martes, 9 de abril de 2013

Delirios fotográficos: Los cuatro conceptos sobre iluminación que todo fotógrafo debería saber.






Usualmente, cuando preguntas a un fotógrafo sobre cuales podrían ser los conocimientos indispensables que todo profesional de la imagen debe tener, la respuesta más común es "Iluminación". Pero no hablamos, por supuesto a lo referente a la técnica y al uso del equipo  - o no en exclusivo - sino algo más profundo y probablemente más sutil: La luz como herramienta creativa. Y es que la luz siempre será ese elemento hermoso y desconcertante que brinda a la fotografía un concepto, un lenguaje, una manera de expresar ideas concretas.

Pero ¿De qué hablamos cuando se hace hincapié en la necesidad de conocer el comportamiento de luz en la fotografía? Luego de preguntar a varios fotógrafos, investigar un poco y analizar la idea desde todos los puntos de vista posible, tuve algunas conclusiones concretas que podrían resumirse así:


* La Dirección de la Luz: Analizar de donde proviene tu fuente de luz central.

Fotografiar es un ejercicio de observación, de manera que comprender cuanto influye  - o no - la fuente y dirección de la fuente de luz que utilizarás, mejora sustancialmente tu fotografía. ¿De donde proviene la mayor fuente de luz de la que dispones? ¿Es natural? ¿Artificial? ¿Una combinación de ambas cosas? ¿Es suave y sutil o por el contrario muy fuerte y concentrada? ¿La fuente de luz se encuentra arriba de lo que deseas fotografiar o proviene de algún punto lateral? Precisar y comprender cuanto modifica o no el resultado visual todas las anteriores variables, te permitirá obtener un resultado fotográfico mucho más pulcro.


De la misma manera que todas las posibilidades que definan el uso de la luz pueden brindar un efecto distinto, también la dirección de la luz o de donde provenga su fuente central, puede provocar una percepción diferente sobre el resultado final de la fotografía: En varias ocasiones he leído que si la luz proviene desde la parte superior y es lo bastante abundante para recordarnos el efecto de un día soleado, el resultado visual puede hacernos sentir alertas y felices. Al contrario, si la fuente de luz proviene desde abajo hacia arriba, la percibimos como un efecto poco natural y nos evoca escenas de temor y misterio. Una manera de crear utilizando esa cualidad de observador natural que posee todo fotógrafo.


* Calidad de la Luz: Analizar la incidencia de la luz en el objeto fotografiado.

La calidad de la luz suele definirse como su dureza o suavidad, en clara referencia al efecto que pueda tener sobre el objeto fotografiado. Esta característica de la luz también es conocida como luz difusa o luz especular.

Si como a mi, te gustan los retratos  ya sabrás que la mayoría de las veces la luz difusa es la ideal para lograr que una bella imagen del rostro de quien retratas: la suavidad de la luz tiene un significativo efecto en lograr la transición - gradual y la mayoría de las veces favorecedora - entre las zonas más oscuras y más claras. De hecho, esta es la principal característica de la luz difusa: su capacidad para crear una graduación progresiva y visualmente atractiva entre la luz y la sombra.

La Calidad de la luz se podría resumir en dos reglas concretas: Cuanto más pequeña sea la fuente de luz, más dura será la luz que produce y por lo tanto, más dramático el resultado. Al contrario - es decir cuando más grande sea la fuente de luz - más suave será el efecto que tendrá sobre el objeto o sujeto fotografiado.




* Intensidad de la luz: Analizar la concentración de la luz sobre el objeto fotografiado.

Cuando nos referimos a la intensidad de la luz, hablamos sobre su capacidad - o no - de iluminar completa y suficientemente el espacio que vamos a fotografiar.  La intensidad de la luz varia de acuerdo al aumento o la disminución de la fuente de energía que lo produce.  ¿Es suficiente para la medición técnica que usaré? ¿Que tan fuerte es en comparación de cualquier otra fuente de luz que podría competir con la iluminación principal? También influye la distancia en que se encuentre el objeto o sujeto a fotografiar de la fuente de luz que estés utilizando.



* La Temperatura de la luz: Analizar el efecto cromático de la luz sobre el objeto fotografiado. 

La temperatura de la luz suele definirse como el carácter que la luz atribuye a la imagen. Técnicamente hablando, se refiere a algunas fuentes de luz y los colores que produce, que a su vez, influye en la percepción que el espectador tenga de la imagen. De hecho, cuando la temperatura de la luz se inclina hacia el lado naranja - rojizo del espectro cromático, produce una inmediata sensación de calidez en quién observa la imagen. Al contrario, cuando la temperatura del color tiende al lado azulado produce una sensación de frialdad. Esta percepción tiene un claro origen natural: El sol - fuente de iluminación central y primordial dentro del mundo de la imagen -  produce tonos rojizos, mientras que los días nublados tienden a ser de color azul.

Cuatro aspectos que parecen sencillos, pero que en realidad no lo son tanto. No obstante, el misterio de la luz - y la forma como es capaz de crear por si sola un lenguaje fotográfico - siempre será un tema de discusión y debate dentro del mundo fotográfico. ¿Tienes algún comentario que pueda completar o enriquecer lo que planteo? Nos leemos en los comentarios!



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