jueves, 15 de septiembre de 2016

Para el amante impenitente de las palabras: decálogo del lector devoto. De un lector para otro lector.




Leer es un placer íntimo. Lo descubrí aún siendo una niña muy pequeña para comprender el valor de una página abierta, el brillo de una palabra que te cuenta una historia, el poder de recorrer un mundo creado a partir de un sueño. Pero más allá de la poesía, leer es un ejercicio de valor, es un intercambio de visiones y formas de mirar el mundo tan profundo como devastador. Porque nadie sobrevive a un libro: renace en las palabras. Nadie mira la realidad de la misma manera luego que un libro le susurró los secretos a su imaginación. De manera que, quizás por ese motivo, leer es un acto de suprema libertad, el mayor que existe. Leer es una declaración de intenciones. Leer es una manera de construir ideas y soñar más allá de la propia idea personal.

Así que decidí, en esas largas noches de lectura en vigilia y en los días radiantes llenos de palabras, redactar un decálogo del buen lector. Así, muy discrecional y de manera casi malcriada. Lo hice porque soy una lectora devota, apasionada, de las que teme y sufre, nace y se renueva en palabras. Que asume el poder leer como una visión de si misma, en incesante transformación. ¿Y quién mejor que un lector para mirarse así mismo a través de las palabras? ¿Quién más idóneo del que lloró entre páginas y recorrió páramos de imaginación para recorrer el camino de los lectores? Inevitable hacerlo tal vez.

Aquí está entonces, mis pequeña visión sobre el poder de leer. Incompleto seguramente, pero un reflejo evidente del amor profundo de esa primera página que abre un mundo y cuenta una historia a punto de nacer:

* Un lector siempre querrá leer: Incluso si el libro es aburrido, largo y complejo. Un lector encuentra en las palabras un refugio.
* Un lector terminará el libro que comienza a leer: Incluso si lo hace en su imaginación, añadiendo sus propias escenas y un poco de su propia inspiración.
* Un lector siempre tendrá curiosidad por un libro cerrado: y lo abrirá.
* Un lector siempre querrá comprar un libro: aunque no tenga dinero, aunque no deba hacerlo. Pero siempre lo comprará.
* Un lector siempre atesorará un libro: Como un sueño, como un fragmento de recuerdo.
* Un lector siempre recordará una frase de un libro: y creerá que el tiempo carece de costuras y remiendos, al pronunciarla.
* Un lector doblará las hojas de sus libros: Y pensará que es un irrespeto. Y sentirá dolor. Pero lo hará igualmente.
* Un lector siempre llorará con un libro: Con el dorso apretado contra los dientes.
* Un lector reirá a carcajadas con un libro: Lo hará a solas, y también en buena compañía.
* Un lector obsequiará un libro: Y dirá tantas cosas al hacerlo que temerá nadie pueda comprenderle.
* Un lector llevará siempre un libro entre los brazos: O en su morral, o en su cartera. Pero lo tendrá cerca, al alcance de los dedos y la imaginación.
* Un lector leerá un libro que le incomode: Y lo terminará para descubrir que es un reflejo de su propia mente.
* Un lector amará a un autor: Y se obsesionará con los mundos que construye.
* Un lector odiará a un autor: Pero leerá al menos uno de sus libros, a hurtadillas.
* Un lector sabe que todo libro merece una oportunidad: Aunque cuando solo se trate de leer las primeras lineas, incluso con escepticismo. Pero probablemente valdrá la pena.
* Un lector amará un personaje: Y lo creerá real. Le dará rostro y corporeidad.
* Un lector odiará un libro: Por las mismas razones por las cual amará otro.
* Un lector perderá un libro: Y llorará su perdida. Lo llevará como una pequeña alma perdida en su espíritu.
* Un lector siempre acariciará el libro que aún no lee: e imaginará el placer que sentirá al leerlo.
* Un lector sentirá celos al escuchar las palabras de su libro en labios de alguien más:y pensará que es suyo, por pertenecerle, por crear imágenes en su mente, inolvidables y poderosas.
* Un lector querrá escribir: tal vez para recorrer por si mismos los mundos que antes solo ha visitado gracias a los ojos de alguien más.
* Un lector dejará de leer: Quizás por unos cuantas horas, quizás por años. Pero siempre regresará al refugio exquisito de las páginas de un libro abierto.
* Un lector se saltará algunas páginas: por pura impaciencia.
* Un lector se saltará algunos capítulos: Y rellenará los espacios vacíos de la historia con su imaginación.
* Un lector leerá cualquier cosa: Incluso las viejas revistas de consultorios, folletos sin importancia, libros anónimos perdidos y encontrados. La palabra es poder.
* Un lector leerá en cualquier parte: Incluso en los momentos más inverosímiles, los menos propicios. Y amará hacerlo justo por eso.
* Un lector hojeará: para cerrar los ojos y asumir que ese libro desconocido, tiene algo que contarle.
* Un lector leerá en voz alta: Aunque nadie lo escuche.
* Un lector recordará un libro al leer la última página: Y lo llevará entre palabras e imágenes, incluso cuando no recuerde dónde las encontró por primera vez.
* Un lector tendrá libros abiertos, a medio leer, otros cerrados: Y en todos habrá un fragmento de belleza olvidado.
* Un lector guardará recuerdos entre las páginas de un libro: Y no solo pétalos de flores y pequeñas notas, sino rostros que aparecen y desaparecen, escenas quebradizas, sueños rotos. Un Universo personal.
* Un lector siempre será un lector: Leerá esta pequeña lista con una sonrisa y pensará en otras tantas pequeñas peculiaridades del que sonríe en la palabra y que yo olvidé incluir.

¿Eres un lector devoto y te parece que hay mucho más que te identifica con la lectura? Te invito a completar este pequeño breviario del amante de las letras.

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