viernes, 20 de septiembre de 2013

Proyecto "Un libro Cada Viernes": cuatro libros de Terror.




Como cualquier lector más o menos frecuente de este, su blog de confianza sabe, soy una fanática sin complejos de la literatura de terror. Desde que recuerde, ha sido mi género favorito: lo disfruto con esa emoción casi morbosa del que está convencido que el miedo es una manera inquietante de interpretar el mundo. Por ese motivo, entre mis libros favoritos, hay una buena cantidad de obras terror, desde pulidos clásicos de la literatura gótica hasta reinvenciones del género muy recientes. Y es que el terror da para todo, renace en cada época, como una especie de monstruo mítico y misterioso que transforma su rostro para reflejar al de cada generación. Una manera de mirar ese lado marginal e inquietante de la sociedad y la cultura, de la mente del hombre que la crea. Porque el miedo es sin duda, ese lugar en sombras del espíritu humano, ese que pocas veces visitamos y que tal vez, solo la fantasía nos permite recorrer sin caer en la tentación de perdernos entre ellas.

Una vez leí que cada época tiene su forma de maldad y miedo. Pienso que es cierto. Por ese motivo, decidí recopilar lo que creo son los cuatro relatos de miedo, terror o fantasía que describen con mayor propiedad su época, o mejor dicho, la manera que tuvo la cultura para mirar sus propios miedos y debilidades. Un cristal opaco a través del cual el hombre  imagina y construye su propia personalidad salvaje, esa que permanece oculta y la mayoría de las veces en silencio, rozando la realidad y lo cotidiano solo en fragmentos, en momentos tan diminutos que muchas veces resultan incomprensibles. Y quizás por ese motivo, solo puede mirarlos con atención - paladearlos, sin duda - a través de la imaginación y su capacidad para crear. El miedo como un susurro en la penumbra de nuestra mente más allá de la razón.

De manera, que los monstruos hablen por nuestros temores. Y quizás les brinden un rostro comprensible y hasta tentador.


* Drácula de Bram Stoker: 

La novela de Bran Stoker es un clásico por derecho propio: no solo brindó  nombre a uno de los monstruos míticos más antiguos, sino que además, le brindó un lugar en la cultura popular. Porque el Vampiro de Stoker (basado de manera tangencial en el sangriento Noble Voivoda Vlad Tepes el Empalador) no solo redefinió al monstruo sino que personificó con una sutileza inquietante una época ambigua y moralmente cruel. La novela epistolar, combina en un cuidado equilibrio varias voces narrativas y logra crear intensas escenas de un terror exquisito pero no menos efectivo. Pero sobre todo, lo que más asombra de la narración es la capacidad de Stoker para comprender su propia época, para construir una atmósfera dura, melancólica y siempre temible. Y es que tal vez, el verdadero monstruo en la historia no sea el vampiro que se esconde entre las sombras de Londres, sino esa frialdad de la distancia, ese temor al olvido, esa visión helada y tan irremediable de la muerte, del dolor y del amor. El reflejo de una sociedad extrañamente ambivalente y banal.

* Frankenstein de Mary Shelley:

Resulta curioso que la autora Mary Shelley escribiera la novela que luego la haría celebre gracias a una apuesta entre escritores - su marido, el poeta Percy B. Shelley y Lord Byron - que terminó ganando casi de manera casual. Aún más intrigante es que la autora fuera la única de trío de escritores en completar la historia: según sus propias palabras, el relato del monstruo creado por un científico obsesionado por los misterios de la muerte y la creación, tenía "vida propia". Una idea seductora y que tiene inquietantes interpretaciones, si recordamos que la desconcertante trama de la historia, intenta reflejar los peligros del conocimiento, esa audacia del hombre por rozar los limites mismos del saber, más allá de toda moralidad y sensibilidad. Porque Frankenstein no es una historia de terror tradicional, es una fábula moral que juega con la metáfora de Prometeo pero llevándolo a una dimensión mucho más humana y dolorosa. El conocimiento destructor, ese que rebasa cualquier interpretación, que se asume asume así mismo como infalible y que intenta definir los limites de la mente humana, solo para sucumbir a su propia destrucción.

Quizás lo más asombroso de "El Monstruo de Frankenstein o el moderno prometeo" - titulo original del libro - es que fue escrito muchos años antes que la tecnología destruyera los últimos Dioses tambaleantes de la mente humana y lo sustituyera por la visión científica. Una alegoría angustiosa a esa búsqueda de una idea que pueda justificar la perdida de la inocencia, la caída en el dolor del alma humana ante la ausencia de fe.  Una visión que inquieta por lo precisa, más allá de su poesía y sensibilidad, por mostrar ese dilema del poder de la sabiduría: el creador que pasa a ser esclavo de sus actos, la osadía del espíritu que puede llevar al desastre y la destrucción. Una moraleja ética.

Con frecuencia, se le acusa al libro de sermoneador. Y podría serlo, si los personajes fueran menos complejos o la historia más adulcorada. Pero hay una crueldad subyacente en lo que se cuenta, que parece impregnarlo todo, que destruye la ilusión de solemnidad que abarca la visión del autora e incluso la desborda. Una breve ensoñación sobre el poder del hombre y a la vez, su fragilidad.


