lunes, 5 de mayo de 2014

Proyecto "Un autor cada mes": Clarice Lispector.






Clarice Lispector muy pocas veces se llamó así misma escritora. Más de una vez, río en voz alta del titulo y se autoproclamó  "la no escritora por excelencia".  Desenfada y reflexiva, a lo largo de su vida repitió siempre que pudo que "la escritura es un espejo doloroso" y no veía mérito alguno en su casi obsesiva auto referencia. No obstante, en las contadas  ocasiones en que se miró así misma como creadora literaria, insistió en el titulo no definía su profesión, sino algo mucho más profundo que la simple capacidad para asumir el mundo a través de las palabras. Porque para Lispector, la escritura era parte de su identidad, más allá que cualquier otra cosa. Un fragmento no solo de su racional intuición para descubrir - y describir - el mundo sino esa insistencia creadora que definió su obra, la hizo más rica y comprensible. Por supuesto que Lispector es en si misma una contradicción, un cruce de influencias inverosimil, un simbolo frontal de la revisión del género femenino en la literatura.

Y es que esta no escritora/ escritora, esta voz femenina que sin embargo, no buscaba reinvidicación alguna en el método y la forma de escribir, siempre estuvo muy conciente del poder y la trascendencia de su capacidad para debatir y conmover a través de interpretación de la literatura. Una reinterpretación polémica, que pareció surgir del origen mismo de su dilatada carrera en el mundo de las letras: Porque Clarice Lispector, que no sabía freír un huevo ni tenía la más minima habilidad para ningún quehacer doméstico, publicó durante una década una columna de consejos femeninos. Lo hizo, además, con un conocimiento profundo y conmovedor de la naturaleza femenina. Como amante de la palabra que era, Clarice Lispector consideró el lenguaje más que una herramienta, un vehículo de construcción y lo uso sabiamente. Sus lúcidas reflexiones sobre los alcances y limites de literatura crearon un análisis casi orgánico sobre lo que se escribe, el mismo hecho de escribir y sobre todo, la noción de la escritura - la palabra - como limite y visión de la identidad del autor. La literatura como tamiz de todo lo humano y comprensible. Un reflejo certero de la realidad.

Pero Clarice, más que una académica que usaba la palabra como escudo, era una observadora nata que la enorboló como bandera de libertad. Para ella, la palabra tenía una consonancia directa con su visión del ser - o de lo que no era - y a su vez una durísima crítica sobre la realidad. La propia Clarice insistía continuamente en la necesidad que el escritor comprendiera el limite de la palabra y así, el enorme valor de lo que se escribe. O mejor dicho, de lo que se muestra como obra concluyente. Para la escritora "La palabra tiene su terrible limite. Más allá de ese límite está el caos orgánico. Después del final de la palabra empieza el gran alarido eterno." Esa obsesión con la nada, el absurdo, la visión anarquica y finalmente, la conclusión en una comprensión de lo que nos rodea, fue una constante en toda su obra.

Rebelde, contradictoria, contestataria Clarice Lispector encarnó esa busqueda de la escritora en busca de la reinvidicación del género pero no a través del enfrentamiento con lo masculino, sino la reinterpretación de lo femenino. Y es que Clarice simbolizó a la nueva mujer de las letras, a la creadora literaria en estado puro. Una vez, la escritora contó que aunque se ocupaba de los quehaceres domésticos como cualquier otra mujer de su tiempo, también lo despreciaba. Era entonces cuando desaparecía tres o cuatro días en un hotel. Para escribir, para precisar y encontrar esa libertad de construir su propia visión del mundo sin ataduras, sin otra respuesta que la propia a la viscitudes y conflictos. En una ocasión, quiso explicar esos períodos de absolución, de ostracismo espiritual y lo hizo de la mejor manera que sabia, con metáforas a cuenta gotas, con esa expresión del yo interior tan sabio como elemental en el que confiaba  "Quién sabe quizá esa actitud o falta de actitud proceda de que yo, al no haber tenido nunca marido ni hijos, no he necesitado mantener ni romper grilletes: yo era continuamente libre. Ser continuamente libre también era ayudado por mi naturaleza que es fácil: como, bebo y duermo fácilmente. Y también, naturalmente, mi libertad venía de que era económicamente independiente."

