jueves, 7 de marzo de 2013

Sobrevivientes de la Historia: ¿Quién fue el Presidente Chavez para los Venezolanos? Una visión crítica.



Ayer, luego de publicar en mi blog el artículo que redacté sobre la muerte del presidente, recibí la llamada de uno de mis amigos oficialistas. A diferencia de muchos de los fanáticos del socialismo del siglo XXI que conozco, F. es un hombre con formación marxista y que sabe bastante bien de que habla al hablar sobre el humanismo reformador del que tanto se insiste en Venezuela casi a ciegas. También es un hombre bastante ponderado e inteligente, por lo que escucharlo llorar vía telefónica me sorprendió.

- Me parece sumamente injusto tu artículo de hoy en el blog - dijo - no comprendes que se vive de este lado.
- No, no lo comprendo. Por eso solo hablé sobre mi punto de vista.
- No perdimos a un presidente. Perdimos a una figura emocional. No un líder mediático, como sugieres.
- Para mi, lo fue.
- Tu verdad no es la única. Enfocas el asunto con una frialdad que hace parecer todo el dolor del pueblo irracional y ridículo. No es así.

Antes de contestar, me detuve un momento para pensar lo que F. me acababa de decir. Cuando escribí mi artículo de ayer, lo hice mirando todo como un observador más o menos objetivo. O todo lo objetivo que se puede ser en una circunstancia semejante, siendo victima y parte de una situación país cada vez más complicada. Recordé que había sentido al redactarlo - inquietud, un poco de asombro - y después, algo parecido a la conmiseración. Y sentí vergüenza  De esa amarga, de la que padeces cuando te sorprenden en un pecado moral. De manera que tomé una bocanada de aire y asumí la falla.

- Tienes razón - respondí entonces - ¿Me cuentas tu parte de la historia?

Hablar con alguien que ama y de manera sincera, al Presidente Chavez, es una experiencia difícil y dura. Lo es porque nunca sentí el menor afecto por una figura agresiva , porque temí a su verbo pugnaz y en mi mente, El presidente Chavez siempre será el símbolo del discurso de la violencia. Pero aún más lo es, porque en realidad ningún lider, ni político o de ninguna otra índole  me ha despertado jamás una adoración semejante, una admiración tan profunda como la que el presidente despertó en sus seguidores. Pero para F. sociologo de treinta y dos, soltero y parte de la administración pública, Chavez no solo fue una figura política representativa de sus ideales y perspectivas sociales, sino además, la encarnación de un ídolo  de una manera de vivir, de una forma de soñar. Idealismo puro.

Y comprender eso, lleva esfuerzo. Conversamos durante casi una hora, junto al televisor encendido de su estudio. La pantalla mostraba a Caracas vestida de rojo y llanto, cada calle a rebosar de dolientes de un hombre que para mi resultaba poco menos que un desconocido, pero para ellos, los excluidos de siempre, la mayoría silenciosa que no responde encuestas, que no forma parte de las estadisticas, fue un padre, un amigo, un símbolo de algo tan trascendental como duradero. Identidad. Porque Chavez, encontró la manera de conectar su propia personalidad, su verbo simple y duro, su llaneza, su agresividad de caudillo en ciernes con esa otra Venezuela, la olvidada, la que nunca tuvo acceso al poder, en ninguna de sus formas. Pensé en los desposeídos, en los abandonados, en los que se ignoran, mientras veía los miles de cientos de rostros llorosos aparecer por un instante ante el mundo, para proclamar su dolor, para explicar en una imagen inolvidable, la angustia de perder al hombre que los representó.

