lunes, 18 de julio de 2016

ABC del fotógrafo curioso: El aprendizaje y el conocimiento que benefician la madurez visual de un fotógrafo.




Cuando los fotógrafos se reúnen hay un par de temas de conversación en común: equipo, por supuesto — el más novedoso, reciente, el más necesario — y uno un poco más abstracto, pero igualmente inevitable: El conocimiento fotográfico. Porque con mucha frecuencia, un fotógrafo se pregunta ¿Qué hace a un profesional de la fotografía serlo? ¿Que lo define como parte de una comunidad? ¿Existe de hecho una identidad fotográfica? Más aún ¿Existe un conocimiento básico que defina al fotógrafo en formación? Por supuesto, se trata de un tema ambiguo, un poco complicado y que la mayoría de las veces carece de verdadera respuesta. Porque admitámoslo: la fotografía es una disciplina en constante crecimiento, un arte que evoluciona y se crea a sí misma a través de la práctica, la evolución y la comprensión de su metodología y más allá, se cuestiona una y otra vez, como técnica, como arte, como simple hecho documental. De manera que, no hay una respuesta sencilla a todas las interrogantes, y de hecho, dudo que exista solo una.

Quizás, el constante cuestionamiento forma parte de la juventud de la fotografía como visión de la realidad. O solo parte de su concepto más general.

Cualquiera sea el caso, todo fotógrafo continúa cuestionando, encuentre respuestas o no a sus inquietudes. Y no soy la excepción: la mayor parte de mi vida he fotografiado y crecí haciéndome todo tipo de preguntas sobre el hecho, la visión y la perspectiva de la creación visual. No recuerdo una sola vez donde haya tomando una fotografía y no me haya preguntado cual es el valor de la imagen que creo, de la idea que aspiro expresar, de ese documento creativo y artístico que construyo con esfuerzo cada vez que sostengo una cámara. Y es esa necesidad siempre insatisfecha de respuestas, lo que me ha hecho siempre intentar encontrar no solo una manera nueva de mirar la fotografía — un hecho concreto que brinde sentido a lo que es la imagen como forma de expresión — sino de mi misma, como apasionada de lo que se cuenta a través del mundo visual. Sobre todo, durante muchos años me obsesionó saber que necesitaba saber para convertirme en una fotógrafo o que conocimientos me harían ser una. Con los años, la pregunta se hizo menos método y mucho más reflexión y es lo que hoy, me hace escribir este artículo: ¿Qué conocimientos son imprescindibles para el fotógrafo?

Por supuesto, no es una idea sencilla, y me llevó algunos días de investigación encontrar una respuesta. Me dediqué a preguntar, a leer y sobre todo, a analizar mi trabajo fotográfico hasta llegar a una conclusión, o mejor dicho, algo parecido a una síntesis de todo lo que ha sido para mi la experiencia detrás del lente. Claro está, de inestimable ayuda, las respuestas de mis profesores, colegas, amantes de la fotografía o simplemente, ese apasionado anónimo que me respondió intentando comprender el cuestionamiento como una manera de analizar lo que es la fotografía a través de un concepto general. Una experiencia extraña y enriquecedora, comprender la fotografía a través de otra perspectiva. Y esto fue lo que encontré:
¿Cuales son los conocimientos básicos que todo fotógrafo debe tener? Según varios profesionales y apasionados que consulté, esta es la respuesta:

* Una amplia Cultura general:
Porque un fotógrafo, es ante todo un gran observador: de su historia, de su realidad, del mundo que le rodea, de manera que un amplio conocimiento sobre arte e historia, le brindará la suficiente amplitud de miras para interpretar el mundo a su manera. Un buen fotógrafo siempre buscará referencias, compondrá la realidad a través de sus experiencias, conocimientos e interpretaciones y esa visión única, esencial e individual lo que le brindará poder y coherencia a su lenguaje visual. Una fotografía, es en esencia, la conciencia del mundo que el fotógrafo comprende como propio, su experiencia entre el concepto meramente introspectivo de lo que intenta mostrar y lo que muestra, así que es esa capacidad para comprender — comprenderse — el mundo lo que hace el documento visual meritorio. Ya lo decía el fotógrafo Pavo Vera: “Vaya mucho al cine, vea muchas obras de arte, lea mucha poesía y después en dos horas yo le enseñaré a hacer fotos”

* Comprender la luz:
Y no me refiero a principios básicos de iluminación, como me insistieron varios fotógrafos. La comprensión de la luz — y su relación con la imagen — es un conocimiento básico que el fotógrafo obtiene a través de la observación, de su capacidad para interpretar la luz como un medio de creación, quizás la herramienta más poderosa al momento de expresar las ideas visuales que desea construir. La luz es de hecho, el elemento primordial en toda construcción visual: es la que define una escena, la que brinda dramatismo, la que construye una idea básica a través de su relación con el objeto, el ambiente, la misma percepción del fotógrafo sobre ella. De manera que la comprensión de ese delicadisimo equilibrio entre la luz y la sombra, es de hecho, uno de los conocimientos esenciales que todo fotógrafo debe poseer. Y es un conocimiento que solo se obtiene con la experiencia, con la observación sensible, con la necesidad de asumir la fotografía como un hecho introspectivo y más aún, una manera de crear.

* Contacto con la realidad:
La fotografía es una interpretación del mundo real, como lo es cualquier arte. Pero quizás, debido a su inmediatez y su carácter de documento, se necesita un profundo conocimiento del mundo real — del diario vivir, del día a día — para crear un lenguaje visual coherente que pueda expresar la perspectiva personal del fotógrafo sobre lo que está viviendo o al menos, como lo concibe. Varios de los fotógrafos a quienes pregunté sobre el particular, me insistieron que una buena manera de concebir la fotografía como un hecho personal, es comprender que no necesitas una cámara para captar el mundo. Caminar por la calle donde vives, tu ciudad, recorrer lugares que ames o aquellos que te sorprendan o te sean desconocidos, te brindará una experiencia de inestable valor, una manera de asumir el hecho visual como una consecuencia de ese análisis interminable que hace el fotógrafo de la idea del mundo que construye con su opinión en imágenes y más allá, su comprensión de sí mismo.

* Mensaje fotográfico:
Todos tenemos algo que decir, y la fotografía es sin duda, es una poderosa manera de hacerlo. No obstante, la imagen necesita componer un mensaje, construir una idea a medida que evoluciona más allá de la idea pura, del concepto sin más. Y es por ello que el fotógrafo, necesita encontrar ese objetivo verbal traducido en imágenes, esa idea perenne que subyace más allá de la forma fotográfica simple — tomar fotografías solo por el gusto de hacerlo — para encontrar un meta lenguaje que le permita no solo comprender su mundo, sino además construir una manera de mirar lo que le rodea, personal e íntima.

Una lista sencilla, pero que creo resume la manera como el fotógrafo actual concibe la fotografía: esa curiosa combinación de arte, comprensión y consecuencia. ¿Y tu, que me lees, que piensas? ¿Que otro conocimiento esencial debería tener el fotógrafo actual? Nos leemos en los comentarios!

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