jueves, 18 de febrero de 2016

Crónicas del lector curioso: Diez libros para tener pesadillas.






La primera vez que leí “Cementerio de Animales” de Stephen King tenía unos once años y no tenía la menor idea sobre qué trataba la novela. Recuerdo que la encontré entre la ingente colección de novelas que se suponía que no debía leer pero que nadie se molestaba en ocultar. La portada — la fotografía de un gato de pelaje gris frente a una enorme casa vacía — no me dijo gran cosa sobre lo que podía encontrar en la novela, así que curiosa, comencé a leer.

Me llevó dos días terminar de leer la historia, incrédula y desconcertada no sólo por lo que el libro contaba sino por cómo me hacía sentir esa narración lenta, íntima y finalmente monstruosa. Por primera vez en mi vida, me encontré debatiéndome sobre el origen de todos mis temores — infantiles, simples, abstractos — y luchando con la sensación real que podían ser algo más que una percepción distorsionada de la realidad. El libro no sólo cautivó mi imaginación a la manera en que suele hacerlo una espléndida historia sino que me obligó a construir una especie de visión de la realidad alterna, basada en sus imágenes y reflexiones. De pronto, “Cementerio de animales” parecía más real que la realidad misma. Y esa cualidad de encontrarse en todas partes, más allá de la página escrita, me sorprendió y me confundió.

Cuando cerré el libro, tuve la sensación que había conocido otro tipo de terror. Uno tan helado, duro de asimilar y doloroso, que supe, aún desde entonces, que jamás volvería a comprender la literatura de la misma manera. No se trató sólo de lo aterradora que pudo resultar la historia — que lo es — o de la forma como Stephen King construyó una dolorosísima alegoría al dolor y a la perdida, sino a la naturaleza del miedo. Un tipo de miedo tan sutil y angustioso que no sólo me produjo pesadillas por semanas enteras sino que en el futuro, me obligaría a cuestionarme sobre la raíz de lo que considero la incertidumbre y algo más más duro que el simple existencialismo. Una especie de visión sobre mi misma por completo nueva.

Por ese motivo, aunque soy fanática de las películas y series de terror, nada nunca será tan escalofriante — y conmovedor, en algunos casos — que leer una historia que te deje sin respiración, que te provoque es sensación única de miedo que tiene una relación directa con algo más profundo y hórrido que la historia que se cuenta. Como si las palabras pudieran evocar un tipo de miedo atávico — algo tan alejado de la razón que resulta casi imposible de comprender — y hacerlo concreto, real. Brindarle un rostro.
Así que, obsesionada con esa idea intenté recopilar diez historias que pudieran mostrar ese lado oculto del terror que imaginamos. Diez historias que me han hecho gritar, me han producido pesadillas y sobre todo, me han hecho volver a sus páginas para volver a recordar que el peor monstruo es que el que vive en nuestra imaginación.

Confeccioné la lista pensando en todos los posibles lectores que aunque aprecian los clásicos — como yo- están a la búsqueda de algo más, así que incluí poco comunes, además de los habituales y más conocidos y sobre todo, autoconclusivos. De manera que, acoto desde ya: no incluí a los muy obvios como cualquiera de Stephen King o lo más populares, como lo son sin duda los cuentos de Edgar Allan Poe o HP Lovecraft. Intenté, en lo posible, mostrar libro que son desconocidos para el gran público y que puedan despertar la curiosidad de cualquier interesado. También, los que pueden adquirirse — aun — en algunas librerías de Venezuela.

¿Y cuales son los 10 libros más aterradores en mi humildisima opinión? veamos ( del 10 al nueve para hacerlo más emocionante )

10) Los sin nombre de Ramsey Campbell:
Ramsey Campbell es un escritor que tiene la cualidad de crear ambientes de tensión casi claustrofóbicos, con elementos góticos que no necesitan descripciones de hermosos castillos y criptas, sino solo del terror asfixiante de lo que se sugiere. Y su novela “Los Sin Nombre” es quizá la mejor expresión de ese estilo suyo seco, duro, angustioso, levemente desconcertante. La historia cinco años después del asesinato de una niña. Su madre, luego de una larga agonía comienza a recuperarse cuando recibe una llamada telefónica sin origen aparente: “Mamá, soy yo… Ven a buscarme”. ¿Es la voz de su hija? ¿Es real siquiera la llamada? ¿De donde proviene? El resto de la narración parece crear un submundo inquietante que conduce a la madre de la niña al origen de un misterio que la sobrepasa y parece rozar la maldad pura.