* El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr Hyde de Robert Louis Stevenson:


Probablemente el elemento más desconcertante de la novela de Stevenson sea su ambigüedad: podría parecer una historia de terror tradicional, a no ser por esa visión inquietante con el escritor dota a su historia. Porque el monstruo que habita en el mundo creado por la obra pluma del autor, no es de naturaleza sobrenatural ni tampoco es imaginario. Al menos, no por completo. Hyde es la maldad pura. Pero no la idealizada por la mente humana en su intento por comprender su propia oscuridad, sino la malignidad que procede del mismo centro de la conciencia del hombre, de la cultura que lo acoge y lo analiza a través de su propia dualidad. Porque Hyde, siniestro, repugnante y peligroso, es la encarnación de la depravación, lo terrorífico y lo inquietante del espíritu de una sociedad que se mira así misma intachable. Hyde simboliza esa huidiza justificación al Mal puro que forma parte de todo lenguaje y toda interpretación de la naturaleza del hombre. Pero más aterrador resulta descubrir que Hyde, el monstruo, es parte de Jekyll, el caballero intachable, el hombre de bien admirado por sus contemporáneos, el rostro más hábil para disimular el horror que yace en su conciencia. Con una visión admirable de la fragilidad de la naturaleza de la cultura a la que pertenece, Stevenson deja muy claro, que el doctor Jekyll no intentaba demostrar nada especifico con los descubrimientos científicos que liberaron - por decirlo de alguna manera - a Hyde. Simplemente, fue una consecuencia de esa progresiva toma de conciencia de sus limitaciones como ciudadano modelo, como honrado hombre ejemplar. Curioso y lleno de una necesidad casi utópica de abandonar el escrúpulo y la ética que lo sofoca, Jekyll utiliza todos sus conocimientos científicos para lograr una especie de cura a su desesperación existencial, a esa necesidad de ver más allá de lo que existe en el restringido ámbito de su mente. Y esa necesidad fronteriza de abrir las puertas a la inhibición lo que finalmente libera al desinhibido y peligroso Hyde.

Y es que quizás lo más aterrorizante de esta metáfora de la ambigüedad del alma humana disfrazada de fábula de terror, sea que basa su efectividad en el triunfo de lo primitivo y lo irracional sobre ese delicado equilibrio de lo aceptable y lo moral que todos hemos cuestionado alguna vez. Y es que Hyde, depravado y cruel es el propio Jekyll, libre de toda idea que pueda limitarlo, un demonio con un rostro demasiado humano y real.

* La Leyenda del Jinete sin Cabeza: Washington Irving.


El terror tiene muchas formas de expresarse...y si duda el humor es una muy poco habitual. Y es esa salvedad, lo que hace probablemente tan curioso esta recreación del género escrita por Washington Irving. Porque con una asombrosa capacidad para la ironía y la sátira, el autor convierte lo que podría ser un relato folletinesco y hasta ridículo en una entretenida parodia de los relatos populares de miedo y fantasía. Porque en realidad, la novela de Washington tiene muy poco de terrorífica y si mucho de irónica, una visión definitivamente burlona del miedo, la superstición y la necesidad de la mente humana de crear sus propios monstruos. Con su Ichabod Crane torpe y su historia de amor contrariada por Katrina, el autor juega con los elementos tradicionales hasta brindar una perspectiva totalmente al relato tradicional de terror, a esa búsqueda de elementos de lo fantástico y lo onírico que el género del terror intenta conjugar.

Muy probablemente, sea esa característica de desenfado y burla lo que haga que la obra de Washington Irving haya envejecido con muchas más dignidad que otros relatos de terror de su época. Con su estilo ligero y su buen uso de la  ironía refinada, parece abandonar esa retórica recargada que condenó al olvido a otros relatos contemporáneos y brinda al lector una rara oportunidad de conocer esa otra perspectiva del terror o mejor dicho, de la naturaleza humana.


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Todavía no he visto el libro a la venta en alguna librería de Caracas.

Como siempre, si quieres leer cualquiera de los libros de la entrada en su formato digital, déjame tu dirección de correo electrónico en los comentarios y te los envío.

3 comentarios:

aliciamontero dijo...

Muy buenos tus comentarios acerca de estos cuatro clásicos de la literatura universal. Excelentes opciones para introducir a los adolescentes en el mundo literario, además. Mi hijo de 14 años es un fanático de los cuentos de terror. Poe, Hoffmann y ahora Lovecraft. Creo que es el momento ibdicado para que se encuentre con las novelas y que mantenga el alma en vilo de otra manera. Extensa e intensamente.
Gracias por tus regalos.

Alicia

Juan Manuel dijo...

Definitivamente seguirte en twitter fue una gran idea, me encantaría tener esos libros, y aunque ya tengo el primero en su versión en ingles, me gustaría tener también los otros 3. Mi correo es juanbarnav@gmail.com

Libicni Noemi Rivero Ortiz dijo...

Me gustaría tener esos libros en digital por favor podrías enviarlos a riverolibicni@gmail.com

Gracias....

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