miércoles, 10 de julio de 2013

La Maternidad y otros debates femeninos: Soltera y recalcitrante ¿Cuando es demasiado tarde?






Hace unos días, almorcé con J.,  una de mis amigas más queridas. Esta embarazada de tres meses y disfruta de esa etapa donde todo en su cuerpo le parece sorprendente y hermoso, recién descubierto. Aunque todavía no tiene redondeces demasiado visibles, ya lleva con mucho orgullo ropas de maternidad y me cuenta sobre las mañanas complicadas y los antojos imprevisibles. Lo escucho todo con atención, aunque con el habitual sobresalto que siento con respecto al tema. Porque por más que lo intento, por más que hago un franco intento en sentirme emocionada y comprenderla a ese nivel biológico que se supone toda mujer comprende a otra, no lo logro. Me siento incomoda, un poco fuera de lugar, muy niña o muy inmadura, para comprender ese milagro del cual J. me habla con tanto entusiasmo. No me siento maternal, ni curiosa. En realidad, me siento un poco inquieta, incluso confusa. Y avergonzada claro, por el distanciamiento emocional  que me provoca toda la historia.

- ¿Que pasa? - me pregunta J. de pronto.
- Nada - respondo. Me refugio en la taza de café que tengo al frente. J. me dedica una larga mirada apreciativa.
- ¿Es lo tuyo con los bebes no?
- ¿Que es lo mio?
- Ese temor tuyo por la maternidad, por el tema entero.
- No es temor, es... - no sé como explicarlo sin parecer grosera - no lo entiendo mucho.
- ¿Que tienes que entender? Eso se siente.
- ¿Y si no me hace sentir nada? - pregunto en voz baja. Y me siento genuinamente preocupada. Inquieta. J. suspira, mirándome. Hay algo distinto en ella, una placidez desconocida, la piel radiante, el cabello abundante y grueso. El proceso quimico misterioso y antiquisimo del embarazo comienza a transformarla de mujer a madre. Me la imagino en tres o cuatro meses más, con el vientre redondo y tenso, el cuerpo creando vida en su interior. O un poco más allá, sosteniendo al bebé en brazos. ¿Por qué no siento esa necesidad de comprender lo que ocurre? ¿Por qué la maternidad no es otra cosa para mi que una idea biológica? ¿Que es ser madre? ¿Tener la capacidad de parir te hace inmediatamente madre? La respuesta debe ser no, pienso atropelladamente. Debe serlo por necesidad: ¿Que ocurre con las madres adoptivas? ¿Las que tienen la necesidad pero no la capacidad biológica de engendrar? ¿O las que como yo, la tienen - al menos eso creo - pero no desean concebir un bebé? ¿Que pasa con todas las mujeres que nos debatimos en la posibilidad de en un futuro poder tener un hijo pero que aún no lo deseamos? ¿Y si nunca llegamos a desearlo verdaderamente?

El tiempo transcurre. Mi reloj biológico debió comenzar a funcionar unos cuantos años atrás. O así debió ser, según la imagen popular de la treintañera que comienza a pensar en sus opciones. Pero lo cierto es que continuo pensando exactamente igual que en los comienzos de la veintena: Los bebés - la posibilidad de tener uno - para mi, no son una opción deseable. La maternidad - la idea entera - me resulta desconcertante. Lejana. Poco comprensible.

Le explico todo aquello a J. Me da un poco de verguenza hacerlo: a ella, tan madraza. Con los ojos brillantes de ilusión por el bebé que espera, ese futuro cercano y cierto que la convertirá no solo en madre sino con toda probabilidad, en una mujer más fuerte y más serena. Porque esa es la imagen que nos vende la cultura ¿Verdad? ¿Es así? A veces, me digo, apretando nerviosamente los dedos. Pienso en las mujeres que he visto llorar de frustración, atrapadas en la en la maternidad. O esas jovencitas casi niñas que caminan por la calle llevando en brazos un bebé con incomodidad resignada. ¿Que ocurre con ellas? ¿estan fuera del espectro? ¿Forman otra parte de esa visión de la maternidad popular? ¿Como sería yo como madre? ¿Querría serlo?

J. me escucha en silencio. Cuando me quedo callada porque no tengo nada más que decir, sigue en silencio. Me encojo de hombros, cansada.

