miércoles, 19 de junio de 2013

De la visión y la imagen: Las tres cosas nuevas que aprendí sobre fotografía y que cambiaron - otra vez - mi perspectiva sobre ella.






La fotografía es un arte en constante evolución. No recuerdo quién dijo una vez, que el  hecho que evolucione tan rápido, hace que sea una disciplina siempre nueva. Y es verdad, aunque personalmente creo que el tema pasa también por esa juventud esencial de la imagen: es un arte que se reinventa cada vez, que siempre tendrá algo novedoso y poderoso que expresar en cada ejecución. Es una idea curiosa, porque creo es la única disciplina que tiene esa posibilidad de reconstrucción tan inmediata, tan significativa. ¿eso es bueno? ¿es malo? Me lo pregunto a diario. Probablemente sea un poco de ambas cosas y sin duda, es ese equilibrio a mitad de lo que se crea y lo establecido, lo que haga a la fotografía un método de expresión tan efectivo, tan duro y tan intimo a la vez.

De hecho, últimamente he aprendido un par de cosas sobre temas que creí tenía un conocimiento básico y eso me sorprendió, porque no solo me demostró - de nuevo - lo poco que sé sobre fotografía sino además, me dio la oportunidad de replantearme toda una serie de ideas sobre lo que es la imagen como proceso creativo y la fotografía como lenguaje visual. ¿Que concluí? Que la fotografía tiene un ritmo propio de construcción y que además, esta en un constante proceso de enriquecerse no solo con la experiencia personal sino también, con esa complejo planteamiento Universal que la sociedad y la cultura aporta al arte.

Y ¿Cuales serían esas cosas que aprendí sobre temas que creí conocía bastante bien? Estos:


1) Un retrato es una historia, no un reflejo:

Soy autorretratista, por lo que la mayoría de las veces, la fotografía me permite expresar ideas personales de manera artística. Por error o simplemente porque lo asumí como natural, creí que el retrato se trataba de otra forma de reflejo, una manera de comunicar ideas complejas sobre mi manera de ver el mundo a través de alguien más. Por supuesto que puede ser así, pero no de manera exclusiva. Y eso lo aprendí, intentando fotografiar a una mujer desconocida, de quien no sabía gran cosa y que me exigió un Retrato muy especifico, que además contradecía la idea que tenía en mente al momento de tomar la cámara. De inmediato, me sentí abrumada y después, comprendí que había cometido el error de creer que mirar a través del lente, me permitía tomar decisiones exclusivas sobre un retrato sin tener en cuenta las opiniones del retratado. Y me sentí muy avergonzada por el pensamiento: fue una especie de reconocimiento de mi visión casi egocéntrica sobre la fotografía. De manera que tomé una bocanada de aire y tragándome mi incomodidad, le pregunté a la modelo que deseaba de la imagen que iba a tomarle. Y la experiencia resultó en algo totalmente nuevo: Una perspectiva enriquecedora, intrigante e incluso algo tan duro que me conmovió de nuevo, como si pudiera mirar otra vez el retrato más allá de mi opinión y comprenderlo como una forma de asumir el mundo que me rodea.


2) De regreso a lo básico:

Por mucho tiempo, la luz me obsesionó. Me preocupé por aprender todas las técnicas de iluminación, por manejarlas de la mejor manera posible, por comprender el funcionamiento de cada equipo y herramienta. Y cuando lo logré - a medias, ya sabemos que en fotografía siempre se aprende - continué sintiendo que esa iluminación tan cuidada, tan concreta y tan precisa, no me ofrecía "eso" , que no sabía exactamente que era, que buscaba con tanto afán en cada imagen. Y es que la luz, como lenguaje y método de expresión, brinda a la fotografía una dimensión única, el poder de hablar más allá del mero tecnicismo y la construcción de las ideas. Así que volví a lo básico: pasé horas mirando pinturas de mis artistas favoritos, aprendiendo de su instinto visual el uso de la luz y la manera como comprendieron ese sutil secreto - sincronía - entre la iluminación y el sentido de una escena. Fue asombroso asumir que la luz es no solo un aspecto, sino un elemento esencial dentro de la imagen y más allá de la mera idea de construir una mirada sobre lo que te rodea. La luz expresa circunstancias, elabora ideas precisas.  Un redescubrimiento significativo,  y que en lo personal, me dio una vía totalmente nueva de intentar comunicar pensamientos y emociones a través del arte visual.

