martes, 9 de agosto de 2011

Un pequeño Milagro: de Como mi libro llegó a venderse

El correo comenzaba de la siguiente manera:

"Apreciada Aglaia, realmente su libro me ha parecido inspirador. Leerlo me ha permitido apreciar el valor de mis raíces y también, esa cosa muy personal que usted llama magia y yo llamo ideas..."

Así continuaba unos seis párrafos más. Los leí con una leve sensación de incredulidad, sin saber muy bien a que podía referirse. Imaginé podría tratarse un comentario alentador sobre mi libro de Autorretratos, pero realmente las palabras del amable lector, no tenian demasiada lógica. Lo releí de nuevo y decidí responder, no solo para agradecer su amabilidad, sino para indagar un poco sobre a que se refería. Y creo que nunca esperé lo que me diría.

"Es que he leído su novela y me ha parecido bellisima"

¿Mi novela? Pensé perpleja. Y entonces recordé.

Hace tres años, llevada por una necesidad casi idilica de completar un larguisimo ciclo en mi vida, decidí autopublicar una de las primeras novelas que escribí en mi vida. Desde que soy muy niña, he escrito, a toda hora y por todo motivo, en una especie de obsesión apasionada que me ha acompañado en cada momento de mi vida.Amo las palabras, para mi es una fuerza destructora y constructora en mi vida. De manera que supongo fue la conclusión lógica, crear toda una idea personal que pudiera otorgarle cierta coherencia y escribir una novela.

No obstante, publicar en mi país, no es una tarea sencilla. De hecho, ni siquiera lo intenté, aunque pasé la prueba de acudir a un editor amigo a que revisara, con toda frialdad, el texto. El Valle Perdido, como titulé mi novela desde que comencé a escribir sus primeras palabras, sufrió varias modificaciones hasta llegar al borrador final. Y entonces me pregunté que hacer, cual sería el siguiente paso que seguir. Durante semanas medité la idea y sopesé opciones. Me pregunté si como principiante valia la pena hacer el inevitable - y la mayoría de las veces cruel - recorrido editorial o simplemente, dar por concluida una etapa de mi vida. Me encontraba entonces, atravesando una momento de persistente desconcierto, de manera que decidí concluír una serie de ideas en mi mente de una manera elegante.

Llegué a Bubok por casualidad. No es la página de autopublicación más reconocida ni la más eficiente, pero me gustó su estilo simple y bien estructurado. De manera que decidí incluir mi novela en su bookstore: el proceso fue sencillo y rápido de lo que pensé: al cabo de varios click el libros "existia" como tal, era real. Sin mucho dinero que gastar, tomé un plan sencillo, que me permitiría ofrecer el libro por demanda y además, aspirar, si llegaba a venderse, a mostrarse en una libreria aliada de la webpage. Me llenó de una emoción enorme, simplemente la idea de haber llevado a aquel pequeño paso, un paso de bebé. Emocionada, le escribí a mis amigos y familiares, y les envié el vinculo, explicandoles - sin saber si me entenderian muy bien - mi nueva aventura. No despertó demasiado interés y pronto, se convirtió en una anecdota personal más que cualquier otra cosa.

Unos meses más tarde, yo también lo olvidé.

Y ahora, tres años después,  este correo.

Me llevó un rato encontrar mi cuenta en la página. Y para mi sorpresa, tenia unos 20 mensajes de urgencia y otros tantos pidiendome enviar mis datos, porque para mi sorpresa, la novela se habia vendido 600 veces en fisico! La suma me pareció enorme, abultada, imposible de creer! Y luego del primer impacto, de inmediato telefoneé a la linea  de servicio al cliente reseñada en la página. Por increible que parezca, mi libro había tenido un moderado éxito en las ventas por pedido y ventas sustanciales en Ebook. Aturdida, sin saber que decir, le pregunté al operador como habia podido suceder aquello, si nunca había publicitado ni mucho menos, hecho cualquier intento de vender. El chico al telefono rió, al parecer desconcertado por mis palabras.

- Pues, será bueno, ¿no lo creeis asi?

Pues será bueno, pensé temblando, con los ojos llenos de lagrimas, por completo confusa.

Y es que desde niña, soñé con el momento en que pudiera tomar entre mis manos una novela escrita por mi. De pequeña, muy ingenuamente, me imaginaba que uno de los libros de las librerias y bibliotecas que solía visitar, era mio. De pronto, había ocurrido. Era real. Cierto, palpable. Y todo esto había ocurrido sin yo saberlo, sin estar conciente! Anodada, aturdida, me imaginé a los lectores que habian tenido la amabilidad de comprar mi libro, los que habian leido la historia y habian disfrutado de mis palabras. La sensación fue mágica, un milagro en si mismo, un pequeño portento que iluminó una parte de mi muy profunda y personal.


Pura y simple esperanza. Quizá paz.


C'la vie
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1 comentarios:

Paola dijo...

Qué bella experiencia, Agla! Y qué emoción! Como todo, hay que saber esperar, ya que todo llega en el momento justo. Felicidades!

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