- Sé que piensas que lo mio es una crisis de inmadurez tardía - digo.
- No lo creo - responde.
- A veces yo misma creo que lo es  - admito. J. sonríe, casi amable. Será una gran madre. Sabe disimular el disgusto bien.
- No lo es y lo sabes. Simplemente, ahora mismo no quieres tener un bebé y eso no es discutible. Tampoco es para preocuparse. No está entre tus opciones y ¿como podría estarlo? Vives a tu manera y haces lo que quieres. Un bebé te hace replantearte por completo tus prioridades. Mejor aún: tus prioridades pasan por idea de maternidad. Lo que si me preocupa es otra cosa.
- ¿Que?
- ¿Y si decides tener un bebé después?.

Hay un silencio entre nosotras. Incomodo y duro. Siento el impulso de soltar mi respuesta acostumbrada: "No lo deseo", expresar a viva voz  ese rechazo visceral que me produce la maternidad. Pero por una vez, me obligo a permanecer callada. Pienso la idea, la sopeso. ¿Que ocurre si mis debates mentales se enfrentan directamente a mi reloj biológico? ¿Que ocurre si todo este lento proceso de maduración de las ideas, de crecer en mi propia circunstancia va en disparejo con ese otro proceso, el natural, el misterioso? ¿Qué pasaría si en alguna oportunidad encuentro logro encontrar un equilibrio entre mis ideas y la voluntad biológica de mi cuerpo...y entonces descubro que ya no puedo concebir? Una idea plausible y dolorosa. Me sobresalta el pensamiento. Me pregunto como podría afrontar la realidad de asumir la maternidad cuando ya no pueda ejercerla. Una ironía casi cruel, pero totalmente posible.

- No sé lo que haría - respondo. Con franqueza, me irrita hacerlo. Se me suben los colores al rostro, quisiera decirle que mi decisión con respecto a la maternidad es firme, no admite matices. No me gusta la idea, la perspectiva de futuro que se pinta con biberones y pañales. Pero no lo hago, porque no me atrevo a cometer de nuevo el error de suponerme infalible, absoluta. Si algo me ha enseñado estos primeros años de la treintena, es lo mucho que he aprendido equivocándome, corrigiendo mi vida a tachones y sobre la marcha. Tropezándome para volverme a levantar. De manera que termino mi taza de café, con J. mirándome atentamente.

- No ser madre también es una opción - dice - y es bueno tenerla. Me gusta pensar que estoy embarazada porque quise, no porque no tengo otro remedio. Tu también podrías pensar de la misma manera: No lo estás no porque no puedes, sino porque no lo deseas. Ahora, intenta que ambas cosas coincidan.  Sería doloroso querer y no poder.

Sacudo la cabeza, incómoda. Cuando nos despedimos, J. me da un fuerte abrazo. Tiene la piel caliente y la siento plena, feliz. Es su decisión, es su opción biológica. ¿Cual es la mia?

La respuesta parece encontrarse en medio de la interminable discusión en mi mente y esa otra realidad, la cronologica, la que avanza en silencio a mi lado, recordandome de vez en cuando su existencia. ¿Habrá alguna finalmente? No lo sé.

C'est la vie.


Para ver:

Ayer, por cierto, un amigo me envió el siguiente reportaje sobre una fotógrafa que decidió autorretratarse justo después del parto. La serie fotografías y el vídeo que la completa, incluso la idea misma, me produjo una incomodidad considerable, aunque poco o nada tenía que ver con mi postura respecto a la maternidad. ¿O sí? Todavía me lo estoy preguntando. Les dejo por aquí el artículo, para quién desee sacar sus propias conclusiones al respecto:

http://www.airesdecambio.com/ana-alvarez-errezcalde-y-su-autorretrato-postparto/

7 comentarios:

Scarlett dijo...

