lunes, 18 de enero de 2016

De la imagen y el discurso visual: Mis cinco fotógrafas favoritas




Con frecuencia, un fotógrafo escoge a sus referentes fotográficos - quienes le inspiran o sostienen su lenguaje visual - no sólo por cuanto pueden comprenderlo, sino justamente por lo contrario. Una y otra vez, un artista en formación encuentra que la creación visual es una manera de sustentar y cimentar no sólo lo que crea - o intenta crear - sino la manera como define su obra. Esa mirada concreta sobre lo que aspiramos a construir como lenguaje privado y más allá de eso, como expresión insistente de nuestra identidad. Y los referentes, con toda su carga simbólica e ideal sobre nuestra necesidad creadora, son un vehículo indispensable para comprender mejor nuestra forma de elaborar un lenguaje visual coherente.


Una vez leí que las visión de la mujer en la fotografía es mucho más dura, directa y amarga que la masculina. No sé que tan cierto será eso, pero si puedo decir que la mujer fotógrafa construye un mundo personal muy profundo a través de la imagen: hay una necesidad de búsqueda, revisión, construcción del lenguaje mucho más marcado que en su contraparte masculino y tal vez se deba a esa visión introspectiva y simbólica de la mujer, esa capacidad para comprenderse a través de su creación. Porque mientras el hombre analiza el mundo de manera en ocasiones directa, la mujer se conceptualiza a través de su visión más intima, una manera de construir un lenguaje a través de su experiencia y más allá, su necesidad de mirarse como resultado de su propio experiencia personal.

Así que, siempre será interesante observar la fotografía a través de ojos femeninos. Tal vez por ello, entre mis fotógrafos favoritos y referencias inmediatas a mi trabajo visual, se encuentran cinco fotógrafas que me han mostrado la realidad de una manera muy dura, cruda pero a la vez lírica. Creadoras del arte de traducir la realidad en metáfora, en conclusiones aparentes, de construir su propia visión de la realidad. Gracias a ellas, he aprendido el valor del lenguaje personal y sobre todo, el poder de la propia capacidad para crear.
¿Y quiénes son este grupo de fotógrafas? Las siguientes:

1. Francesca Woodman



Como autorretratista, el trabajo de Francesca Woodman siempre me ha obsesionado. Su misterioso talento, la manera de recrear su mente a través de desnudos casi siniestros, juegos surrealistas y una sexualidad casi frágil siempre me ha parecido la mayor muestra de esa capacidad de la fotografía para construir mundos intangibles. Porque en la fotografía de Woodman, hay mucho de esa incertidumbre de lo femenino, ese dolor visceral de la mujer que se mira en su propio arte sin encontrar nunca su reflejo. El denso trabajo de Woodman —sorprende la complejidad de su planteamiento a sus jóvenes veintidós años— es parte de una poderosa aproximación al simbolismo visual más doloroso. Un lenguaje visual donde el dolor se manifiesta en luces y sombras.


2. Linda McCartney



Todos conocen a Paul McCartney como una de las voces voces y talento de los míticos The Beatles. No obstante, pocos conocen el hermoso y muy intimo trabajo fotográfico de su esposa Linda McCartney, realizado casi en paralelo a su vida marital y su experiencia dentro del mundo de la música.
Linda documentó el extraño y complejo mundo del estrellato desde un punto de vista sutil y casi privado: Sus retratos de estrellas de la música Jim Morrison, Janis Joplin y los Rolling Stone, poseen un fragilidad desconcertante, una mirada a lo profundo del retratado que conmueve al observador. Además, buena parte de su trabajo fotográfico está dedicado a documentar escenas de la vida cotidiana de su familia y amigos, quienes formaban parte de esa inquieta generación de artistas que construirían con su legado una nueva visión de la música y el arte en general. Sorprende sobre todo, la elegancia visual de la fotógrafa, que encuentra un equilibrio visual exquisito entre el rostro humano y esa intimidad que se adivina y se dibuja a través de pequeñas escenas cotidianas de enorme valor emocional.
Linda es la única mujer fotógrafa que ha tomado una fotografía, que ha sido fotografiada, y que ha figurado en la portada de la revista Rolling Stone. Sus fotografías han sido exhibidas en más de 50 galerías internacionales.


