martes, 6 de septiembre de 2016

Dos sagas y un libro para una aproximación literaria a la figura de la mujer mágica.



Las brujas literarias siempre han sido personajes ambiguos. A diferencia de otros estereotipos, la bruja pareciera no calzar muy bien en un solo lugar: No es tan malvada y sanguinaria como el Vampiro — al menos, no siempre -, y tampoco un dechado de bondad inmaculada. No todas las veces, en realidad. El caso es que la Bruja crea su propio espacio en las historias y en las palabras, uno particularmente intrigante, donde parece reinar en medio de ese claroscuro que no la termina de definir, mucho menos mostrarla. El misterio de la bruja se conserva, se completa así mismo y es quizás esta especialísima condición lo que hace que siempre despierte la misma curiosidad y fascinación: desde el mito popular al personaje en la literatura Universal, la bruja, como arquetipo, perdura.

Quizás por ese motivo, me llevo un considerable esfuerzo escoger tres obras que mostraran a la bruja literaria de la mejor manera posible: desde el extremo de la maldad de la leyenda hasta la idealización de la Dama que recorre la memoria popular, intenté encontrar un punto medio que pudiera contar esa historia enigmática que la idea engloba. Porque probablemente la bruja, la mujer que se crea a sí misma, esa visión de la feminidad que parece provenir de un instinto salvaje y recóndito de la memoria Universal, siempre tendrá algo nuevo que decir, mostrar y construir. La bruja, es sin duda, una sobreviviente a su propio mito y más allá, una interpretación quizás de esa visión de la mujer primordial que subsiste a pesar de todo.
¿Y Cuáles serían los libros que escogí para celebrar a la bruja en palabras, la que habita la imaginación popular? Los siguientes:

* Las Nieblas de Avalón de Marion Zimmer Bradley:
A la editora y escritora Marion Zimmer Bradley se le acusó con frecuencia de feminista, debido principalmente a los fuertes y complicados personajes femeninos en sus obras. Pero en realidad Zimmer Bradley fue una gran observadora de la renovación femenina, más allá del estereotipo y de lo dejó plasmado en su obra: No solo creó toda una nueva visión sobre la feminidad dentro del género de la ciencia ficción sino que además, su insistencia en escribir sobre heroínas no tradicionales creó una revisión del género que asombró al público y cautivó a lectores del mundo entero. Desde su edición de la larga serie La Espada y las Hechiceras hasta sus colaboraciones con revistas de Ciencia Ficción, Zimmer Bradley creó toda una nueva aproximación a la figura femenina en la literatura.

Probablemente por ese motivo, Las saga “Las Nieblas de Avalón” sea una consecuencia a toda su visión sobre lo femenino, lo sagrado y la heroína renovada: la historia, que tuvo un resonante éxito editorial durante los años ’80, es una versión libre sobre la leyenda del Rey Arturo, basada esta vez, en la historia de sus personajes femeninos. Un giro que sorprendió sobre todo por su frescura y esencialmente, su capacidad para definir una nueva interpretación sobre la bruja Literaria. Porque en la Saga de Las Nieblas de Avalón, son las mujeres — las brujas — quienes crean y construyen el mito, quienes asumen el protagonismo y el poder de contar y tal vez por ese motivo, la historia posee una inusual complejidad, una belleza de planteamiento y visión que incluso parece redefinir los esquemas de la novela de aventura y ciencia ficción.

Con un pulso exquisito, la autora borda una historia donde la Antigua tradición de la Brujería se entremezcla con los ideales del recién nacido reinado del Rey Arturo de Gran Bretaña. Pero no solo se trata de una visión original de mito: hay una búsqueda de reivindicación en la figura femenina, una necesaria profundización en el lugar que ocupa en la historia e incluso, en la manera como se fundamenta. Y es que las brujas, representan esa metáfora primitiva de la Tierra como Madre y creadora, de esa figura Sagrada femenina que parece encontrar un especial significado en la historia contada desde los ojos de la mujer que construye la historia como protagonista. Un triunfo de esa nueva mujer que se impone al dogma tradicional y más allá, elabora una nueva concepción de su propia identidad.