A Clarice Lispector se le ha llamado la Virginia Woolf latinoamericana y aunque la comparación parece contradictoria a priori, también es la que mejor permite definir esa ruptura entre el discurso de la literatura para mujeres - y escrita por mujeres - que ambas representaron. Cada quien bajo un aspecto distinto y definida bajo un paradigma casi contradictorio, ambas mujeres representaron esa necesidad de la mujer de reescribir la realidad, de analizarla y conceptualizarla bajo esa emoción que se atribuye a lo femenino, pero sin el prejuicio que lleva aparejado o esa percepción limitada que por siglos insistió en alejar a la mujer de la literatura. Tanto Clarice como Virginia, meditan sobre los acontecimientos triviales cotidianos que parecen desendencadenar algo más, una idea mucho más dura que lo que podría sugerir un análisis inmediato.  La instropección, la conciencia de la soledad, la conciencia humana sobre sus limitaciones son temas insistentes en la obra de ambas escritoras, que analizaron su tiempo y la época que le tocó vivir con idéntica crueldad. La plenitud del temor hacia la incertidumbre y sobre todo, la tristeza que sobrevive a lo que se cuenta, parece ser ese ingrediente que se repite una y otra vez en el discurso tanto de una como la otra. Un punto de inflexión entre dos estilos disímiles pero que coinciden en el método de observación de la realidad.

En ocasiones, casi puedo imaginarme a esa Clarice Lispector contradictoria, que escribía columnas bajo suedónimo para sobrevivir y a la vez, caía en esa intrigante necesidad de instrospección que la llevaría a escribir su obra más conocida "La Pasión según G.H", un libro angustioso, desconcertante y que más de una vez ha sido llamado "duro de leer".  La veo sentada en el salón impecable de su casa de Rio Janeiro, con los dedos curvados sobre el boligrafo, las hojas cubiertas de anotaciones sobre las rodillas. Y la sensación, bendita y confusa de crear. Entonces escribe, con esa crudeza de la observadora, de la temeraria pero sobre todo, de la escritora que se atreve a reinventar sus propios mitos. Escribe y describe, destruye y construye para finalmente alcanzar una linea difusa entre lo que cuenta y lo que oculta. Lo que teme y lo que aspira. Y quizás por último, simplemente lo que necesita callar, para expresar. La contradicción misma.


¿Quieres leer las obras completas de Clarice Lispector? Déjame tu dirección de correo electrónico en los comentarios y te lo envío.

8 comentarios:

AaronLujan dijo...

aaronlujan.j@gmail.com

No he conseguido una mujer con la que me identifique como lector, de hecho no he leído completo algún libro escrito por una dama.

Pero me gustan mucho las lecturas "duras de leer" tener que releer, e interpretar e incluso escribir una idea más clara de lo que dice el autor siempre me saca una sonrisa. Una especie de pseudoInteligencia me invade y me hace sentir bien.

Me gustaría ojear ese libro "duro de leer" y ver si conecto con ella.

¿es una lectura para hombres también?

Y no quiero pasar por sexista, no. Creo que las mujeres tienen un poco más de pasión innata que los hombres, pero me inclino por la filosofía y la psicología. y ahí casi siempre las recomendaciones generales son de hombres.

Jonathan Labrador dijo...

Qué maravilla esta idea. La Amé desde el 1er. momento.
Maravillado de conocer a nuevos escritores por este medio.
De hecho, sí me encantaría tener el material.
Disfruto el material de Octavio Paz.
(ahora veo que también tenés el de Sherlock Holmes :P)

Gran abrazo y gracias por tan bella iniciativa.

Carlos Castro dijo...

Hola.
Mi correo es carloscastrocronopio@gmail.com
Muchas gracias.

Sekas dijo...

sekas099@gmail.com

Me interesa mucho si tienes los Cuentos Completos. Además de La Hora de la Estrella, ¿sabes si otro de sus libros se adaptó a la pantalla?

¡Gracias!

elizabeth sp dijo...

Hola, gracias anticipadas de nuevo pidiendo por favor me regales estos libros!

Abrazo enorme en la distancia.
elizabethsp55@gmail.com

Sarah Gomez Cocco dijo...

hola Aglaia! mi correo es sarahgomezcocco@gmail.com :) muchas gracias anticipadas!

guillermosolis@hotmail.com dijo...

Hola, mi correo es guillermosolis@gmail.com
GRACIAS!

Carlos Garcés dijo...

Hola, me gustaría recibirlo, si la oferta sigue vigente. Saludos.
carlos.garces28@hotmail.com

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