3. Nan Goldin



Nan Goldin miró el mundo que nadie quiere ver y tal vez por ese motivo, su trabajo me obsesiona. Supo narrar como ningún otro fotógrafo la escena contra cultura de Nueva York de las décadas 70 y 80 y lo hizo
de una manera tan dura y descarnada, que su trabajo siempre sorprende, asombra, golpea. Constantemente se debate el tema si Goldin miró la realidad de una manera intima o solamente construyó una especie de pornografía de lo cotidiano, rebasando el limite de la intimidad y los espacios de índole personal. Y creo que nadie sabe la respuesta a esa disyuntiva. Su trabajo parece intentar la provocación más directa, hasta que borda, con enorme sensibilidad circunstancias de la vida cotidiana de la propia fotógrafa: el exceso de alcohol, la vida nocturna, su dura abstinencia y los vaivenes de su vida emocional. Un documento conmovedor y desconcertante de una fotógrafa enigmática.

4. Margaret Bourke-White



La primera vez que vi una fotografía de Bourke-White, quedé deslumbrada: Era una toma panorámica donde a la distancia, podía verse una multitud alrededor de lo que parece ser un cuerpo inmóvil. Hay una tensión casi insoportable en la escena, que se mira desde una considerable distancia, pero aún así, la imagen no parece sugerir solo esa fría objetividad del observador. La fotografía, inquietante y dura, a pesar de su carácter documental me dejó sin aliento. Tuve la clarísima sensación que miraba el mundo de una manera dura pero muy personal a través de los ojos de la fotografa, como si además de captar el momento, me contara una historia desconcertante. Tal vez era así: no en vano Margaret Bourke-White fue la primera reportera gráfica corresponsal de guerra, realizó su trabajo durante la Segunda Guerra Mundial y e n 1930 fue la primera mujer fotógrafa profesional admitida en la Unión Soviética.


5. Sally Mann





Como sabe cualquier lector de este, su blog de confianza, mi motivo fotográfico es mi mente y mi circunstancia, expresada a través de mi cuerpo. Eso limita un poco mi manera de crear porque llegado a cierto punto, comienzas a cuestionarte que tan válido es esa constante revisión de lo cotidiano, lo intimo y lo personal. Con Sally Mann aprendí que lo cotidiano puede ser un poderoso tema fotográfico, un lenguaje además tan doloroso como misterioso. Y es que sus fotografías donde retrata la vida cotidiana de su familia, demuestran que la manera profundamente enigmática como la fotógrafa analiza la realidad. Por casi una década ( entre 1984 y 1994 ), Mann trabajó en la serie Immediate Family centrada en sus tres hijos, todos menores de diez años, mientras toca momentos ordinarios de su vida diaria: jugar, dormir, comer. Su manera de construir una visión exquisita, hermosa y casi sensual de la vida familiar, despertó asombro y criticas. También exploró grandes temas como: la muerte y las percepciones culturales de la sexualidad lo que despertó las iras de grupos ultraconservadores y religiosos, que calificaron su trabajo como pornográfico. En su serie más reciente: Proud Flesh, vuelve la cámara hacia su marido, Larry. Las fotografías resultantes son retratos sinceros y francos de un hombre en sus momentos más vulnerables. Toda una mirada al mundo íntimo de las relaciones familiares y más allá, los invisibles lazos que unen al ser humano con su entorno.


Por supuesto, es una lista corta que no incluye la gran mayoría de los fotógrafos gracias a los cuales he aprendido a mirar el mundo de una manera sentida y personal. Probablemente en unos meses, rehaga la lista para incluir nuevos nombres o simplemente para completar los que ya están. Aún así, creo que por ahora esta pequeña selección reúne mis preferidas, las voces que he escuchado con más frecuencia en el mundo de crear con luz y sombra.

1 comentarios:

Martin Roberto Hurtado Martinez dijo...

Opciones bastante trabajadas. Hasta dónde vale tanto artificio. Parece que el resultado, no siendo natural compensa con creatividad y fantasía.

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