viernes, 6 de septiembre de 2013

Proyecto "Un Libro Cada Viernes" Obras completas de Gabriel Garcia Marquez.





Una mariposa amarilla vuela cerca de mi rostro: un parpadeo de pura belleza. Revolotea, ingrávida y radiante a mi alrededor. Luego se eleva, hacia un cielo azul Caracas tan brillante que parece desaparecer en su brillo. Y de pronto, me encuentro de pie en mitad de la calle, simplemente intentando descubrirla de nuevo en medio del dibujo de los días, un símbolo de lo extraordinario en medio de lo cotidiano, sonriendo sin saber con exactitud por qué. Un sueño perdido, un fragmento de una historia que no me pertenece pero que paladeo casi con amor.

De vez en cuando un libro entra a formar parte de esa colección de sueños e imágenes que guarda tu mente. No solo porque lo recordarás, con el sabor de las páginas y el olor de las historias que te obsequió, sino porque además coloreó de una manera totalmente nueva una habitación desconocida de tu imaginación. Pero ¿Qué ocurre si eso te ocurre no con un libro, sino con las obras completas de un escritor? Aprender a soñar con sus palabras, reír con los mundos que crea. Podría decir que eso ocurrió, desde niña y para siempre, con cada libro y cuento de Gabriel Garcia Marquez. Un crisol de historias que otorgaron sentido y nombre a las propias, que construyó el rostro de los personajes invisibles en mi mente. Y es que Garcia Marquez dibujó con palabras un mundo que reconocí como mio, con tanta profundidad y amor que nunca pude abandonarlo de nuevo una vez que entré en él.

Recuerdo la primera vez que leí a Garcia Marquez. No fue, por cierto: Cien años de Soledad, sino un cuento pequeño, exquisito, que me obsequió un viejo librero titulado "Un señor muy viejo con unas alas enormes". Por entonces, tenía diez y estaba obsesionada con la fantasía como solo puede estarlo un niño. Leía en la búsqueda de las historias que nadie podía ver, esas pequeñitas que parecian enredarse en las horas fragmentadas de las tardes de palabras, de los sueños de palabras. Y lo que leí en aquel cuento sencillo, de un ángel tan viejo que vino el mundo a morir quizás, fue esa región sin norte de lo que se imagina, las cientos de historia que se pierden entre los dedos, que encuentras de vez en cuando solo para volver a perder. Recuerdo que lloré, por aquel ángel vestido de harapos, barbudo y cansado. Y me gustó llorar por él: me gustó oler el aroma de la tierra mojada por la lluvia, escuchar la música de la Feria que llegó al pueblo sin nombre, llevando a la mujer convertida en araña por desobedecer a su mamá. Sentí un tipo de asombro más allá de lo infantil, porque me pregunté como se podía escribir así, como se podía soñar de esa manera. Cuando terminé el cuento, miré la fotografía del escritor en la solapa trasera del libro: Un anciano venerable de ojos cansados y cabello blanco. Ojos de muchas tristezas y dias y noches. Y supe que habría un pacto entre ambos, como suele ocurrir entre todo lector y su héroe de pluma y hoja. Supe que creería todo lo que Garcia Marquez quisiera contarme y que lo escucharía con la atención de los que sonríen por ingenuidad y los que añoran la fantasía cuando la realidad pierde color. Lo supe con tanta claridad que aún, siento la misma certeza, esa misma sensación cuando leo cualquiera de sus historias, cuando encuentro el camino - una y otra vez - a ese lugar privilegiado en mi mente donde habita las palabras y el amor.



Y es que con Garcia Marquez aprendí que soñar es una sonrisa, el olor de una casa desconocida, los susurros del miedo y placer de otro, esa enorme capacidad de crear. Una manera de mirar el mundo con el olor de otros, con la sonrisa aprendida, con las anécdotas de una visión que se fragmenta así misma para formar parte de algo más grande y profundo. Porque Garcia Marquez brindó identidad a esa latinoamerica remota, la hizo sueño, la hizo cuento y palabra. Y soñó, claro: soñó con pueblos de espejismo de hielo, con Matronas gigantescas y despiadas, navegando en el sopor de tardes muertas. Miro con los ojos de la imaginación huellas de sangre perdida, de amantes sin nombre. Y hubo sueños, tantos: Con ojos de perro azul, con señores muy viejos de Alas muy grandes. Soñó en silencio con Generales románticos con golondrinos en las axilas, con las Amarantas que cosieron su propia mortaja, con las Úrsulas que levantaron imperios de sueños con animalitos de azúcar. Y es que quizás ese sea el mérito eterno de Garcia Marquez: mirar la identidad caribeña, esa tan extraña y torva, a través de lo que reconocemos, los que une a otros, lo que perdimos, los que miramos entre rendija. La belleza simple de una historia que llamamos nuestra. Una forma de comprender el valor de la imaginación - lo que se crea, lo que nutre lo irremediable - y más allá quizás, una simple desazón. Esa que te deja la perdida, lo que aún se espera, la ternura del dolor.

La mariposa amarilla aparece de nuevo. Ondula en una corriente de aire invisible, parece que caerá al suelo. El corazón me palpita muy rápido, temo con ella. Pero entonces, vuelve a volar. Así, tan libre, parpadeando otra vez en la luz. Sonrío, soñando a donde irá, preguntándome que amor anunciará o que tragedia contemplarán sus ojos diminutos. Y sé que en algún lugar, alguien la mirara pasar y también sonreirá, por la historia que lleva a cuestas y la que comenzará. Una vez más.


¿Donde puedes comprar las obras completas de Garcia Marquez en Caracas?

Para mi alegría, todas las librerías del Ramo de Caracas, tienen a la venta una pequeña colección de las obras del escritor: Desde una preciosa edición tapa dura de "Cien años de Soledad" a un costo de 400 bs hasta una edición de bolsillo de "Los cuentos peregrinos" con un precio de 250 bs con la que me tropiezo de vez en cuando. Solo es cuestión de paciencia para encontrar pequeños tesoros del autor, debo decir.

Como siempre, si quieres leer las obras completas del escritor Gabriel Garcia Marquez en formato digital, déjame tu dirección de correo electrónica en los comentarios y te las envío.


10 comentarios:

Gaby dijo...

gaby.santander@gmail.com ;)

Andrea Marquez dijo...

Acmo70@gmail.com gracias :)

adrianamar dijo...

adrianamargp@gmail.com por favor

Maria Perez dijo...

Gracias por compartir tus tesoros! mariavirginia28@gmail.com :*

Juan Manuel dijo...

yo yo quiero, yo quiero juanbarnav@gmail.com :)

@salteveneno dijo...

Gracias de antemano Aglaia, besos. mail: salte.veneno@gmail.com

Mafe Latouche dijo...

Te estaría muy agradecida, tengo tiempo querer leer a Gabriel García Márquez

Mafe Latouche dijo...

Aglaia, Te estaría muy agradecida.
Tengo tiempo queriendo leer a Gabriel Garcia Márquez.
mafelatouche@hotmail.com

Mafe Latouche dijo...

mafelatouche@hotmail.com Gracias =)

Armando Zambrano dijo...

armando2045@hotmail.com Gracias :)

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