viernes, 25 de octubre de 2013

Proyecto "Un libro cada viernes": Héroe Discreto de Mario Vargas Llosa.




Hablar sobre Mario Vargas Llosa - como escritor y como figura pública - siempre será un asunto espinoso. Y es que gracias a su frontal visión del mundo, se ha convertido en uno de esos personajes de los que nadie tiene una opinión tibia: o lo admiras o lo detestas. No existe un punto medio para definir su obra y mucho menos su predilección por la opinión crítica, una especie de personal enfrentamiento contra ciertas ideas que no todo el mundo comprende demasiado.  No es algo casual, por supuesto: en su rol de intelectual comprometido, Vargas Llosa continúa encarnando esa figura romántica del escritor como defensor incansable de las ideas o mejor dicho de los argumentos intelectuales y no siempre lo más populares. Neoliberal confeso y además, crítico de ese socialismo romántico latinoamericano en plena renovación, se encuentra desde hace más de una década en el ojo de huracán, debatiéndose entre su visión de un mundo contradictorio y su visión elemental sobre una corriente de ideas que rechaza de manera frontal. Al final, Vargas Llosa parece encarnar uno de sus propios personajes: Visceral, contestatario y siempre dispuesto al enfrentamiento dialéctico, su mayor transgresión es justamente su capacidad para la contradicción.

Y sin embargo, Vargas Llosa es ante todo un escritor. Prolífico como pocos, expresa la controversia e incluso lo simplemente ideal a través de un ingente trabajo periodístico, artístico y sobre todo, lo puramente literario. Incombustible y sobre todo, comprometido con la necesidad de construir un nuevo tipo de literatura latinoamericana comprometida con ideas concretas, es uno de los autores con mayor influencia en nuestro hemisferio. Para bien o para mal, Vargas Llosa representa al escritor que se reconstruye en cada obra y aún más, se cuestiona en cada nueva creación literaria. No es casual, por supuesto que que como observador de una latinoamericano en constante transformación, sus libros parezcan el reflejo de una sociedad joven, adolescente y a medio construir. Una idea de cultura resquebrajada por los bordes.

Tal vez por ese motivo, el lector consecuente se pregunte cual es el mensaje que Vargas Llosa quiere transmitir en su último libro "El héroe discreto". Porque ciertamente, el autor dejó a un lado sus conocidos preciosismos autorales y construyó una obra que ha sido llamada "sencilla" y criticada duramente por "vacilante". Una mirada crítica a un Peru que pudiera confundirse con cualquier otro país de Latinoamericano. Un país transformándose desde lo esencial, creciendo y haciéndose cada vez más cínico y mucho menos utópico. Una sociedad en pleno tránsito desde la niñez cultural hacia algo más abstracto y poco definido. ¿Que desea mostrar Vargas Llosa con una historia local, con tintes casi vulgares, una historia común? El cuestionamiento es válido, claro está. Pero a la vez, es quizás tan insustancial como esa pequeña visión de dos ciudadanos de una historia prestada tropezando con la realidad.

Claro que, con Vargas Llosa nada es sencillo, mucho menos aparente.  El azar, la casualidad aparente, entreteje una historia con muchos traspiés y momentos bajos, que es también es una historia que nos recuerda que Latinoamérica aun se mira así misma con inocencia. Que alimentados por el culebrón de la sangre caribeña, miramos la realidad con un inevitable punto de melodrama. Que nuestra identidad parece diluirse entre las pequeñas vicisitudes de una historia compartida. Que somos hijos de un gentilicio común de tierra y cielo, que se diluye y se fragmenta en esa expectativa de lo quienes somos - como ciudadanos continentales - más allá de la frontera y dentro de ella. Y Vargas Llosa lo refleja con toda precisión en una narración que ha sido catalogada como "broma barroca" y que incluso ha sido acusada de soporífera. Lo es, probablemente. También es incómoda, documental. Una combinación azarosa de preguntas y planteamientos que nunca terminan de definirse bien, de asumir una directa respuesta a lo que se mira como evidencia cuestionable.  Aún así, es una historia entrañable, de esas que quizás se olvidan con facilidad. Allí su debilidad: porque de Vargas Llosa se espera cualquier cosa, se exige dureza y crítica. Pero nunca este juego de pequeñas intrigas sin verdadera resolución. Sin duda,  una historia para los nostálgicos de las pequeñas escenas de lo cotidiano, de esa manera de contar la realidad que en ocasiones olvidamos es tan válido como las grandes epopeyas.

Probablemente, nadie recordará al "Héroe Discreto" como uno de los mejores libros de su autor. De hecho, es bastante probable que algún distraído olvide mencionarla al hacer un recuento de sus obras. Pero para el recuerdo, esta obra menor, en toda su sencillez de documento histórico de un presente brumoso, es quizás la manera más evidente de demostrar que el mundo de las pequeñas cosas tienen un valor casi anecdótico, frágil y en ocasiones insustancial. Pero aún así, sobrevive en las promesas de redención que jamás llegan a cumplirse y más allá, en la simplicidad de una interpretación venial de la realidad.

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Lo puedes adquirir en una bonita edición de bolsillo de tapa blanda en cualquier librería del ramo, a un precio de 340 bs.

Como siempre, si quieres leer el libro en formato digital, déjame tu dirección de correo electrónico en los comentarios y te lo envío.


3 comentarios:

Justin Pincay Pazmiño dijo...

Muchísimas gracias. Saludos

justinpincaypazmino@gmail.com

M. Alejandra Godoy R. dijo...

:)... malejandragr@yahoo.com. Gracias

Blanca Rosario Blanco Luna dijo...

Interesante proyecto. Mi dirección de email brcarpioluna@gmail.com. No se porque me recuerda lo que he leido sobre este libro a la Tia Julia y el Escribidor. Gracias por compartir.

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