viernes, 10 de abril de 2015

Proyecto "Un género cada mes" Abril - Ficción Histórica: "Las puertas de fuego" de Steven Pressfield.



El escritor Steven Pressfield admite con frecuencia que es un amante de la guerra. Una idea equívoca que puede prestarse a interpretaciones ambiguas. Porque Pressfield no apoya el belicismo, sino algo más sustancial y quizás sofisticado: el arte de la lucha. En otras palabras, el escritor está obsesionado con lo que ocurre en el campo de batalla, la filosofía, pensamiento y forma de pensamiento que alienta la lucha y más allá de eso, el significado del combate. Para Pressfield, la batalla es algo más que un mero enfrentamiento. Se trata de una declaración de principios, un reflejo cultural de lo que se anima y secunda el pensamiento más profundo del hombre y la cultura que lo representa.

Tal vez por ese motivo, sus libros son miradas profundas y casi existencialistas sobre el contexto de la guerra, más allá de lo que la provoca o el hecho que en el cual se fundamenta. Para el escritor, el trasfondo de lo que la guerra simboliza - o mejor dicho, metaforiza - es tan importante como la idea del conflicto, ese pensamiento que asume la naturaleza de la identidad de quien se enfrenta en la lucha y sostiene al que comprende la batalla como una forma de expresión. La moralidad de la guerra. Una idea que en varias ocasiones ha provocado discusiones y que hace que los libros del escritor y guionistas sean con frecuencia cuestionados sobre su valor histórico y narrativo. ¿Hasta que punto el escenario de la guerra puede sustraerse de la muerte y desolación para crear una idea épica sobre el conflicto? ¿Cual es el límite entre la idealización de los motivos por el cual se marcha a la batalla y lo que ocurre en el mero enfrentamiento? Pressfield ha sabido sortear los baches e irregularidades de un posible planteamiento general sobre la guerra, concentrándose en un elemento que pocas veces se analiza: la psiquis de quien lucha. El espíritu que anima no sólo al combatiente sino también, al pueblo que lo apoya.

Un pensamiento difícil de comprender, si tomamos en cuenta que Pressfield analiza la guerra no como un hecho histórico sino como una demostración metafórica de cierto tipo de ideal difuso. Se lucha por lo que se cree - no por lo que se ambiciona - y también por lo que se teme - no por lo que se enfrenta - , lo que convierte al soldado, al hombre que acude al campo de batalla no sólo en un héroe sino también en un mártir de sus ideales. De manera que para el escritor, la guerra es un altar donde se muestra la devoción de quien  construye una idea sobre la lucha que purifica, del poder que se lo sostiene y la simbología que representa. La guerra como una circunstancia de la historia humana y también, el epítome de lo que se asume como ideal dentro de la idea del hombre que se enfrenta al dolor con el poder de su voluntad y espíritu. Una interpretación romántica de un hecho esencialmente descarnado que ha traído no pocas críticas al autor.

Por esa razón, su libro "Puertas de Fuego" es el más discutido en su corto trabajo literario. Basado integramente en analizar la cultura Espartana desde la perspectiva del enfrentamiento de Las Termopilas, la historia parece no sólo justificar la crudeza del estilo de vida Espartano sino encumbrar la ferocidad de una cultura destinada y sustentada sobre la guerra, hacia un ideal mucho más difuso y abstracto que la mera violencia. Porque para Pressfield, los Espartanos no son sólo un pueblo belicista y obsesionado con la guerra, sino una sociedad que aspira a la perfección a través de un cuidadoso mecanismo emocional y físico creado para sustentar un principio único de poder: la defensa de la identidad espartana. El autor recrea la cultura de Esparta no sólo desde su dimensión militar sino desde sus rituales cotidianos, ese día a día que hizo del pueblo Espartano el mayor exponente de la cultura de la lucha. Una forma de vida destinada a convertir a todos sus ciudadanos en maquinarias de combate al servicio de un bien mayor. Y es que para el escritor, la idea de la visión de la guerra Espartana (que se funda esencialmente, en una educación basada en la vida del soldado, en el entrenamiento y la comprensión de los valores militares como la mayor aspiración ciudadana) parece mezclarse con una profunda convicción sobre la individualidad. Una contradicción que sin embargo parece sostenerse en la visión de la historia sobre la lucha personal que se entremezcla con algo superior y mucho más profundo que la convicción propia. Una y otra vez, Pressfield reconstruye la cultura Espartana desde una óptica aguerrida pero también, desde una noción casi intimista, que hace de su reconstrucción histórica una perspectiva novedosa e inusual. Un fragmento de historia dentro de una percepción mucho más amplia de lo que lleva a una cultura a luchar y sobre todo, a los hombres que forman parte de ese ideal.

