viernes, 26 de junio de 2015

Proyecto "Un género cada mes" Junio - Fantasia: “Jonathan Strange y el Señor Norrell” de Susanna Clarke.





Hace poco, se le preguntó Susanna Clarke si creía en la magia. La escritora sonrío y se tomó unos minutos para pensar la respuesta y explicó que "su concepto de magia era tan complejo que le llevaría un rato hacerse entender",  lo cual sorprendió al periodista que la entrevistaba. Después de todo, en nuestra época descreída, cínica y mecanicista, la respuesta parecía ser una sola y bastante obvia. Pero para Clarke, las cosas no siempre son aparentes, ni tampoco muy obvias. Y es que esta escritora, que comenzó con cierta tardanza su andadura en el mundo de la literatura, logró crear lo que se creyó imposible por décadas: Una nueva mirada sobre el mundo de la fantasía, basada precisamente en su extraño concepto sobre la magia.

Y es que con Susanna Clarke nada es sencillo ni mucho menos, superficial. La escritora, que conjuga la fantasía  con ambientación histórica con enorme sutileza, crea no sólo un ambiente creíble para sus historias sino que además, las dota de una verosimilitud que es quizás su mayor triunfo. Nada es casual en las novelas de Clarke y mucho menos, accidental. Cada pieza de la historia está concebida para crear un ambientes realista que convierte la narración en un híbrido exitoso entre la fantasía tradicional y la novela histórica, ambos géneros mezclados a través de inteligentisimos golpes de efecto y sobre todo, una precisa capacidad para construir una visión sobre el mundo en parapelo. Una y otra vez, Clarke logra no sólo convertir la realidad - lo que concibe como evidente, lo que crea a partir del dato histórico - en una idea que se sostiene por sí misma y que la fantasía dota de belleza. Una combinación original que crea toda una percepción distinta sobre lo que la imaginación literaria puede crear y sobre todo, la capacidad de la idea mágica para crear su propia versión del mundo y de las ideas.

Eso, a pesar que su novela más conocida “Jonathan Strange y el Señor Norrell” al principio pueda parecer tópica: después de todo, Clarke es tan escrupulosa en sus detalles - su investigación sobre el periodo histórico Victoriano ha sido aclamada por historiadores -que crea un recorrido tradicional por esa noción de la novela histórica como contexto para una historia nueva. No obstante, Clarke no se reprime y mucho menos, se deja limitar por el hecho real: pronto, la novela parece construir un entramado propio, elaborar una idea sobre lo que ocurre que desconcierta por su profunda capacidad para asombrar. La fantasía histórica entonces, se transforma en algo más: en una meditada comprensión de los límites entre lo real y lo ficticio y lo que puede sostener ambas ideas. Esa percepción, parece no sólo construir una elaborada perspectiva sobre la historia que se cuenta - como punto matriz y sobre todo, elemento esencial para comprender el punto de vista de la autora - sino sus sutiles implicaciones. Y es que la fantasía, en el mundo creado por Clarke, es algo más que una distorsión de las cosas reales y como se les percibe: Es una puerta abierta hacia una insinuación a la realidad creada a través de dos percepciones disímiles pero que sin embargo se complementan, crean una noción extraordinario sobre lo ordinario. Un reflejo profundamente bello sobre lo que consideramos irreal, pero que aún así, podría ser creíble. Una disyuntiva que la autora logra soslayar con una impecable capacidad para construir  atmósferas y sobre todo, para brindar a su narración de una enorme sustancia y complejidad.

Asombra sobre todo, la manera como Clarke logra construir un paisaje histórico a mitad de camino entre la rigurosidad histórica y la plena visión creativa de la fantasía. La Inglaterra victoriana que muestra, es a la vez realista y también, una extrañísima y estimulante combinación de escenarios mágicos y fantásticos. Para la autora, la magia forma parte del entramado central de la trama, pero no la sostiene por completo, sino que de alguna manera, logra crear un equilibrio entre la realidad, entre lo evidente, lo construido a base de firmes datos históricos. La visión de Clarke parece resumir dos mundos a la vez, dos perceptivas idénticas interpretadas desde diferentes dimensiones y a la distancia de una narración de multiples planos, que las conjuga a ambas. Y es que la magia, no sólo se asume como una idea perenne, natural, esencial y primitiva sino que además, forma parte de la naturaleza humana, sostiene esa capacidad de la historia para juzgarse así misma. En varias ocasiones, Clarke parece analizar esa arrogancia occidental acerca de su cultura, a través de los juegos y travesuras de una historia que discurre con enorme sencillez en terrenos muy complejos. Un paisaje cuidadosamente construido donde el símbolo y la metáfora parecen confundirse y sin embargo, son sólo el cimiento de una idea mucho más amplia y rica en matices que sostiene el argumento de la novela.