3) La fotografía y lo comercial:

Hay una diferencia evidente entre trabajo personal y comercial que todo fotógrafo conoce muy bien: El dinero. El aspecto de la fotografía comercial siempre será discutible y además, sujeto a todo tipo de prejuicios, que probablemente analizaré en otro artículo futuro. Ahora bien, lo comercial - o no - de la fotografía también trae aparejado otra consecuencia inmediata: la utilidad. Se asume o se presume que la fotografía debe servir "para algo", producir "ganancias" y esto puede ser cierto, pero no absolutamente cierto, porque puede pasar - como en mi caso - que la fotografía sea un mero ejercicio de comunicación, una pasión personal y más allá, mi profesión emocional, como me gusta llamarla. De manera que aunque no percibo dinero por mi actividad fotográfica - o al menos, no lo suficiente como para que sea significativo - si considero meritorio prepararme y estudiar la técnica y la visión fotográfica como si se tratara de una profesión cualquiera. Porque para mi, la fotografía significa mi manera más exacta, directa y dura de comunicarme. Necesito comprender todo lo que puedo hacer a través de ella, y aprender todo lo que pueda para hacerla lo más parecido a lo que imagino puede ser. Y esa intención no va a cambiar, tanto como que me paguen, como si no lo hacen. Es una apreciación puramente personal.

¿Son unas reflexiones muy simples? Sin duda, pero resumen esa reflexión inevitable que te deja siempre que encuentras que la fotografía tiene muchas cosas que enseñarte y que apenas avanzas a tropezones por el camino de construir una manera visual de asumir el mundo. Y tu, fotógrafo que me lees ¿Cuales serían tus aprendizajes más recientes sobre fotografía? ¿Te dio alguna nueva perspectiva alguno de ellos? Nos leemos en los comentarios!

2 comentarios:

Julio César dijo...

Hola Aglaia, Comparto contigo tus inquietudes, precisamente hoy me vi tentado a retratar a un señor que estaba pidiendo limosna sentado en la escalera de un a plaza. La luz y el fondo eran adecuados, la expresión del señor junto con el letrero que portaba eran muy dramáticos, sin duda alguna hubiese sido un buen retrato callejero... Mi conflicto comenzó cuando busqué la forma de acercarme y aunque encontré más de una, me cuestioné sobre el objetivo final de la foto. ¿Era mi objetivo solo obtener una buena imagen?¿hacerle publicidad a la "mendicidad", conducta con la que estoy en desacuerdo?¿en qué habría beneficiado al señor, aparte de ganarse unas monedas?¿a quien va dirigida la imagen?... Todas estos planteamientos y muchos otros pasaron por mi mente, cuestionándome seriamente sobre para quien he fotografiado, y que quiero que digan mis imágenes. Sin duda alguna, luego de esta experiencia, y luego de haber leído tu artículo seré más consciente al momento de fotografiar y... ¿porqué no? reconocer libremente que en algunos casos, puedo querer solo una imagen por el valor estético que pueda tener.

Gustavo Nieto dijo...

Hola Aglia, como te dije una vez más me identifiqué con tus profundos artículos, en especial de fotografía... te cuento que apenas tengo dos meses con mi cámara réflex, y solo un taller D1, ya algún tiempo con fotografía móvil. Me pasa que aunque me gustaría percibir un ingreso extra ¿quién no? es algo que disfruto muchísimo. En este corto tiempo me he dedicado a leer y ver muchos trabajos tantos históricos como contemporáneos en búsqueda de mi propia identidad, creo que eso llegará solo… Por otra parte si me he dado cuenta que en cuanto a fotografía de personas tanto informal o formal, es muy delicado ya que nos hemos hecho una reputación de que solo se busca una buena imagen y ya sin importar del porque la hacemos y la historia que cuenta ese personaje o momento; en cuanto a mi breve aprendizaje y reflexión es que todos tenemos una misión y algo que aportar, de ahí partir y marcar una diferencia. Espero pronto compartir un taller contigo. Saludos!

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