A Pressfield se le ha acusado de tomarse evidentes salvedades históricas en un hecho de notoria importancia Universal como lo es la Batalla de las Termopilas. Lo hace, además, favoreciendo su particular punto de vista sobre la ciudad Estado y más allá, sus particulares aspiraciones y motivos para construir una cultura esencialmente dedicada a la guerra y al entrenamiento militar. No obstante, la narración sostiene porque no sólo se trata de la exaltación de la idea máxima de la guerra y de la sociedad que la asume como inevitable, sino la percepción del sacrificio máximo que condujo a la Sociedad Espartana al ideal de la muerte gloriosa. En varios puntos de la narración, el escritor parece no sólo asumir la devoción Espartana por el combate como inevitable, sino que además, necesario para enfrentarse a la idea mucho más amplia de poder que la concibe como inmediata. Es entonces, cuando la figura del Imperio Persa se dibuja no sólo como el enemigo a vencer, sino también como la idea del enfrentamiento entre dos visiones del mundo, dos percepciones de la realidad y en última instancia, el poder por el poder que intenta aplastar a Esparta - y sus aliados - bajo el puño de la opresión.

Porque Pressfield, la batalla de las Termopilas tiene un enorme simbolismo, más allá del hecho estratégico, lo que hace que los Espartanos que se enfrentan al monstruoso enemigo persa, sean víctimas de su propia osadía y sobre todo, de esa convicción que el enemigo debe ser derrotado incluso aunque parezca inalcanzable. La batalla entonces, parece trasladarse al terreno de lo Utópico, de la esperanza y algo más abstracto que coloca a los Espartanos bajo el cariz del héroe por necesidad, del defensor de una causa justa que parece abarcar no sólo a su pueblo, sino al civilización griega al completo. ¿Es válida esa interpretación? ¿Es incluso sustentable en una historia donde Pressfield dedica buena parte de las descripciones a mostrarnos la dureza, severidad y disciplina de la cultura Espartana? Lo es, en la medida que sus personajes dibujan una ciudadela de conocimiento y poder que se basa en la fidelidad y la lealtad. Que se construye paso a paso hacia una idea mucho más profunda sobre el motivo por el cual se combate. Y es que Esparta, una polis diminuta en comparación con el resto de los territorios Helenos, tiene una única convicción: se lucha hasta vencer o hasta morir. Y ambos conceptos parecen mezclarse de una manera tan intricada que es difícil diferenciarlos uno de otro. Como si la victoria final fuera la muerte o la muerte, un triunfo que desborda la imaginación del que sólo batalla para salvar la vida.

Al final, el Imperio Persa logra vencer. Pero en la batalla de la trascendencia, del poder de las ideas y de la comprensión del futuro como una idea que se eleva más allá de lo individual, Esparta parece haber triunfado. Una batalla a ciegas, por un lugar en la historia. Por una manera de comprender el mundo y construir una pensamiento profundo en consecuencia. La lucha que supera el arma y enarbola la convicción.


¿Quieres leer el libro "Puertas de Fuego" del escritor Steven Pressfield en formato PDF? Déjame tu dirección de correo electrónico en los comentarios y te lo envío.

4 comentarios:

Gabriel Rumbos dijo...

Mi correo es gaborumbos@gmail.com

Gracias.

percho82 dijo...

yo lo quiero misa_lo@yahoo.com

Juan Quero dijo...

Buenas noches. Gracias por el libro y tu interpretación del mismo fractal01@gmail.com

Karina Rincon dijo...

kyruma@hotmail.com

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