Por cierto que, de este libro se llevó a cabo una versión cinematográfica muy recomendable, dirigida por Jaume Balagueró y protagonizada por la sólida Emma Vilarasau. Imperdible.

9) Apagadas están las luces de Richard Laymon
Llegué a esta novela casi en un tropezón afortunado: se encontraba en una caja de la Feria del Libro que se realizó en la Plaza Altamira de este año, entre otro montón de volúmenes diferentes. Y lo compré, por mi afición de darle una oportunidad a escritores de los cuales jamás he escuchado. Que gran sorpresa me llevé: la historia, no es solo una de las mejores que he leído, sino tiene una profunda cualidad hipnótica, dura, que me hizo terminar el libro en dos noches y un poco más, a pesar de tener sus buenas 300 páginas.
La historia transcurre en un pueblo sin nombre, donde una vieja sala de cine transmite cada semanas películas morbosas y sádicas, desconcertantes para el público que asiste por su realismo. Las escenas, cada vez más crudas y sangrientas, muestran decapitaciones, cuerpos desmembrados, vísceras arrancadas, que los espectadores contemplan entre el asombro, el horror y una cierta atracción mórbida. No obstante, la gran mayoría se consuela pensando que se tratan de trucos cinematográficos, hasta que durante la última función del misterioso cine…comprueban que no es así.

Recomendados para los adictos al gore y sobre todo, a las historias con arcos argumentales totalmente inesperados.

8) — Ring (Ringu) de Koji Suzuki
Si ya viste la película, conoces el argumento. No obstante, el libro tiene la capacidad de crear un mundo mucho más rico y profundo de la historia de lo que nunca logró la película — en su versión americana o japonesa — Se agradece sobre todo, el terror de lo contenido, brindar detalles sobre la historia de la inquietante Samara y aun más, las escenas de terror perfectamente hilvanadas, que crean un trasfondo duro y escalofriante para una historia que parece beber de si misma y sus propias referencias para crear un metalenguaje estupendo.

Aun si viste la película, como si no — ¿eso es posible — te lo recomiendo. No te defraudará.

7) El Agujero del Infierno de Adrian Ross Sinopsis
Esta novela es la inevitable narración gótica que nunca debe faltar en toda lista de libros de terror que se precie. Pero, a diferencia de los autores más leídos y famosos, Adrian Ross fue un olvidado en su propia época. Dramaturgo y escritor de sátira, tuvo una carrera más o menos fulgurante en el Londres de 1880. Nunca obtuvo mayor reconocimiento…hasta que al autor Ramsey Campbell descubrió esta pequeña joya entre los archivos del escritor en la Universidad de Cambridge. Con sorpresa, el autor se apresuró a rescatar del olvido el nombre del olvidado Adrian Ross y actualmente su novela “El Agujero del Infierno” es considerada como una de las obras cumbres de lo que suele llamarse “Terror Gótico Sobrenatural”.

La obra conserva las atmósferas opresivas y duras de toda novela gótica, pero además, hay un profundo ingrediente humano, de lo enfermizo de la mente humana y lo salvaje de la naturaleza primitiva del hombre, que desconcierta por su dureza y crueldad. Ambientada en la Inglaterra que luchaba contra la división religiosa del siglo XVII, la historia nos lleva hasta el siniestro castillo del señor de Deeping Hold -situado en una zona de marismas donde se abre un agujero que la superstición popular conecta con el infierno-, en cuyo interior los protagonistas de este drama tenebroso quedan aislados por el avance de un ente indefinido y abominable.

6) La Casa en el Confín de la Tierra de William Hope Hodgson
William Hope Hodgson es uno de los más destacados escritores del subgénero que suele llamarse “cuento materialista de terror”. Sus atmósferas son angustiosas, pero allá de la mera idea claustrofóbicas, son duras por la penetración psicológica de sus personajes e historias. En el caso de “La Casa en el confín de la Tierra” es seguramente, la conclusión a toda la mitología de horrores que el escritor desarrolló en todas sus obras. La obra, que guarda semejanzas con ese terror punzante, insoportable y casi onírico que popularizó más tarde Lovecraft — quien claramente se encontraba influenciado por el escritor — resulta agobiante a ratos, cuando no francamente repugnante, y aun así, el lector queda atrapado por la historia del espíritu del narrador, quien vagabundea por una caserón solitario y temido de Irlanda, rodeado de criaturas innombrables que parecen ascender del mismo infierno que Hodgson parece anunciar a cada capítulo.

