lunes, 22 de diciembre de 2014

Un mundo de lectores: de la página escrita al infinito.




Este año leí muchísimo. Leí por todos los motivos imaginables, todo el tiempo, por todas las buenas razones que te impulsan a tomar un libro entre las manos y comenzar la aventura de recorrer un mundo bueno. Leí libros extraordinarios, asombrosos. Leí pequeñas obras maestras conmovedoras. Leí libros chocantes, irritantes, que me dejaron con un desagradable regusto amargo. Leí libros tediosos, otros excesivamente largos. Otros muy cortos, casi un rápido paladeo sobre algo más profundo. Leí en mi lengua materna, leí en varios idiomas para disfrutar de una experiencia literaria por completo nueva. Leí — o releí — a mis autores favoritos, a otros cuantos de los que nunca había oído hablar, encontré genuinos tesoros literarios que pasaron a engrosar la lista de los indispensables en mi mente. En suma, fue un año donde recorrí la palabra escrita como una experiencia emocional, donde tuve el privilegio de disfrutar de esa larga travesía de palabras, sueños y pequeños obsequios de la imaginación. Un año donde recordé que leer es una aventura espiritual, trascendente y poderosa. Inolvidable.

No es sencillo redactar una lista de lo mejor o lo peor que leí durante el año. Sobre todo, siendo que soy lectora devota y fiel creyente que cualquier libro — desde el clásico Universal hasta el best Seller de baratillo — te brinda una experiencia de inestimable valor. Una idea que conservar, para atesorar y aprender. Aún así, decidí resumir mi experiencia lectora en los  libros que creo muestran mi manera de comprender la literatura y sobre todo, que son un reflejo de mi trayecto emocional a través de las palabras durante este año. Una manera de mirar con mucha más atención mi mundo interior y sobre todo, ese espejismo personal que con tanta ingenuidad que llamamos realidad.

¿Y cuales serían los libros que me brindaron una experiencia profunda e intima — incluso desagradable — este año? Los siguientes:

* El mejor libro que leí: “Así empieza lo malo” de Javier Marías

Una visión durisima y dolorosa sobre la dictadura, la opresión política y más allá, la represión de las ideas que me demostró que los escenarios pueden cambiar, pero los motivos y circunstancias de los regímenes dictatoriales son idénticos en cualquier parte del mundo. Una narración asombrosa, llena de múltiples matices y que interpreta a la sociedad victima del poder con una inusual minuciosidad. Como siempre, la prosa de Javier Marías destaca por su elegancia pero sobre todo, esa capacidad del escritor para narrar historias complejas desde un punto de vista sencillo, cotidiano, casi simple. Aún así, en los limites que se cuenta, subyace la profundidad de lo que se insinúa, lo que realmente parece bordear la narración. Un prodigio de buen hacer literario y sobre todo, profunda sensibilidad en el arte de construir la realidad a través de las palabras.

* El libro más conmovedor que leí: el poemario “Hasta aquí” de Wislawa Szymborska.

Libro póstumo de la escritora, que asombra por su aparente sencillez pero que oculta un poder evocador demoledor. Desolador, doloroso y sobre todo, profundamente poderoso, es quizás el poemario más exquisito que he leído en años. Y es que la poeta logra crear una mezcla entre la angustia existencial — una de sus grandes obsesiones literarias — con el anuncio de la esperanza, la noción de construir una idea concisa sobre las aspiraciones y apetitos emocionales del espíritu humano. Sin duda, uno de mis grandes descubrimientos del año y quizás, uno de los manifiestos más espléndidos sobre el poder de la poesía que he leído nunca.