Yo aún no llego a la treintena (pero me acerco mucho), es justo la época en que casi todas mis amigas de la misma edad parecen estar casándose y embarazándose. No sé si sea cosa del reloj biológico o no, pero me temo que el mío está seriamente averiado, los bebés de mis amigas me parecen lindísimos y los cargo o mimo, pero no quiero en absoluto uno propio. No tolero mucho a los niños, si hacen berrinche les quiero arrancar la cabeza. La idea de ser madre me parece irreal y lejana. Supongo que es porque siento que me falta viajar o experimentar tanto que no puedo atarme de ese modo. O tal vez no estoy dispuesta a que otra vida dependa de la mía. En fin, yo también a menudo creo que es una crisis de inmadurez avanzada y luego reflexiono mucho y me digo que al contrario: es muy maduro decidir que sabes bien lo que quieres o no en la vida. Sé que el tiempo corre y en algún punto puedo cambiar de opinión y llegar a desearlo (en esta vida el cambio es lo único constante)pero supongo que incluso si mi cuerpo ya no concibe no tendría reparos en adoptar (yo misma tengo unos padres adoptivos, por cuestiones de la vida. Así que no se trata de concebir, sino de educar y de verdad desearlo para poder hacerlo bien y con gusto. La cosa es que cada quién sea libre de elegir siempre, sin presiones ni imposiciones. Hay mujeres que son felices y plena de elegir, yo soy feliz de ver a mis amigas así de plenas y realizadas. Sólo que mi modo de realizarme es distinto ;)

Veronika Brkich dijo...

Me gusto mucho este articulo, como siempre :P Lastimosamente estoy viviendo la misma disyuntiva. No se si algun dia quisiera tener hijos, pero a diferencia de ti es por algo mas viceral. He visto morir a pocos seres pequeños en mi vida, mis amadas mascotas, y los tres que vivi fueron tan dolorosos, tan depresivos para mi que me da miedo tener un hijo porque son muy delicados y tengo panico a que mueran antes de que yo lo haga. Siento que si sucede yo moriria con ellos. Estoy segura de que yo seria muy protectora, asi soy con mis mascotas y no me molesta la idea de embarazarme y tener un/a mini-yo, pero lo que si me perturba es la idea de su sufrimiento a mis ojos, mas si termina con el fatidico final menos deseado.

Me gusto mucho lo que te dijo J. Es una buena perspectiva. ¿Que pasaria si luego si quieres hijos? No estaria mal seguir esperando tranquilamente el momento indicado si consideras la adopcion como una opcion viable porque no te afectaria biologicamente en caso de escoger ser madre. Yo a mis 23 no tengo ningun deseo de hijos aun, y no he pensado mucho al respecto mas alla de lo escrito arriba, a pesar de los frustrados intentos de la sociedad por alentarme a un pronto embarazo, si tengo hijos sera porque yo quiero y no porque la sociedad me lo pide. Si es que me decido a tenerlos.

Besos y ojala encuentres la respuesta correcta pronto, aunque admito que ver a una mini Agla seria adorable :3 y mas si hereda tus maravillosas cualidades y defectos que tanto admiro.

Maria Veronica Moreno Giraldo dijo...

Soy madre por decisión muy consciente. En algún momento de mi vida no quería tener hijos por diversas razones. Mi perspectiva cambió y asumí el reto de formar una familia. Vivo feliz con mi decisión pero igual hay momentos en que extraño mi independencia. Pero mis hijos, mi familia equilibran aspectos importantes de mi vida. No ser madre es una opción muy válida y pienso que ninguna mujer debe permitir que las presiones sociales y/o los estereotipos la lleven a tomar una decisión equivocada. Lo importate es ser honesta contigo misma y actuar en consecuencia. Creo que a todas nos llega ese momento para pensar sí la maternidad tiene espacio en nuestra vida. Ea una decisión absolutamente personal.

Carol Gutierrez dijo...

Aquí te cuento mi experiencia en estos 6 meses de maternidad. Desde hace algunos años ya quería ser madre aunque solo tengo 24años, tengo 7 de estos con mi esposo, tuve un embarazo muy lindo, no sufri ni de vomitos, antojos o esas cosas desagradables que les pasan a las embarazadas, en fin, mi parto fue muuuuy doloroso y fue por emergencia a las 36 semanas del embarazo, mi beba nació de 8 meses.
En todo este tiempo he aprendido muchas cosas, también he llorado, me he desesperado y hasta he tenido que ir con mi hija cargada al baño, sinceramente nunca pense que sería tan complicado esto de ser mama aun que ella lo es todo para mi.
Desde practicamente el momento que parí la gente me ha preguntado cosas como "cuándo tendrás el otro, Chistina no puede crecer sola" mi respuesta a estas personas (para mi imprudentes) ha sido "no deseo otro hijo" y muchas de ellas me han visto con mala cara o me dicen "No, DEBES tener otro". Realmente pienso que mi hija será feliz siendo hija única, porque yo lo fui y realmente nunca me ha afectado dicha situación.
Creo que cada mujer se adapta a sus deseos no solo sentimentales sino también biologicos y se debe respetar la posición de cada quien.
El hecho de ser o no ser madre no cambia nuestra estado físico y biologico de ser mujeres prosperas, existosas y plenas...
A demás aun te quedan unos años si cambias de opinión..
Un beso y un abrazoteee