Muy recomendada si eres fiel lector de Lovecraft y quieres saber sus referencias literarias inmediatas.

5) La Chica de al lado de Jack Ketchum
Lo más destacable de esta novela es llevar el terror al ámbito más elemental, urbano y aparentemente simple. No obstante, una vez que la historia comienza a desarrollarse, lo que parece normal se trastoca en una pesadilla de terror góticos con momentos tan logrados como atemorizantes. Casi toda la narración transcurre En una calle sin salida, en un oscuro y húmedo sótano de la casa Chandler, Meg y Susan, cuyos padres han muerto, están cautivas a manos de una tía lejana que está cayendo progresivamente en la locura. Una locura que está transmitiendo a su familia, y finalmente al barrio entero.

4) La Puerta Abierta de Margaret Oliphant
Margaret Oliphant es una de las representantes más destacadas del cuento de terror Inglés. Sus novelas son profundamente melancólicas, por momentos duras y siempre poéticas, que crean atmósferas sorprendentes. Tal vez por ello, el cuento “La puerta abierta” sorprende por su aparente suavidad que envuelve algo más poderoso y duro de lo que podría sospecharse. El enigma de la historia gira alrededor de una enorme puerta ruinosa de una antigua mansión, que el tiempo ha despojado de todo significado y que ya no conduce a ninguna parte. Una angustiada voz que gime y suplica ante esa puerta abierta y vacía es el único indicio de una tragedia que se renueva a lo largo del tiempo y que tal vez ha quedado grabada en el oculto corazón de la naturaleza.

Como curiosidad, una vez leí que JK Rowling basó su inquietante descripción del “Arco de la muerte” en Harry Potter y la Orden del Fenix, esta corta pero estupenda narración.

3) Melmoth el errabundo de Charles Robert Maturin
Charles Robert Maturin era un clérigo Irlandés a quien se creyó loco por buena parte de su vida. Y a la vista de esta novela, cruda, aterrorizante y sobre todo asombrosa en recursos y escenas inquietantes, nadie parece capaz de desmentir la idea. Publicada en 1820, esta obra recrea la visión de la existencia humana que el ideal gótico sugiere de una manera durísima y descarnada. Melmoth, sella un pacto con el Diablo que le brindará la vida eterna. No obstante, la promesa diabólica incluye una trampa que Melmoth nunca supuso: su vida eterna se convierte en un tormento sin fin, del cual solo se librará cuando encuentre a alguien que ocupe su lugar. El personaje comienza entonces un largo peregrinaje a través de los lugares más siniestros de la imaginación de su época: cárceles, manicomios, tribunales de inquisición. La trama se hace cada vez más asfixiante, caótica y violenta, hasta concluir en un poderoso leitmotiv que parece rendir tributo al temor humano a lo que no puede comprender.

2) La profecía de Cloosted de Joseph Sheridan LeFaun
Si eres amante del género vampírico, ya entonces debes conocer un poco del estilo de este gran escritor, que posee la facilidad de crear atmósferas aparentemente normales bajo lo que se esconde inquietantes secretos. En esta ocasión LeFanu recrea el más tradicional terror victoriano de una manera totalmente nueva: Las escenas en torno al lago encantado y sus alrededores boscosos sumidos en la niebla están entre las más sugerentes escritas por Le Fanu. La venganza, el dolor y el miedo a lo desconocido crean una historia que pareciera ser solamente psicológica, hasta que el autor introduce el elemento sobrenatural de manera muy atinada.

1) Otra vuelta de tuerca de Henry James
Y llegamos al grand finale de esta lista: la cual encabeza uno de los mejores libros de terror que he leído nunca. Probablemente conozcas a Henry James como un sesudo escritor de novelas victorianas de ambiente, con un toque nostálgico, así que te sorprenderá esta novela, tan cruda y poderosa que por momento te deja sin alientos. Claro está, no esperes escenas sangrientas ni asesinatos a punta de cuchillo. Tendrás algo mejor: una poderosísima historia con exquisitos personajes y uno de los mejores finales de historias de terror que he leído jamás.

Sin duda, a más de uno le parecerá extraña mi selección, pero puedo asegurarle, querido lector, que cualquiera de estas visiones terroríficas le provocará pesadillas. O quizás algo más duro de comprender, como lo es esa extrañísima sensación que de pronto, el miedo puede ser algo más que una idea incompleta, siempre a punto de construirse. Al borde de la razón.

1 comentarios:

Libicni Rivero Ortiz dijo...

Gracias por la lista de los 10,me voy a dar un gustazo leyendo.

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