* La novela que me hizo reír a carcajadas: Sobrebeber de  Kingsley Amis

Amis es toda una rareza en el mundo editorial actual y es que Kingsley Amis, desde las alturas impecables de su prosa inteligente, es políticamente incorrecto. Y desde esa región de la provocación y la aparente locura cotidiana, escribe. Lo hace además, estupedamente bien. "Sobrebeber" (así, una sola palabra, que parece pronunciada por la media lengua de un borracho al uso) es uno de esos libros que te sorprenden, te descolocan un poco pero sobre todo, te hacen reír. Lo hacen además, sin perder jamás la cualidad de mirar con ironía el mundo, de abarcar una cierta Universalidad entre lo que ocurre y lo que se aspira, pero sobre todo, dejando claro que este es un libro cuya única intención es irritar. A los educados, a los elegantes, a los refinados. Porque para Kingsley Amis, escribir es molestar un poco, es sacudir las cosas para dejar claro que nada es lo que parece y lo logra con enorme inteligencia en esta recopilación de la que podríamos llamar la trilogía etílica del escritor. Si deseas reir - a carcajadas, asombrarte - y quizás disfrutar del mal gusto, este es el libro para ti.


* El libro que me gustó y me desagradó en partes iguales: “Perdida” de Gillian Flynn.

Con “Perdida” tuve una relación complicada. Como lector, los bruscos giros argumentales y la mirada penetrante de la escritora sobre sus personajes me asombraron. No obstante, no siempre el juego de la trama fue del todo efectivo y me encontré en más de una oportunidad, perdida — utilizo el término con toda intención — entre una serie de contradicciones y baches argumentales que me irritaron y me cautivaron a partes iguales. Y es que “Perdida” es un libro tramposo, un gran juego de espejos construido para no sólo engañar al lector, sino demostrar la fragilidad de los argumentos que propone y que intentan disuadir al lector de su buena voluntad, la percepción sobre los personajes y lo más desconcertante, su propia interpretación de la historia que se cuenta. Un reto que Flynn asume con inteligencia y no siempre buenos resultados, pero que logra remontar con enorme ingenio y solidez. Después de leer el libro, le recomiendo la película. Entre ambas visiones del tema — y ambos lenguajes artísticos — quizás encuentre una idea más clara sobre este intrincado paisaje sobre la mezquindad del espíritu humano y quizás, algo más amargo y duro: una reflexión sobre el temor y la arrogancia como parte de nuestra identidad elemental.

* El libro más sorprendente que leí : “Una forma de vida” de Amélie Nothomb.

De inmediato a la lista de favoritos. Con una prosa precisa, inteligente y sobre todo, levemente cínica Nothomb crea una visión sobre el temor, la fragilidad de nuestra concepción de la realidad y algo tan confuso e intangible, como lo que asumimos evidente. Una reflexión aparentemente superficial sobre nuestros prejuicios, la carencia de identidad de la vida contemporánea y esa noción tan irónica sobre la dualidad entre quienes somos y ese otro yo público que intentamos construir a partir de la opinión de quienes nos rodean. Con una notable capacidad para analizar ideas complejas sin expresar opiniones o alegatos al respecto, Nothomb logra construir una historia original e inquietante, un trayecto donde la percepción del Yo — ese insistente egocentrismo moderno — se diluye — se confunde — en algo mucho más duro y quizás temible. Una devastadora necesidad de reafirmación que existe solo a ratos, en medio de un debate incesante sobre los elementos que conforman nuestra personalidad y los que creamos para satisfacer esa insiste insatisfacción intelectual fruto del aislamiento de un mundo impersonal.

* Mi novela gráfica favorita del año: Enciclopedia de la Tierra Temprana de Isabel Greenberg 

Probablemente, una de las grandes sorpresas con la que me tropecé en un año muy variado en lecturas y propuestas editoriales. Y es que Isabel Greenberg logró crear no sólo una bellísima novela gráfica - con espléndidas ilustraciones y una cuidadosa estructura visual - sino además una historia espléndida, llena de contrastes y una riqueza metáforica conmovedora. El planteamiento podría parecer sencillo - esa vieja aspiración del hombre por el conocimiento y la búsqueda del amor verdadero encarnado por un  narrador solitario - pero la forma como Greenberg logra construir un intricado entramado de mitos y leyendas asombra por su cuidadoso equilibrio y sobre todo, poder evocador. Y es que entre la multitud de dioses y monstruo, brujas, sabios, corazones llenos de esperanzas y la inocencia, la escritora refleja esa visión múltiple del espíritu del hombre en busca de sabiduría. Un viaje íntimo hacia la inocencia y el saber.