- Entiendo que para para ti, Chavez sea una reliquia social y cultural - dijo F. Me pareció que también estaba asombrado con la imagen de la multitud de deudos recorriendo Caracas - No obstante, para el pueblo de a pie, el que estuvo aislado y fue menospreciado por décadas, Chavez, con todos sus errores y todas sus fallas - que las tuvo - fue un renacer. Un hombre que gobernó enfrentándose a lo tradicional, que creó las bases de algo más en una Venezuela conservadora.
- Me hablas de un héroe mitológico que no existió - respondí - Chavez fue un mal funcionario público con un carisma arrollador. Eso te lo reconozco: Chavez representa al Venezolano en muchas maneras. Pero esa representatividad, ese amor por las masas no disculpa el mal gobierno, no disculpa el desastre económico, la exclusión política del adversario, la torpeza gubernamental.
- Nadie lo niega. Este fue un gobierno de altibajos y experimentación - admitió F - pero aún así, Chavez siguió contando con una enorme popularidad. ¿Recuerdas las veces que conversamos luego de sus triunfos electorales? ¿Que me preguntabas como era posible que lograra ganar por diferencias tan amplias con un desempeño gubernamental tan deficiente? La explicación la tienes aquí. Fervor. Amor. Al Venezolano Chavista, no al socialista añejo, no al teórico Universitario, nunca le importó los errores de Chavez. Le importó que gobernara en su nombre, que fuera el hombre que se enfrentó y venció al "rico", al "patrón".
- Y eso te parece bueno.
- Eso me parece comprensible en nuestro país.

Seguimos mirando al río humano que seguía recorriendo Caracas y la seguiría recorriendo por horas. Pensé en los insultos que habitualmente los opositores que conozco le imprecan a esa multitud silente de seguidores. Focas, pobretones, patas en el suelo. La exclusión social como arma, como visión de identidad. Recordé esa sensación extraña y casi dolorosa de no comprender el luto de mi país, de no poder llorar su dolor. Y comprendí que F. en todo su idealismo agrietado, de hombre pasional por las ideas tenía razón. Chavez jamás me representó, Chávez jamás fue el símbolo de mi manera de ver a Venezuela. Y quizá ese es el origen de la tragedia de este país dividido en dos visiones: Chavez encontró la coyuntura, la grieta histórica de la Venezuela decepcionada, de la Venezuela pobre y callada, que por décadas fue simplemente parte de una imprecisa multitud silente de observadores, en orfandad.

Como yo lo soy ahora.

Cuando F. apagó el televisor, tenía lágrimas en los ojos. Habíamos visto la última escena de aquel largo acto de dolor masivo: El ataúd de Chavez siendo llevado con lentitud por el pasillo de la Academia militar. Miré a F. entre sorprendida y conmovida. Y sin comprenderlo aún.

- Lo querías mucho ¿verdad?
- Sí. Aunque no puedas entenderlo bien, y es razonable que así sea, Chavez fue el rostro de esa rebeldía juvenil que quizá encarnó durante todo este tiempo.

No dije nada. ¿Que se puede contestar a eso? Pensé en los cientos de asesinatos que ocurren en las calles de Caracas cada día, en el deterioro de la calidad de vida que hemos sufrido durante la última década y media. Pensé en los discursos incendiarios del Presidente, llenos de un odio tan genuino que terminó por contagiar a su militancia, por convencerlas que el enemigo real no solos males de un gobierno torpe, sino el adversario de las ideas. Y aún así, la figura de Chavez, parecía gravitar sobre todo aquello, indemne, como parte de una idea cultural que poco o nada tenía que ver con la realidad objetiva. Porque para el Venezolano que lo apoyó en vida y lo llora en la muerte, Chavez fue, más que un presidente, esa rebeldía contra lo evidente, esa objeción contra esa perspectiva indiferente del mundo que nunca le incluyó en realidad.

No podría decir que ocurrirá de ahora en más con esa gran multitud de ciudadanos huérfanos que el presidente deja con su muerte. Pero aún así, estoy convencida que el siguiente capitulo de esta gran historia colectiva, tendrá el mito del Presidente ausente como gran protagonista.

C'est la vie.

4 comentarios:

Hector Merino dijo...

