viernes, 20 de febrero de 2015

Proyecto "Un género cada mes" Febrero - Ciencia Ficción: "Matadero Número 5" de Kurt Vonnegut



El escritor Kurt Vonnegut siempre se consideró así mismo un extranjero. Quizás se trató de una herencia inevitable al haber nacido en una familia de inmigrantes o del hecho, que a sus palabras, siempre fue un sujeto "inusual". Cual sea la explicación a su manera de su singular manera de concebir el mundo, el escritor tuvo desde muy niño una noción extraordinaria y sumamente personal sobre el mundo que le rodeaba. Sobre todo, pareció desde muy temprana edad obsesionado  con comprenderse a través de la palabra. Y es que Vonnegut se asumió escritor desde la adolescencia, cuando  abandonó Universidad Butler de Indianapolis, cuando uno de sus profesores le insistió que sus relatos no eran lo bastante buenos. Porque Vonnegaut no se trataba de  unicamente de escribir, sino de comprenderse a través de su identidad creativa, de su capacidad para construir y destruir el mundo a través de la palabra. Más allá del eso, el escritor ya desde muy joven, comprendió la necesidad de la reconstrucción, de la comprensión de la metáfora y la realidad a través de una particularísima visión personal. Una especie de asimilación de la cultura y sus ideas sobre ella a mitad de camino entre la crítica aguda y la necesidad de expresión.


Tal vez por ese motivo, la experiencia como soldado durante la Segunda Guerra Mundial fue especialmente dura para el escritor. No sólo lucho como soldado - y según cuenta en varias entrevistas posteriores, se aterrorizó por la idea de la muerte cercana hasta el punto de la extenuación - sino que además, fue prisionero de guerra durante casi dos años. La visión de la Guerra como un acto humano de considerables implicaciones, desde la crueldad de la matanza hasta la futilidad de la lucha cuerpo a cuerpo, destrozaron mentalmente al escritor. Más de una vez, admitió que buena parte de su obra había nacido en medio de la desesperación, de esa necesidad de reconstruir el mundo para asumir el poder de la imaginación sobre la devastación total. Como prisionero nazi fue un testigo privilegiado de una de las batallas más cruentas que se recuerde en territorio alemán: El asedio a Dresde, ocurrido entre  13 y el 15 de febrero de 1945. "Una destrucción completa," recordaría años después, al rememorar el episodio e intentar rememorarlo de alguna manera concluyente.  "Una matanza inconcebible." Por semanas enteras Vonnegut fue obligado a  trabajar apilando cuerpos para enterrarlos en fosas, una labor que terminó abrumándole y llevandole al borde de la locura.  El escritor cuenta que  "había demasiados cuerpos que enterrar, así que los nazis prefirieron enviar a unos tipos con lanzallamas. Todos esos restos de víctimas civiles fueron reducidos a cenizas".

Mucho años después, Vonnegut continuaría intentando comprender el conflicto, asumirlo como parte de su propia historia. Quizás por ese motivo, gran parte de sus obras parecen un obsesivo análisis sobre la guerra, la muerte y la desolación. Más aún, Vonnegut parece convencido de la necesidad de reconstruir lo vivido no sólo a través de la palabra sino la construcción de una nueva realidad a través de la literatura. Es entonces cuando su capacidad como escritor asume el poder de elaborar una nueva expresión sobre sus experiencias y mucho más, sobre su profunda angustia existencial. Y es que para Vonnegut, el poder de la creación literaria parece no sólo residir en su capacidad para contar sino para transformar lo que se cuenta en algo mucho más sustancioso, alegórico y sin duda poderoso. Con frecuencia, el autor además solía insistir que sólo la Ciencia Ficción era capaz de "mirar de manera optimista, incluso en sus momentos más bajos, el futuro". No extraña por tanto, que una de sus novelas más conocidas sea una mezcla asombrosamente precisa entre el temor y el humor, la ciencia Ficción y lo semibiográfico. Una recreación nueva y poderosa sobre la realidad y sus consecuencias.