* Un libro de un escritor que jamás había leído antes: La buena reputación de Ignacio Martínez de Pisón

De vez en cuando, un escritor del que jamás habías tenido referencia alguna, te asombra, de cautiva y de inmediato pasa a formar parte de tu lista de favoritos. Libro y autor, por supuesto. Eso me ocurrió con Ignacio Martínes de Pisón y su magnifico libro "La buena reputación", un retrato profundo y meticuloso sobre la familia, las intricadas relaciones entre el amor y el dolor y sobre todo, la herencia histórica como telón de fondo. La narración circular avanza con una delicadeza exquisita, a través de la mirada de cinco de los miembros de una misma familia y crea un mundo intimo de múltiples aristas e implicaciones. Una familia que parece reflejar el mundo que le rodea, las vicisitudes de la época que los define y más allá, esa rotunda mirada atemporal que lo abarca todo, que lo comprende todo, que construye pequeñas heroicidades y también, sus propios dolores y temores. Una obra maravillosamente hilvanada, con una prosa precisa y sin desperdicio. Sin duda, mi descubrimiento literario del año.


* El peor libro que leí en el año: “Prince Lestat” de Anne Rice.
Luego de asegurar hace seis años que no volvería a escribir sobre vampiros, la escritora Anne Rice, sin duda impulsada por el revival del género, regresa a sus conocidos personajes inmortales que le hicieron famosa con muy poco acierto. Y es que “Prince Lestat” el primero de lo que parece ser una nueva saga basada en obras anteriores de la escritora, es una pieza sin sentido en un mecanismo literario que perdió fuelle y consistencia hace décadas. No sólo se trata de una historia insustancial, escrita con una torpeza lamentable, sino que además, carece del brillo y la profundidad filosófica que por mucho tiempo, fue el elemento más reconocible en las obras de la autora. Además, se trata de una libro con aspiraciones fundacionales que no logra construir un argumento válido: analiza la idea del vampiro desde una perspectiva anecdótica, sin complejidad alguna. Una visión quebradiza sobre la inmortalidad que no se sostiene de ningún elemento o punto de vista. La escritora intenta encajar fragmentos de información suelta sobre hechos y circunstancias sin lograr otra cosa, que una torpe sucesión de hechos sin el menor orden o consistencia. Durante los primeros capítulos, Rice se dedica a reflexionar sobre sus propias obras en un intento de recordar a los posibles lectores el origen del libro y es quizás esa revisión anodina y superflua, lo que deja en evidencia las carencias de una historia sin ningún atractivo. Un lamentable final — a pesar de los libros que puedan añadirse a la futura saga — para lo que fue una propuesta estimulante sobre la inmortalidad.

Un resumen corto quizás, de una experiencia muy profunda como lo es un año de lecturas. Aún así, creo que sintetiza de manera muy acertada la forma como la historia que cuenta un libro, aún logra no sólo sorprenderme, sino también desconcertarme y emocionarme. Y es que leer, es sin duda una muestra evidente que la imaginación humana es capaz de construir mundos, ricos, profundos y sobre todo inolvidables en cada página escrita.

C’est la vie.

1 comentarios:

Libicni Noemi Rivero Ortiz dijo...

Excelente post, me encanto!!!
Tome nota de algunos títulos que me interesa leer, me parecen muy interesantes.
Y pues si, parece que Anne Rice perdió su brillo hace tiempo, en mi humilde opinión, y ojo que esta es una preferencia muy personal, no quiere decir que este en lo cierto, pero me parece que su mejor obra es "La hora de las brujas" de la trilogía "Las brujas de Mayfair"

Un cordial saludo Aglaia.

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