Aclaratoria! dijo...

Te felicito por plantear estas inquietudes que nos afectan a las mujeres en estos tiempos, en cuanto a mi comentario, es casi un desahogo, estoy en el final de mis 20s quiero tener hijos en un futuro cercano, aunque no tengo pareja, el deseo esta absolutamente claro para mi, y ahora resulta que tengo grandes posibilidades de enfrentar dificultades físicas, así que honestamente el tema me genera panico, la idea de tener ahora negada la posibilidad de ser madre naturalmente me causa gran tristeza.
Creo plenamente en el derecho de la mujer a elegir, no solo si tener hijos, también cuantos y cuando, en mayor honestidad a principios de mis 20s tuve un embarazo no planificado que termine porque entendí claramente que no era el momento ni las circunstancias correctas para ser madre, ahora enfrentarme con el apremio generado por los efectos del paso del tiempo y de la perdida de las condiciones físicas ideales para la maternidad me hace tener mayor consciencia y ansiedad por el cuento del "reloj biológico". No estoy arrepentida de mi decisión de no tener hijos cuando tuve oportunidad, para mi no era una posibilidad en ese momento y aún en mi situación actual tomaría la misma decisión pero si considero que las dificultades económicas y las ganas de superarte como mujer y profesional retrasan la decisión de ser madre hasta un punto en el que se da una ruptura con el tiempo ideal de nuestro cuerpo, algunas deciden quizás de forma valiente arriesgarse a tener una vida más difícil para darle todo a sus hijos otras preferimos esperar alcanzar esas condiciones para tenerlos, creo que en ambos casos tenemos las mejores intenciones. De verdad espero todavia tenga oportunidad de vivir la experiencia de la maternidad, gracias por permitir este espacio para discutir y reflexionar estos temas.

Scarlett dijo...

Se me hace maravilloso ver ese crisol de ideas y comentarios en el tema. Es fascinante ver como todas tenemos situaciones y ópticas muy diferentes. Una de mis tías (mujer que admiro enormemente) llegó a los treinta y tantos sin embarazarse y consciente de que quería un hijo. Como el tiempo apremiaba y no hallaba al hombre ideal tomó la decisión de ser madre soltera y su familia la respaldó. Ahora 12 años después es una mujer que admiro muchísimo, no sólo es una exitosa profesionista, también una excelente madre. Creo que ese es el resultado cuando una mujer decide lo que quiere sin tapujos. Una llega a tener la voluntad de ser feliz y elegir su camino. Por eso es maravilloso que tanto si se decide ser madre como si no, seamos capaces de vivir con esa decisión y estar conformes con ella, sin miedos.

Aclaratoria! ánimo, ya te veré muy pronto ser mamá como quieres. Igual te suena loco, pero si una se cuida y pone de su parte las cosas que deseas con fuerza acaban por pasar. un abrazo :)

nicole vigouroux dijo...

Amé este artículo, de verdad por un momento me sentí tan identificada...les recomiendo la lectura de una entrevista a Corinne Maier sobre las 40 razones para no tener hijos, que aunque un poco exagerada, es bastante interesante ver otras perspectivas y encontrar la verdadera vocación...es importante que sea una decisión propia y no una suerte de "darle gusto" a la sociedad. Me llama la atención como muchas de mis amigas en un intento desesperado por cumplir con el rol impuesto, han terminado formando familias muy infelices con el primero que se atraviesa, bajo el pobre argumento "si no es ahora, entonces cuándo". Para mi continua siendo un misterio...una ambivalencia de sentimientos este tema...

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