Porque sin duda la novela  "Matadero número 5" es quizás una de las reconstrucciones y análisis más duros sobre la Guerra que ningún escritor de Ciencia Ficción haya llevado a cabo. No sólo de una visión personalísima sobre la destrucción y abrumadora angustia que todo conflicto bélico supone, sino una crítica directa, mordaz e inteligente con respecto a la sociedad contemporánea, lo que la sostiene, la manera como se comprende así misma. Y es que Vonnegut se da el lujo no sólo de asumir la guerra y recrearla a través de una serie de metáforas y alegorías profundamente poderosas, sino de utilizar un tipo de humor sardónico que convierte la historia en algo mucho más doloroso y desconcertante de lo que puede parecer a simple vista. Más aún, Vonnegut decide recrear el conflicto no sólo a través de una visión imaginativa y asombrosa, sino dotarlo de giros humorísticos que asombran por su contundencia. Todo un prodigio de imaginación y buen hacer literario, una vuelta de tuerca insólita para una reflexión crudísima sobre el futuro y la forma como la humanidad se comprende así misma.


Años después de la publicación de la novela, Vonnegut aseguraría que pasó mucho tiempo escribiendo y reescribiendo sus experiencias sobre el bombardeo que sufrió la ciudad Alemana de Dresde sin intenciones de incluirlo en novela alguna. Después decidió que lo haría, pero de una forma por completo nueva: una mirada hacia el tiempo que transcurre y sus consecuencias, de la idea de la muerte y la guerra como elementos que crean una complejidad absurda que poco a poco intenta desentrañar a través del humor. Incluso, Vonnegut se atreve a parodiarse así mismo: su personaje principal, un jovencisímo y torpe soldado que recorre una Alemania devastada y sumida en el caos, que observa con cierto tono burlón una realidad cada vez más claustrofóbica y violenta. Probablemente, ese sea el gran acierto de Vonnegut: su novela mira con descarnada precisión el presente y el futuro, la guerra, la muerte, la esencia de los conflictos, sin tomar partido por ninguna idea, sin asumir que la idea sea algo más que otra elucubración falsa, como otras tantas en la narración. Un juego de espejos cada vez más complicado, enrevesado y finalmente brillante que dota a la novela de su inusual personalidad.

Otro de los grandes méritos de la novela es su sencillez: escrita con una prosa precisa y aparentemente simple, la novela avanza con pulso firme en medio de situaciones cada vez más duras. Conmovedora, emotiva y en ocasiones inquietante, "Matadero número 5" tiene la capacidad de asumir su propia visión sobre su historia como absurda, una burla gigantesca y personal hacia el temor y la desesperación. La aparición del elemento  fantástico incluso parece someterse a esa necesidad de Vonnegat de asumir el riesgo de usar el humor como idea insistente, como base y cimiento de interpretaciones más profundas de la realidad.

Muy probablemente por todo lo anterior, sea tan complicado definir el tono y el ritmo de "Matadero Número 5". ¿Se trata de una obra biográfica? ¿Una mordaz burla a la guerra y a la violencia? ¿Una obra de Ciencia Ficción pura que intenta como todas las obras del género analizar al hombre y su circunstancia desde una perspectiva por completo nueva? Quizás, "Matadero Número 5" sea no solo una mezcla de todo lo anterior sino también, una poderosa mirada hacia la fragilidad humana, sus limitaciones y esa comprensión esencial de su propia vulnerabilidad.

¿Quieres leer la novela "Matadero número 5" de Kurt Vonnegut en formato PDF? déjame tu dirección de correo en los comentarios y te la envío.

3 comentarios:

Ricardo Simoni dijo...

Hola! Me gustaría recibir el libro, mi correo es ricardosimoni0207@hotmail.com (nada original). Agradezco haya compartido este libro.

Deseo recomendarle un libro, de ficción también. Aborda temas políticos, sociales y económicos. Se llama "Metro 2033" del ruso Dmitri Glujovski. Si decide leerlo espero sea de su completo agrado.

Gabriela Esteva dijo...

Ey, Aglaia.
Me encantaría leer Matadero 5
Muchas graciads
Saludos
gabrielantinea@outlook.com

templario dijo...

oswaldomujica@gmail.com

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