viernes, 22 de enero de 2016

Proyecto "Un país cada mes" Enero: Chile. Pablo Neruda.






Neruda fue un niño tímido o es lo que aseguran todos sus biógrafos. Un buenazo torpe que apenas se atrevía a dirigir la palabra a las muchachas de su pueblo natal. Nadie podría decir que ese niño melancólico nacido con el rocambolesco nombre Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto sería años después uno de los poetas más respetados del Mundo, emblema de su país y del renacimiento de la poesía latinoamericana. Y es que Neruda fue el misterio más conmovedor de todos los que esbozaron sus poemas - dolorosamente bellos, pequeñas obras de arte literaria enmarcados en un contexto confuso -, el más difícil de comprender. Creador, militante de cierta política decadente, furiosamente humano, el Poeta encontró en su propio mito - y en el que otro le construyeron - una manera de comprender no sólo su época sino con toda seguridad, así mismo.

Porque Neruda fue un poeta que nunca renegó del oficio ni tampoco se arrojó a dolorosas críticas sobre la trascendencia de su obra. Fue un escritor prolífica, que escribió sobre todos los temas imaginables con una profundidad que sorprendía a propios y extraños.  Dedicó buena parte de su quehacer artístico no sólo a reflejar ese vasto mundo interior suyo - esa plenitud de escritor devoto - sino la belleza y el dolor de una realidad en plena transformación. Tal vez por ese motivo suele decirse que Neruda fue testigo y protagonista de su historia, que avanzó a través de poemas y proclamas aparentemente amorosas para convertirse en uno de los escritores claves del siglo XX y hacerse partícipe de esa visión del tiempo y de los terrores de su época de una manera única. Y es que Neruda, que nació tímido y maduró como melancólico, encontró en la poesía una forma de expresar una dolorosa visión sobre su país, su época, el mundo que le tocó transformar palabra a palabra. Una obra iniciática que no sólo definió con enorme precisión lo vulnerable de la naturaleza humana - el amor, siempre el amor - sino algo más intrincado y difícil de comprender: La vulnerabilidad del hombre que crea.

Neruda también fue un hombre político, lo que le brinda una profundidad inusual a su visión artística. Más de una vez se ha dicho que su militancia política - marcadamente izquierdista y que nunca se ocupó de disimular - transformó el hecho artístico en un tipo de esperanza muy concreta para Chile y sin duda, el resto de latinoamérica. Su popularidad como escritor pareció también entonces confundirse con la de la figura combativa, con el poder del hombre que intentó no sólo hablar a través de la literatura de ideales y expresiones de pura convicción espiritual, sino en la voz de los anónimos. Un símbolo de la transformación en plena efervescencia política y también, de una visión sobre lo social por completo renovada. De alguna forma y con sus limitaciones, Neruda fue capaz de encarnar todo eso.

Pero por supuesto, Neruda es mucho más conocido por sus poemas, esos que han convertido en parte del imaginario popular sobre el amor, la muerte y la belleza lírica. Su obra " Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924) se ha convertido en la bandera del romanticismo y además de eso, en una metáfora de esa dulzura añeja y casi amarga que el poeta intentó plasmar en toda su obra.  Neruda, poeta y además de todo, un firme aspirante a la eternidad de la palabra, encontró en su visión sobre el dolor y la agonía amorosa, una manera de narrar la desigualdad del espíritu humano con un pulso tan firme como exquisito. Una y otra vez, Neruda no sólo asume al amor - el poético, el trascendental, el profundamente humano - como una metáfora válida para hablar de la realidad, de los pequeños extremos de la espiritualidad y la agonía personal.

A pesar de eso, Neruda no era un romántico ni tampoco un idealista sin remedio. A mitad de camino entre el déspota y el exquisito intelectual de izquierda que representó, sus biógrafos insisten en su dualidad, en su capacidad para ser parte de ese mito insistente sobre el poeta enaltecido por el verso y hombre común. Según Sergio Macías, autor del libro "El Madrid de Pablo Neruda" el escritor era un hombre sorprendentemente contradictorio y quizás esa capacidad para la multiplicidad, del matiz del carácter y el espíritu fue lo que hizo al poeta tan rico en su comprensión del alma humana. De la delicada  frontera entre lo ideal y lo real.  En palabras de Macías, Neruda  era muy enemigo de sus enemigos, rencoroso y dado la discusión. Pero que también, podía ser generoso, amable y el amigo más leal. ¿Cual era el verdadero Neruda? Quizás ambos y esa cualidad de luz y sombra, de compleja relación con su propias contradicciones y dolores, lo que hizo su obra especialmente profunda y extraordinaria.

En una ocasión Neruda dijo que el mundo era un lugar esencialmente bueno y también doloroso. Una proclama ideal que parece definir no sólos su punto de vista literario - que lo hace - sino también de esa comprensión extrañamente sagaz que el escritor tenía sobre la naturaleza del amor. Porque Neruda, siempre hablo de amor. Del pleno, del desairado, del doloroso y el agónico. Del sexual, del misterioso.  Como si de un ciclo inevitable y sobre todo, perfectamente construido se tratase, el autor creó no sólo una percepción del amor como una peculiaridad del alma humana - un fragmento de tiempo perdido, cómo llegó a sugerir en una de sus  cartas - sino también en una forma de contemplar lo Universal. Sin duda esa visión dual, enaltecedora y sobre todo tan humana, lo que hizo de sus poemas una ventana hacia regiones exquisitas del espíritu humano y sobre todo, un reflejo de un raro tipo de belleza. Neruda, con su peculiar capacidad para lo humano y lo divino, para lo permanente y lo fugaz, creó una visión del sentimiento más incomprensible de todos desde la periferia. Una construcción de la memoria que le otorgó un lugar en el Olimpo de los poetas y sobre todo, brindó a su obra poética única esa noción tan simple que hace inolvidable: el poder de enaltecer el más misterioso de todos los sentimientos humanos.

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4 comentarios:

Groucho el habanero dijo...

Hola, por favor, tendrías Confieso que he vivido?
gomezrolle@gmail.com

Epitafio dijo...

agustin.botana@gmail.com Agradecido

Helbert López Calderón dijo...

Buen post. Gracias. Mi correo hlopezcalderon@hotmail.com

Armando Zambrano dijo...

Armando2045@hotmail.com por favor y gracias.

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