domingo, 16 de septiembre de 2012

No es sencillo ser bruja en esta época: De locuras y otras extravagancias ( Y una bella camisa )






Como creo haber comentado hace unas semanas atrás, cuando era más jovencita, decidí conocer a la comunidad wiccana Venezolana. Para quien no lo sepa, "Wicca" es una corriente de creencias con raíces paganas, aceptada en algunos países como religión y que reconstruyó la mayor parte del tronco de creencias  ritualistas de origen Europeo. Eran años complicados en mi vida:  pasaba una época de grandes cambios personales y sentí la necesidad, supongo que normal, de salir fuera de mi zona de confort y escrudiñar que había más allá. Hasta entonces, siempre había sido muy reservada con respecto a lo que mis creencias se refiere, tal vez por timidez, quizá solo porque tenía esta sensación un poco angustiosa de no saber muy bien que esperar de la reacción ajena. El caso es que me pareció lo natural siendo que de alguna manera compartimos un gran tronco de creencias y visión de la vida. O eso pensaba, muy convencida. Así que casi candorosamente, investigué algunas semanas  hasta encontrar una comunidad de Wiccanos nacionales. Que felicidad sentí! No solo porque me pareció un grupo de jóvenes como yo - tenía unos 23 por aquel entonces - con creencias alternativas, intentando sobrellevar lo mejor posible la diferencia. De inmediato envié un respetuoso correo pidiendo conocerlos. Tenía grandes expectativas y sobre todo, intrigada sobre qué encontraría. Por eso, solo me sobresalté un poco cuando me respondieron en un párrafo donde al menos se nombró a la Diosa en seis ocasiones y que terminaba con una firma muy floreada llena de dibujitos de Lunitas y criaturas mitológicas. Y lo firmaba, muy dignamente: "La Gran Bruja del caldero".  Ah, esta bien, pensé un poco desconcertada y mirando mi propio correo, muy sobrio y firmado por mi nombre de pila. Quizá sea una manera de identificarse, me dije. No tiene nada de malo. Me insistí.

Pero aquello no me gustó.

Igualmente, me obligué a acudir al ritual de celebración del sol al que me habían invitado. Llevé pan casero, una jarra de miel y un termo con jugo de piña como colaboración al ritual. Recuerdo que cuando llegué al parque donde se llevaría a cabo la celebración, me temblaban las manos de emoción. ¿Que encontraría allí? Probablemente gente que veía las creencias y la fe como una forma de expresión. Me imaginé compartiendo rituales y experiencias que hasta entonces habían sido parte del ámbito exclusivamente  doméstico y sintiendo esa extraña comunión que suele sentirse con los iguales. Y eso era bueno, era purificador. Una evolución, me dije, mientras la hora de la cita llegaba...y pasaba. Era bueno, me insistí y era una experiencia que tenía que vivir.

Unos veinte minutos después llegó el grupo que esperaba. No supe ni que pensar de aquello. Todos llevaban enormes pentáculos de metal colgados al cuello, coronillas de flores en la cabeza y camisetas donde se podía leer: "La Diosa Dominará al mundo" ( que por cierto me obsequiaron ). Me observaron, supongo que asombrados porque solo llevara jeans, convers y una camiseta cualquiera y uno de ellos me extendió una "capa ceremonial" para que no "desentonara" tanto. Cuando me preguntaron a que "corriente" pertenecía y le expliqué que era algo familiar, mayormente herencia de mis abuelas y tias, me observaron con cierta sorna. Uno de ellos se dedicó entonces a explicarme que los "Wiccan" eran los herederos directos del Gran poder de la Diosa Madre, que eran los precursores de un nuevo orden y que llevaban la "estirpe de la Diosa" a fuego en la piel. Escuché todo aquello boquiabierta, preguntándome donde encajaba eso en mi modo de ver la vida, en esa forma de ver el mundo tan puramente espiritual pero a la vez realista que mi abuela me había inculcado. Recordé los intensos momentos de meditación a solas, la necesidad de silencio y discreción para crear mi propia manera de ver el mundo, la familiaridad de comprender el mundo a través de tus decisiones. Pero por supuesto, no me atreví a decir nada de aquello. Escuché todo con una media sonrisa y queriendo salir corriendo a la primera oportunidad.

Que de hecho, fue lo que sucedió. Angustiada y desconcertada, nunca más me atreví a escribir o participar en las extensas discusiones de aquel grupo, que hacía vida mayormente en espacios internautas y cuyo gran interés parecía ser que tipo de vestuario había que llevar en rituales o la exactitud de cumplir "Las antiguas recetas". Me sentía fuera de lugar, con mi pequeño Libro de las Sombras casero, mi pentáculo de plata y mis creencias discretas, ante toda aquella fastuosidad de oropel, con bellisimas herramientas compradas via internet y toda la parafernalia heredada de quien sabia donde, que no entendía demasiado. Al final me alejé, pero me quedó el regusto amargo de una experiencia fallida.

No diré que después no conocí gente que se identificaba con el Wiccanismo con quien me llevé mejor. Conocí a una inteligente chica española con quién aun intercambio correo y que es de hecho, ese tipo de gente con la que soñé conocer al principio. Porque de hecho, hay muchísima gente - la mayoría, me parece - dentro de los practicantes del Wiccanismo que son libres pensadores, inteligentes argumentadores y sobre todo, hombres y mujeres que están convencidos que crear es una forma de fe. No obstante, sigo tropezandome con esa otra vertiente, la de los wiccas que se toman fotografías vestidos de pies a cabeza como elfos salidos de la imaginación de Peter Jackson, o llevando pentáculos del tamaño de un llanta de automovil, proclamando a los gritos sus "grandes poderes". Son esos, por supuesto, los que injustamente están más presentes en la memoria popular. Y son estos, los que claro esta, los que suelen protagonizar el tipo de anecdotas como la que contaré a continuación.

