miércoles, 13 de febrero de 2013

La semana erótica en el Aglaworld: Henry and June de Anais Nin.




Hablar de Anais Nin, es sin duda referirnos a una de las mujeres más valientes, poderosas e inteligentes de la literatura Universal. Por supuesto que, hay opiniones sobre ella para todos los gustos: están desde quienes le rinden una devoción ciega hasta lo que la consideran una oportunista. Y por supuesto, quienes la llaman puta, epíteto nada sorprendente para definir a una mujer compleja y muy comprendida por una sociedad férrea y conservadora como la que le tocó vivir. Porque Anais Nin, sin duda, fue transgresora y es esa necesidad de rebeldía, de la voz propia, la que ha dotado a su obra de un poder de seducción tan poderoso como personal.

Anais Nin fue escritora incluso antes de saberlo. Comenzó a escribir sus célebres diarios a los once años, en una especie de conversación invisible con su padre ausente. Sin embargo, bien pronto el hábito se convirtió en supervivencia y durante casi toda su vida, Anais contó su vida - su apasionante, furiosa y erótica capacidad de creación - a través de esta interminable conversación consigo misma, con el mundo y sobre todo, con esa invisible audiencia a la que parecía dirigirse, ese coro de espectadores profanos, que como ella, intentan descifrar el misterio de su propia visión del mundo a través del hecho físico más natural de todos: el sexo. En ocasiones me he preguntado, como otros tantos léctores y criticos literarios ¿Sabía Anais que ese infinito análisis de si misma a través de la palabra se convertiría en su obra más recordada? ¿Escribió Anais para contar o vivió para narrar? La pregunta, fascinante y singular, define la obra de la escritora más que ninguna otra cosa.

De hecho, no hay un solo fragmento de su obra que no sea parte, esencial e intima de su historia personal. No obstante, en El libro Henry y June hay una provocación explícita, más allá del exhibicionismo de su estilo literario: La historia  es el diario de Anais desde octubre de 1931 a octubre de 1932, periodo en el que mantuvo una intensa relación sexual y emocional con el escritor Henry Miller y con su esposa June Mansfield. Anais, quién ya por entonces era una mujer considerada poco menos que "incomprensible" por los circulos más conservadores del mundo literarui,  estaba casada con el banquero Hugh Guiler, y lo amaba, pero necesitaba tener relaciones con otros hombres y mujeres.

La historia podría parecer tópica de no poseer un carácter propio: El matrimonio Miller llegó a París a principios de los años 30 con la intención de dar un nuevo empuje a la carrera de Henry, que soñaba, como todo escritor de su época,  con vivir y trabajar en la “capital del arte”. No era una situación especialmente sencilla: Henry aún era un desconocido en el mundo de las letras y de hecho, su paso por París estuvo marcado por una difícil situación económica. Envueltos en las mismas luchas literarias y existencialistas: Anaïs les conoció y les ayudó económicamente. La relación que surgió poco después, tal vez es uno de los triángulos sexuales más conocidos de la literatura contemporánea: Anais comenzó una tórrida relación con June que poco después incluyó a Henry, en una especie de secreto a voces, que  asombro incluso a la liberal sociedad parisina.

El libro, siendo como es, parte de la interminable conversación de Anais con su propia visión del mundo, profudamente analítico y reflexivo. No obstante, a diferencia del resto de sus obras, Henry y June desborda una profunda sensualidad, una prosa dura y directa que dota a la narración de una tensión única, poderosa. Y es que el sexo para Anais Nin es vital, y así lo demuestra a lo largo de su narración: las escenas minuciosamente descritas, su necesidad de desmenuzar hasta la más sutil sensación fisica y emocional a través de las palabras. Asombra, la necesidad de la escritora de encontrar en el sexo una justificación personal, una manera de expresar la visión que tiene del mundo que le tocó vivir. Y es que Anais nunca calla su descontento, su desafío, el poder de seducción que ejerce sobre ella la necesidad de encontrar en el sexo y por el sexo, una respuesta a su constante inquietud acerca del mundo, del tiempo que le tocó vivir, y sobre todo si misma.

¿Donde puedes comprar el libro en Caracas?

Lamentablemente, no he visto una edición de Henry y June desde que el libro se popularizó gracias a la película del mismo nombre, dirigida por Philip Kaufman.

Como siempre, si deseas leerlo en digital, déjame tu correo electrónico en los comentarios y te lo envío!

6 comentarios:

Lissette González dijo...

También he estado buscando este libro! Agradecería si pudieras enviarlo a lissettec.gonzalez@gmail.com. Saludos!

Incertidumbre y Paz Interior dijo...

Excelente. Felicitaciones. Ya te dejé mi correo: erodrigc@gmail.com Un abrazo.

Nancy Nuñez dijo...

Con esa hermosa descripción quién no. Favor enviar a nnguzman@gmail.com

Rosi dijo...

Genial! Me interesa muchísimo leerlo rockxy92@gmail.com Gracias por adelantado :D

anita dijo...

Tu manera de comentar los libros hace que a uno le den ganas de correr a buscarlos! Creo que siempre te escribo lo mismo, pero es verdad. Abrazo.
Ana
anavisgu@hotmail.com

Juan C. Zulueta dijo...

Hola¡!
Felicitaciones, esta súper interesante y siempre gracias¡!
Juan_Zulueta@lkcg.com
Éxitos

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