* La Saga de Las brujas Mayfair de Anne Rice:
Como renovadora del género del Terror, Anne Rice no desaprovechó la oportunidad de renovar además, la figura arquetípica por excelencia y es que la bruja, bajo su pluma, se transforma no solo como una figura inquietante, sino además, como un personaje que desborda la leyenda para construir su propia historia. Y es que para Anne Rice, la bruja no es solo es esa presencia inquietante al límite mismo del estereotipo y la leyenda que la sostiene: hay en su planteamiento una visión mucho más universal de la historia, un intricando mapa de ruta a través de las diversas visiones, las ideas e incluso, esa nuevo planteamiento de la Bruja que celebra su poder a través del lazo consanguíneo, un tema que otros autores habían abordado desde distintos planteamientos pero nunca antes de una manera tan nítida y sobre todo, profundamente meditada. Es quizás en el primer libro de la Saga “La Hora de las Brujas”, donde Rice consigue el mejor resultado en su acercamiento a esa arquetipo de la bruja extraordinaria, la que crea su propia perspectiva sobre si misma y el mundo que lo rodea. En lo que se advierte es una cuidosa investigación de costumbres, hechos históricos y mitos, Rice entreteje una historia que avanza con paso firme a través de la historia de esta familia de brujas: Una pléyade de personajes, ideas y visiones que impresiona por su solidez. Asombroso, el nivel de complejidad de este mundo de Brujas, creado por Rice, en una evidente necesidad de fundar las bases de su particular visión sobre el mito, cosa que llevó a cabo, sin tanto acierto, en los libros siguientes de la serie. Y es que la historia, reinventada una y otra vez para incluir personajes y situaciones que parecen completar sin hacerlo, la historia central, parece perder parte de su poder de evocación.

No obstante, la Rice logra su cometido. La historia de la familia Mayfair relata en conjunto un mito desde una perspectiva curiosisima y sobre todo, tan humana que trasciende la mera intención de la historia como juego de luces y sombras, a mitad de camino entre el terror clásico — con sus inevitables tintes góticos — y un tipo de visión sobre la mujer y el poder muy elocuente. Porque la bruja de Rice no se mira así misma como parte de una historia en común, sino que sostiene una herencia que recibe y que asume desde la cuna. Muy probablemente por ese motivo, su historia sobre brujas no solo son personajes sino también, parte de un mundo literario mucho más amplio: la escritora crea todo un Universo donde las brujas construyen su propio mito a partir de una idea muy amplía sobre la maldad, la bondad y el poder: hay una insistencia en brindar un rostro nuevo al eterno e inquietante misterio de la bruja e incluso, brindar quizás una nueva dimensión a esa búsqueda de identidad de la feminidad.

* Las brujas de Eastwick — John Updike:
La visión de John Updike sobre las brujas tiene mucho de reclamo cultural y poco de espectáculo literario: porque el escritor, con ese pulso de observador de la sociedad americana que siempre ostentó, miró al antiguo arquetipo como una forma de expresión de la feminidad liberada, rebelde y poderosa de finales de los años ’60. Y es que su novela, con sus novedosos tintes eróticos, su planteamiento espectáculo de la magia y esa profunda necesidad de expresar la reivindicación femenina a través de una historia inusual, causó un considerable impacto en una época que aún asimilaba los cambios culturales que le tocó vivir.

Porque Updike asumió ese vinculo profundo entre las Brujas y la Madre Tierra, como una visión lineal del cambio, la estructura del papel de la mujer en la sociedad e incluso, sobre su percepción de si misma. La historia, que nunca llega a definirse completamente entre lo asombroso y la aridez de la crítica cultural, asombra y desconcierta a partes iguales, pero sobre todo, expresa esa idea de la mujer esencial, la devota, la creadora, la temible e incluso, la que se define así misma a través del elemento cultural. Un triunfo de la concepción personal.

La bruja de nuevo, como aspiración de la conciencia Universal y más allá, como esa expectativa moral y cultural que durante tiempo fue un reflejo de esa región inquietante de la feminidad como visión de lo primitivo y natural.

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