Todo comenzó por una camiseta. Mi amiga I. encontró por algún recóndito lugar en Facebook, una camiseta muy hermosa donde se podía leer "orgullo pagano", todo muy cursi y primoroso, rodeado de simbolos alegoricos que por alguna razón no muy clara, me encantó. Así que decidí comprarla. Tenía mis dudas, claro está, pero pensé que probablemente eran injustas: la camiseta en si demostraba que la comunidad wicca Venezolana había madurado: un gran simbolo de paz que demostraba la comunión de todas las creencias. Así que le envié un mensaje de texto a la vendedora, todas buenas intenciones.

Lo siguiente es una transcripción textual de la conversación:

Yo: "Hola L.! Mi amiga I. me dio teléfono! Quisiera comprar la camiseta de "Orgullo pagano" ¿Como hacemos?

Persona: Hola Hija de la Diosa, antes, dime tu nombre. Debo "sentir"

( Silencio )

Yo: ( Empezando a preocuparme ) Aglaia Berlutti. ¿Tienes talla M?

Persona: Aglaia, la musa más radiante. Has de saber que estás bendita. Aglae, se pronunciaba en griego antiguo.

Miro el teléfono, boquiabierta. Me pregunto si mi interlocutora sabrá que el griego es un idioma cuya evolución ha sido lenta y trabajosa, por lo que "griego antiguo y griego moderno" son acepciones un poco elementales.

Yo: Ah, sí. Tengo alguna idea sobre la etimología de mi nombre. Bueno, realmente quisiera la camisa en M, si se puede, aunque en L estaría estupendo también.

Persona: Tu nombre signa tu vida, Aglae.

( A todas estas me pregunto si esta mujer no pensará que es probable me haya tomado la molestia de investigar sobre mi nombre en 30 y no te importan años de vida )

Yo: Ah bueno. Y entonces la camisa?

Persona: Sí, tenemos talla L. ¿Puedo preguntar que corriente pagana sigues?

Yo: Es tradición familiar. ¿Como es la forma de pago?

Persona: Ah...eres de linaje.

(¿Linaje? No he pensado en esa palabra sin relacionarla con Carlos de Borbón o cría de cisnes hace unos quince años)

Yo: Bueno, todas las maneras de creer son válidas. ¿Es por transferencia bancaria la cosa?

Persona: Yo soy ecléctica. Tiene merito, decidir amar a la Diosa sin que nadie te lo indique.

Yo: Oh...ah. Claro...¿Y la camisa?

( Realmente parece que estoy deseosa de tener la mentada camisa, ¿no? )

Persona: Sí, eres digna de llevarla. Te envío mi dirección y forma de pago.

Seguramente, mi estimado lector se estará preguntando si después de toda esta perorata, aun insistí el comprarme la mentada camisa. Y debo decir que sí. De hecho, lo peor del tema es que mi misteriosa interlocutora, resultó ser una chica muy agradable...que aunque llevaba un pentáculo del tamaño de una llanta de camión de bananas e insistió en llamarme Aglae en tono ultraterreno, me pareció encantadora. Todo lo cual, me hizo sonreir. Tal vez todo se trate de reafirmación, pienso mientras me enfundo en mi camisa y doy saltos como una niña por mi habitación. En esa muy humana necesidad de comprendernos como parte de algo más grandes que nosotros, como forma de lenguaje y expresión de fe.

C'est la vie.


2 comentarios:

Janis Carrasquel Hernández dijo...

Hola. Con mucha felicidad les cuento que no solo compre la camisa, sino que como muchas veces me involucre en las actividades del orgullo pagano de este año. La porte con mucho orgullo porque con los fondos de salieron de su venta y de los bolsillos de muchos voluntarios en la comunidad, repartimos poco mas de 200 comidas apersonas en situacion de calle en la ciudad de Caracas. Si tu aglaia u otros que te lean, desean ver las fotos de esta experiencia, que en mi caso me sigue conmoviendo, los invitamos a pasar por la comunidad de facebook Wiccanos Venezolanos. Para nosotros es importante que sepas aglaia que agradecemos que hayan dado parte de tu cosecha para que alguien que lo necesita sintiera algo de calor humano entre tanto reechazo. GRACIAS. Es bonito saber que mas alla de diferencias personales que pueden surgir en cualquier colectivo, la comunidad pagana se pueda unir para las cosaas que ded verdad importan, que son las acciones y no las palabaras. Muchas bendiciones y esperamos que muchos con esto se animen a participar.

Miss B dijo...

Hola Janis! Bienvenida al Aglaworld, que es tu casa. Me encanta tu opinión y si deseas escribir cualquier cosa - lo que más te guste - y que yo la publique, contándonos a mi y a mis lectores lo que ha sido la Wicca para ti, estaría realmente honrada de publicarlo.

De nuevo, gracias por venir a leer un rato mis locuras - como le comenté a Perla, siempre siempre satirizo y bromeo, pero al final siempre intento ser lo más respetuosa posible - y estás siempre invitada a participar en lo que quieras.

Un besote gigante!

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