Porque para Clarke la magia no es un concepto sencillo. Como tampoco lo es la historia: entre ambas percepciones sobre lo real, hay una insinuación de un vinculo en común, una profunda capacidad de reflejarse la una en la otra. Y es que la escritora, logra crear un intricando Universo donde lo plausible - o lo que parece serlo - se combina con lo fantástico hasta que resulta imposible de diferenciar. La novela avanza con enorme firmeza en escenarios que pudieran parecer artificiales para la habitual narración fantástica y ese, con toda probabilidad, es el gran mérito de Clarke como autora de género. La historia de “Jonathan Strange y el Señor Norrell” no es sólo  una colección de magnificas anécdotas históricas contadas con una  visión costumbrista muy semejante a la de autores victorianos como James Austen, de quien la autora parece rendir un sutil homenaje a través del tipo de humor ligero y sobre todo, netamente británico que caracterizó a las novelas de la célebre escritora.

No obstante, el punto fuerte de la narración de Clarke es su enorme capacidad para construir y brindar sustancia a sus personajes: cada uno de ellos, es una creación original y compleja, dibujados a palabras con tal mimo que evade con acierto los tópicos del género. No sólo logra esa curiosa mezcla entre lo asombroso y lo cotidiano que los hace parte de una historia que pudiera ser real - sin serlo o quizás, siéndolo dentro de esa percepción novedosa sobre lo verosímil que crea la escritora - sino que además, les brinda personalidades tan profundamente realistas que les comprendemos por necesidad, como si resultara inevitable no asumir sus pequeños defectos y virtudes como parte de su naturaleza, reflejo de la nuestra. Una y otra vez, la atmósfera del libro parece nutrirse de esa conmovedora humanidad con que la autora dota a cada una de sus escenas y diálogos: No hay un solo elemento que no se sostenga sobre el motivo, la circunstancia y esa capacidad de Clarke para brindar una razón comprensible a cada elemento de la trama. Esa visión alternativa sobre la realidad no sólo se sostiene por lo que podría ser verídico sino esa incesante percepción de lo irreal como parte de lo que consideramos creíble.

Tal vez el mayor logro de Susanna Clarke sea ese: elaborar un mundo de fantasía que no sólo sea en apariencia real - o lo suficiente para sostener con enorme solidez la novela - sino la eficacia de ese juego de espejos donde los escenarios de lo real y lo fantástico se confunden en una mistura por completo nueva. Un universo propio en el que gravita esa percepción de lo bello y lo temible, de la magia que existe y se sostiene sobre una idea natural de ella. Esa asombrosa mirada a lo que existe - o puede existir, en todo caso - al borde mismo de la realidad como la conocemos o quizás la queremos imaginar.

Susanna Clarke aspiró a crear un mundo fantástico que pudiera confundirse con el cotidiano y lo logró. Con toda probabilidad por esa razón, no llegó jamás a explicar al periodista curioso lo que pensaba sobre la magia. Sin duda no es tan sencillo descubrir esa linea brumosa y sobre todo, en ocasiones casi inexistente entre lo que consideramos real y lo que construimos a partir de nuestros sueños más intricados.

¿Quieres leer el libro “Jonathan Strange y el Señor Norrell” de Susanna Clarke en formato PDF? Déjame tu dirección de correo electrónico en los mensajes y te lo envío.





4 comentarios:

ana carina mac dijo...

Hola! Me gusta mucho tu blog, Aglaworld.
De ser posible, quisiera me enviaras el libro que recomiendas para leerlo.
Gracias,
Ana Cecilia

Saul Vazquez Sanchez dijo...

saul.Omar.Vazquez@Gmail.com

Saul Vazquez Sanchez dijo...

saulo_05@Hotmail.com. Gracias. saludos

Juanjo Silva dijo...

Juanjosilva85@gmail.Com

Veo la serie pero quiero leer el libro

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