lunes, 26 de abril de 2010

De la Libertad y otras formas de pensamiento


Hace pocos días estuve leyendo The mad Woman in the aticc, un libro que de vez en cuando recupero de mis lecturas universitarias porque sus ideas suelen corresponderse a la perfección con mis habituales pensamientos. Para quienes no lo saben, se trata de un manifiesto feminista donde se basa la mayor parte de las conclusiones sincréticas sobre la creación femenina y su valor en el hecho cultural. Y la gran conclusión es la habitual: La mujer debe refugiarse en la aceptación de progolómenos irreales y sexistas para prosperar en medio de una sociedad machista.

Muchas veces me pregunto - e inevitablemente lo he hecho con más frecuencia en los últimos días - si el patriarcado social que se nos impone como cultura y concepto humanista, afecta la forma de expresión femenina, la creación didáctica y circunstancial enlaelaboración ideológica con que la mujer dota a sus reflexiones. Me temo que si, y esa sensación me preocupa y me desconcierta. Pero sobre todo me entristece.


Me entristece el hecho que la creación femenina sea proclive a una critica dura y destructiva por el mero hecho de considerarsele inferior, por la simple justificación que la labor de la mujer como promotora de ideas y pensamientos estructurados bajo una forma de expresión, pueda ser catalogado bajo un epiteto cualquiera, sin ninguna análisis. Siento un rencor indecible hacia los que se toman la libertad de catalogar y reaccionar frente a la obra escolástica de una mujer con profunda indiferencia, o peor aun, conmiseración. Como alguien dedicada al mundo de las letras y las formas visuales, he sentido en carne propia la discriminación que supone intentar influir en el axioma general del mundo artístico siendo considerada a priori, como inferior o simplemente, como que el producto de mi expresión personal deba cumplir un molde preestablecido. Una sensación de profunda frustración, de ira soterrada y por supuesto, decepción, por los valores morales - incluso en un ámbito tan abstracto como la creación mimética - que se intenta inculcar y conservar dentro de nuestro pensamiento social.


Libertad y tolerancia son conceptos complicados, muchas veces difíciles de aplicar en un contexto donde ciertas formas de represión y prejuicio se consideran normales. Lamentablemente en mi país es natural que una mujer sea segregada por el mero hecho que la postura común lo hace admisible. Y Pues en efecto, esta ira, la rebeldía inevitable que nace tan solo cuando se es capaz de interpretar la dualidad de la forma humanística como una gran declaración de principios: atribuir sentidos peregrinos con la mirada de los exaltados: la luz, las flores, el sabor del café (por fin reincorporado a la vida para gloria de su paladar). Entregarse únicamente al cultivo del reducto moral donde atesora unos afectos que de nada habrán de servirle cuando toda formación raquídea de la memoria sea proclive a trascender más allá de ti mismo.(pero Wilde, pero Wilde). La libertad, más allá del género. Creo y afirmo que el arte es nuestra danza entre las sombras de la memoria, el puente sensorial entre la belleza y la confusión, el anatema de reductos disimules que nace y se regodea en si mismo, en la brillante paciencia creacionista de la capacidad de darle sentido al caos y al temor.


Y sí, deseo la reiteración de mi propia perspectiva de la verdad. Soy yo misma en todas las formas posibles, soy la imagen de mi pensamiento en constante movimiento. Y esa libertad, esa expurea manifestación de mi espiritu siempre me consolará y me dará un nombre, recreará las vetas minerales y el tiempo personal de mi irritad convicción, de mi perturbada perspectiva de la verdad. Soy la mujer salvaje y cruel que corre por los febriles horizontes de la memoria. Soy quién deseo ser. Soy la vitalidad y el deseo de mi angustia existencial.

Ah, que silenciosa es esta rebeldía de la No aceptación, de negarme a la imposición, de no aceptar la regla impuesta, de no permitir que la grosería de la intolerancia transponga un limite y una creación verídica. Y que poderosa también, la dádiva irrestricta de la concreción de los ideales (Una oda a Dickens, en mi mente se alza ) El recuerdo de mil voces, de todas las ideas, de la gran voluntad, un sueño en mis pensamientos. Sí, y todas las veces, un tiempo nuevo.

La era de los milagros comienza y termina, en mí.

2 comentarios:

Claudio Lovo dijo...

Eres una ICONOCLASTA mi queridisima Aglaia, admitelo expresalo y publicalo! Te sentiras mejor de seguro!
Ciao!
LoVo

hhyyooggaa dijo...

Me gusta tu razonamiento. Pásate por mi blog para que sepas lo que pienso.

http://poenciaelocuetica.blogspot.com/2010/04/no-soy-machista-compra-tu-entrada.html

y luego...

http://poenciaelocuetica.blogspot.com/2010/04/hombres-mujeres.html

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