sábado, 6 de agosto de 2011

Una Vana Moralidad



Podría decir, que al crecer entre mujeres fuertes, me educaron de una manera que podría interpretarse como "feminista" aunque en realidad no me considero como tal. No es que niegue principios o quiera suavizar posiciones radicales, pero realmente no me considero feminista; se trata que para mí, tanto el machismo como el feminismo son tendencias exactamente iguales y que engloban el mismo sentido esencial: el fanátismo irracional hacia determinado esteretipo cotidiano. Por supuesto que, viviendo en una sociedad profundamente conservadora como la Venezuela - con una  moral basada en cierta idea represiva - muchas veces mi visión de la vida ha tenido que necesariamente tocar los nada deseables límites de ese prejuicio donde la mujer es la figura activa. A la hora de opinar sobre temas como el aborto, las leyes en defensa de la mujer, el maltrato doméstico, no puedo hacer otra cosa que defender a ultranza los derechos de lo considero justo y comprensible.

Deliberaciones sobre el derecho de la mujer para decidir sobre su salud sexual - y la idea que la mujer no tiene la capacidad para hacerlo - es un irrespeto total ante el principio de la vida. Me reservo mi opinión personal sobre el aborto pero estoy a favor que la ley proteja a la mujer que por las razones que sea - no me siento en disposición para juzgar -  decida practicarse uno. Estoy convencida que la mujer no puede ser definida unicamente por su don para engendrar vida. Es un atributo, pero no la definición como ciudadana de la historia. Y sé, que esta reflexión probablemente me traerá algunas criticas e incluso, los habituales insultos anónimos que suelen acarrear esta postura, pero afirmo y sostengo cada una de mis palabras. Sí, conozco la historia resabida y mil veces contada que insiste en hacernos reflexionar sobre que hubiese sucedido de haber abortado la madre de Beethoven y otras semejantes. Para mi, esa idea solo es una entre miles de posibilidades, que no ofrece una respuesta, esperanza o conclusión a este tema. Puro sentimentalismo y morbo. Dramatismo sin sentido. Continua impresionandome más el sufrimiento puro y sin matices de una mujer obligada a someterse a un aborto clandestino, o alguna victima de violencia sexual que debe tomar una decisión en medio de la verguenza y el miedo. Para mí, esa realidad factica y cotidiana, tiene más peso y valor que estas meras metáforas sin sentido que solo insisten que las mujeres carecen de valor real más allá de su cualidad como madres.

Me refiero en concreto, a que la mujer necesita una protección legal lo suficientemente solida como preservar su salud e integridad, al margen de debates machistas o prejuciados sobre las razones morales que la pueden empujar a llevar a cabo una decisión extrema como el aborto. Porque la pregunta que me hago, cada vez que escucho sobre casos de mujeres mutiladas, maltratadas por malapraxis médica o fallecidas por brutales procedimientos ginecologicos médicos, es hasta que punto la moralidad conservadora de mi país tiene influencia en las leyes que deberian protegerlas. Es triste e inquietante, la idea que la mujer Venezolana deba someterse a dictámenes legales influenciados por un machismo secular de una sociedad patriarcal.

Sí, la eterna utopia del tiempo femenino tomado como apéndice de un mundo netamente masculino. Hace falta analizar detenidamente y sin valores morales meramente abstractos una de esas historias para ser sincero respecto a la decisión que una mujer o una familia tomarían frente a un dilema como el de una violación. Debido a mi trabajo social en la Universidad donde cursé mi licenciatura, he sido testigo de varias historias de esas y lo que pasa al final de cuento no es nada bonito. Sí, no lo dudo, en un mundo ideal, yo misma preferiría que los niños fueran dados en adopción y vivieran felices para siempre. Pero también en ese mundo ideal, la mujeres no serían violadas o sus vidas no estarían en riesgo nunca. Pero no, lo siento, la vida no es tan secilla y sé que lo que alguien escriba en un blog en nada cambiará la realidad, ni tampoco va a determinar el destino de una propuesta de ley futura en relación al tema, pero al menos ya dije lo que pienso y alguien lo tuvo que leer, le haya gustado o no.

C´la vie

1 comentarios:

Gabriel Landaeta dijo...

definitivamente si existe una deuda con la mujer en nuestro continente a nivel legal, y si necesitamos pasar aun muchas cosas para que sea una sociedad mas justa. en lo personal considero que el machismo o el feminismo o cualquier ismo carecen de lo principal perspectiva fresca.

aunque tenemos muchos conflictos que caen en la orbita de lo legal y nos deberian llevar a reflexionar sobre nuestra sociedad completa

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