jueves, 16 de septiembre de 2010

Sobreviviente

Y ayer me volví una estadistica. Una de las poco importantes además, supongo: no hubo hecho de sangre ni nada que lamentar, por fortuna. Ninguna perdida importante, como no fuera mi confianza en Venezuela como país y la de incertidumbre de mi futuro en una sociedad donde un desconocido tiene la potestad de golpearte y arrebatarte el fruto de tu trabajo con total impunidad. La ley del más fuerte aplicada a lo cotidiano, como tantas otras prerrogativas primitivas: vivir o morir, sobrevivir.

Porque esa fue la primera palabra en la que pensé - cuando pude hacerlo - una vez que vi al ladrón correr a toda velocidad por la calle, alejandose. Sobreviví. Y entendí, de una manera brutal y dolorosa, que en la Venezuela del siglo XXI, los ciudadanos, sean del estrato que sean, del pensamiento político de su preferencia, de cualquier raza o nacionalidad, todos somos sobrevivientes. Sobrevivientes no solo a la Violencia de las calles, sino a la economía desastroza, a los servicios públicos deficientes, a la intolerancia, el prejuicio, la segregación. Vivimos en un país donde debemos acostumbrarnos a la acecho, en un clima de paranoia desgastante e insoportable. No solo no existe concepto de seguridad personal, sino que además se instauró la cultura de la resignación: de agradecer la supervivencia, de aceptar que lo terrible y angustioso de este país es inevitable y normal.

Y todo eso lo comprendì - acepté, asumí - mientras permanecía en el suelo, temblando de miedo, en mitad de la calle frente a mi propio edificio, conciente que podría haber muerto por un disparo. Con el lirismo mínimo de las ideas rotundas, tuve una violenta noción de mi vulnerabilidad, de la realidad pura y simple del país donde vivo. No somos otra cosa que victimas, que sobrevivimos día a día con dificultad, sin saber que esperar o que temer. O simplemente, que ocurrirá a partir que el simple caos tome la forma de sociedad.

¿Muy Tarde para aceptar lo evidente? No lo sé, pero creo que solo ENTIENDES en toda su dimensión la tragedia de este país cuando debes enfrentarte al hecho que te puede ocurrir, que como yo, te conviertes en una estadistica poco importante en medio de una lenta destrucción de la idea de país.

6 comentarios:

Cristina Rabascall dijo...

Tan triste pero tan cierto!!! =(.. demasiado real todo, somos sobrevivientes

Miss B dijo...

Es espantoso Tina, llegar a esa conclusiòn :(

Jacobo Alonso dijo...

que triste es leerte a ti y cada persona q a diario le pasa este acontecimiento (yo mismo lo padeci).. quiero pensar que algun dia nuestra venezuela sea un lugar para salir, caminar y contemplar lo hermoso de nuestro pais..

Gabriela Da Costa dijo...

es horrible !!! yo pasé por eso dos veces y me largué !!!
esa sensación que un hijo de puta resentido que jamás se ha ganado nada con el sudor de su frente te ponga una pistola en las costillas para quitarte algo y se sienta con el derecho de violentarte es horrible y repugnante !!!
hasta donde va a llegar esta situación !!!!

Miss B dijo...

Espantoso, Gaby, sentirte tan vulnerable, tan simplemente expuesto coño, a cualquier locura de un demente de ocasión.

Desiree dijo...

Que palabras tan sinceras y claras para demostrar lo que mucho sentimos, Gracias a dios nunca he pasado por nada asi, pero cada conocido o familiar sabemos si le ha pasado, es triste de verdad a donde hemos llegado.

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