viernes, 17 de febrero de 2012

Una pieza de Almodóvar que reniega de su autor: La piel que Hábito.




Antes de comenzar con esta critica, tengo que decirlo: Me encanta Almodóvar.  Por una serie de razones difusas y que supongo que carentes de poca lógica para el cinéfilo más respetable, disfruto enormemente de su cinematografía. Me encanta el exceso, lo Kitsch, lo vulgar, lo dramático, lo cursi. Y también por supuesto, la inteligencia, la ternura, la sensibilidad, la crudeza, la alegría y esa sutil poder de evocación que hacen de todas las películas de Almodóvar un mundo en sí mismo, una recreación de un Universo complejo que me encanta desmenuzar. Por ese motivo, cuando escuché sobre su nueva película me entusiasmé, más aun que regresara en colaboración con Antonio Banderas, uno de sus actores fetiche y que bajo su dirección, había obtenido varios de sus registros histriónicos más altos.

Esperé casi un año, para ver "La Piel que Habito", intrigada sobre todo por las criticas dispares, los comentarios malsonantes, y sobre todo, la sensación que la nueva película de Almodóvar parecía ser la menos "Almodovariana" de todo el trabajo de su director. Se habló hasta el cansancio de las actuaciones - sobre todo la de la consagrada Marisa Paredes, a quién se le criticó por su poca capacidad para mostrar profundidad en su personaje - o del guión, con giros pretendidamente desconcertantes que no lograron sorprender a los seguidores más fieles del director manchego. Con todo, la Pelicula cumplió algunas expectativas, aunque defraudó en unas cuantas más, por lo que cuando finalmente, me senté frente a la pantalla del televisor para disfrutar del metraje, tuve la incognita si al aparecer los créditos podría celebrar -  de nuevo - la genialidad de Almodovar o lamentar su perdida.

Podría decir que ocurrió un poco de ambas cosas. Porque aunque "La piel que Habito" no me defraudó realmente, tampoco cumplió las altísimas expectativas que tenía sobre ellas. Hubo algo en este nuevo intento de lenguaje cinematografico de Almovodar que me resultó cansón, cuando no francamente simple. Y aun así, "La piel que Habito" logró conmoverme, inquietarme, analizar algunas de sus escenas hasta el cansancio. En resumen, es una pelicula Almodavariana, pero a mitad de fuelle, sin la locura maravillosa de "Kika", la Crudeza de "Atame" y la ternura exquisita de "Hable con ella",

Aun así, no es desdeñable en absoluto. De hecho, podría decir que necesitas tener un ánimo especifico para disfrutar de ella, como discurso visual y como producto cinematográfico. De manera que podría decir que "La piel que Habito" te gustará si:

1) Te molesta un poco el típico exceso Almodovariano: La piel que Habito, sin duda, es la película menos chirriante, visualmente hablando, de su director. En esta ocasión, Almodóvar apostó a una puesta en escena visual comedida, casi fría, con amplias tomas de escenarios perfectamente iluminados, limpios, repletos de símbolos visuales que intentaban acentuar la tensión de las actuaciones y la trama. De manera que aquí no encontrarás Travestis llorando con un micrófono en la mano, o largas escenas callejeras de gritos y diálogos conmovedores. De hecho, la mayoría del metraje transcurre en un solo lugar y asombra la manera como el director logró dotar de personalidad el escenario, convirtiendolo en un personaje más.

2) Querías ver a un Almodovar más Americano: si algo adolece "La piel que habito" es del exceso, extravagante y muchas veces sorprendente, de la visión cinematográfica de su director. De hecho, podría calificar la pelicula de Sobria, con un estilo visual depurado, concreto, elegante. Por supuesto, hay escenas donde Almodovar cae en la tentación  de brindarnos sus acostumbrados guiños centellantes de vitalidad y ese Kitch suyo tan particular, pero son pocas y me atrevo a decir, dosificadas para que carezcan de real importancia en la trama.

3) Deseas ver a un Antonio Banderas en estado de Gracia: Detesto a Antonio Banderas, no lo puedo negar. Detesto su manera de actuar, entre arrogante y carente de verdadera sustancia, esa necesidad de mostrar el estereotipo "latino clásico", lo que sea que eso signifique, en una especie de patrón histriónico previsible. No obstante, en "La Piel que Hábito" me sorprendió realmente encontrar a un actor solvente, creando un personaje contenido, peligroso e inquietante, cuyo registro gestual parecía basarse en largas y penetrantes miradas, una dura expresión de angustia y esa sensación ambivalente de pura locura sosegada. Incluso a mí, que como dije detesto al actor, me cautivó la actuación.


Por otra parte, "La piel que habito", decepciona. Y de muchas maneras. Intentaré no dar spoilers, pero no te gustará la pelicula si:

1) Esperas otra película de Almodovar: porque no lo es. De hecho, es una pieza cinematográfica bien filmada e inteligentemente estructurada, pero no es en absoluto, uno de los espectáculos visuales a los que nos ha acostumbrado Almodovar, con su estilo impactante, poderosamente metafórico, cargado de un savoir affair excesivo que en lo personal, siempre me ha encantado.

2) Una historia que sorprenda: No lo hará. De hecho, es tan lamentablemente previsible que a mitad de la película, ya tenía una idea bastante clara hacia donde se dirigía la trama. No obstante, Almodovar intenta sustentar un guión débil con una bella puesta en escena y construye una propuesta lo bastante intrigante como para cautivar al espectador un poco descuidado al menos el primer tramo de proyección. Luego, cuando el misterio queda al descubierto - y en mi caso ocurrió bien pronto - la película comienza un lento declive hasta un desenlace carente de verdadero interés.

3) Marisa Paredes: Y su acento Mutante. Solo diré eso. La gran actriz manchega, crea un híbrido entre el personaje de Nicole Kidman en "Los Otros" y el intento de una mujer contenida y angustiada, sin lograrlo. Peor aun, es su lamentable intento de dotar al personaje de carácter y profundidad con un acento torpe y poco creíble. Cada vez que la gran actriz apareció en pantalla lo lamenté y de hecho, sigo pensando que su deslucida actuación le provocó un daño tremendo  a la trama.

¿Y que quiero decir con todo esto? Recomiendo - o no - "La piel que hábito" como opción cinematografica? Lo único que puedo decir, es que el visionado quizá te decepcione, pero aun así, "La Piel que habito" es de esos experimentos visuales, que a fin de cuentas, vale la pena disfrutar.

2 comentarios:

impresioneslasjustas dijo...

Estoy muy de acuerdo. A mí me encantó. de las mejores y de las más oscuras de estos últimos años.

Andrés Moncada dijo...

Andrés Moncada


No soy para nada "almodovariano". De hecho no he visto ninguna completa desde la tensa y alocada "Atame". Pero vaya despropósito el de esta película. Vivo alertando a mis amigos de que no la vean. No seguir la filmografia de Pedro creo que fue positivo en el sentido de que asi, no me coloque en estado de expectativa. Pero tras ver todo la película, sí! mi postura es más maligna y menos dulce que la tuya Aglaia. Jajaja. Me parece como dije el alguna oportunidad, una historia mal ejecutada. La inserción del personaje que da chispa a la trama, el violador, parece habersele ocurrido minutos antes de rodarla. El estado de aceptación de la víctima es aun mas surreal que la historia en si. Creo que lo que más valoro son los guiños de apelación al publico y la actuación de la Elena Anaya.

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