Te aplaudo. Darte cuenta de la visión "del otro" no es fácil ni es algo que se hace de un momento a otro. Es un acto de voluntad que tiene que vencer los prejuicios que tenemos en la mente.
Yo, por mi parte, soy más viejo que F. Estoy sobre los 45 y me formé en la UCV de cuando Caldera evitó que los estudiantes de Valencia llegaran a Caracas con un enfrentamiento (realmente gorilesca) de la GN disparando contra los autobuses en Tazón. En ese momento la UCV tenía, en la escuela donde estuve, una formación semi-izquierdista, donde se denunciaba la masacre en Nicaragua y El Salvador, y en donde el gran enemigo era EUA con su "way of life" como bandera en todas partes. Pero nunca vi al difunto como un líder, más que en su primera y nefasta aparición pública, señal que los de "derecha", esos que lo dominan todo según el discurso gobiernero, debieron haber censurado. Fue una luz, no lo niego. Fue la esperanza que alguien le dio a ese pueblo recordado sólo en las elecciones y que se consolidó con el triunfo electoral de 1998. Pero ya. A partir del momento en que salió de Yare (Caldera debe estar aún revolcándose) se convirtió en un objeto de manipulación de esas masas que lo estaban esperando. Su discurso se transformó en la violencia y el odio que impera hoy en nuestro país y que aún no muestra su cara, velada por el dolor de la pérdida.
Respeto el dolor ajeno, pero yo no lo siento ni de lejos. Y cada vez que me encuentro tratando de empatizar con quienes, como F., lo lloran, recuerdo todos los muertos de los últimos 15 años, todos los recursos entregados a otros países, todo el dinero que le tapa la boca a militares y civiles por igual, todas las empresas privadas y públicas que se han perdido en los cierres, las expropiaciones y el abandono, y en la gente, muy poca en números pero no por eso menos importantes, que están en las cárceles muriendo por haberse convertido en chivos expiatorios de la corrupción y la violencia. Se llevó miles de muertos por la violencia, se llevó a Brito y aún después de muerto, sigue "jalando" a Simonovis, a Afiuni y otros tantos que ni ven la luz del sol.
Repito, respeto el dolor ajeno, pero no dejo de darme cuenta de quién fue en realidad y de todas las barbaridades que dijo e hizo en todos estos años. Para mí, ese líder se murió desde 1992, y desde entonces hemos tenido un circo, con todo el repertorio de actos y con un público ávido de entretenimiento. Por cierto, las cotufas de ese circo eran gratis hasta ahora.
TeyMartínez

Teresita Angarita dijo...

Excelente tu articulo! y estoy plenamente de acuerdo con lo que alli expones... Esperemos que el tema este de los seguidores del presidente Chavez lo enaltezcan como si fuera una deidad no dure por mucho tiempo... de lo contrario, todo resultaria en un conflicto mucho mas grave aún, del que podria esperarse lo peor.

Lau dijo...

Agla,

Esto es lo que aún no entendemos porque no podemos comprender cómo prefieres vivir mal, pero estar "emocionalmente" bien.

"Al Venezolano Chavista, no al socialista añejo, no al teórico Universitario, nunca le importó los errores de Chavez. Le importó que gobernara en su nombre, que fuera el hombre que se enfrentó y venció al "rico", al "patrón".

Como dije en mi artículo, lo peor está por venir y eso me aterra.

Te mando un besote,

Lau.

PD: Tenía pendiente este comentario.

Deysi Y Ramirez B dijo...

Buenos días.
En el día de ayer 14 de Marzo, tuve la oportunidad de leer un maravilloso texto que usted redacto dirigido a la Señora María Gabriela Chávez Colmenares, se titulaba “Mi respuesta a la Carta de María Gabriela Chávez”, podría por favor colocarla de nuevo para que otros venezolanos como yo, tengan la oportunidad de leerla? Gracia y felicitaciones por tan excelente respuesta y redacción. Que DIOS la bendiga.

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