jueves, 3 de enero de 2013

Delirios Mañaneros: el Lenguaje fotográfico, una conversación visual.




Hace unos meses, la profe @ArletteMontilla hizo un comentario sobre el lenguaje fotográfico que no he dejado de meditar desde entonces: "En el arte, todos insistimos en el mismo tema, pero en diferentes maneras. Todo artista, está obsesionado por decir algo concreto, y eso se hace evidente en todo lo que hace". Y es que esa frase, contiene esa búsqueda, en ocasiones ingrata, de ese lenguaje personal que se crea cada día, que se construye con esfuerzo y que al final, es la búsqueda más constante de todo aquel que ame la creación visual.

No es sencillo entender que se dice o que se crea en el trabajo fotográfico. Con frecuencia, se confunde la interpretación - la mirada del otro, la observación y la opinión del que mira - con la construcción de un mensaje visual sólido. El lenguaje fotográfico es esa idea subyacente que nace en el trabajo visual, ya sea a través de símbolos o simplemente con la ausencia de ellos. El lenguaje fotográfico se crea a diario, fotografía con fotografía, como si se tratara peldaños de una enorme escalera hacia el interior de la construcción visual más privada. Lo que interpreta el observador es importante, puede ser incluso significativo, si el fotógrafo lo desea así, pero lo verdaderamente perdurable, es ese metalenguaje, esa necesidad de expresión que el fotógrafo construye en cada imagen, en cada  idea visual, en cada luz y sombra que escoge para eternizar. Y que dolor produce, que satisfacción también, encontrar ese vocabulario de formas e ideas que expresan esa voz interior tan preciada! Porque el lenguaje fotográfico grita, el lenguaje fotográfico guarda silencio, pero siempre dice algo. Una gran conversación entre el mundo del autor y el mundo que le rodea que en ocasiones resulta infinita, casi agotadora.

Tomar fotos y hacer fotos:

Hace poco, observaba un extenso trabajo fotográfico de un autor a quién no conozco, pero que siempre me ha intrigado. En su personal selección - una sencillisima página web -  donde parecía estar incluido todo los estilos de imágenes posibles: desde macros exquisitos hasta paisajes tranquilos y reposados. Ninguna fotografía era parecida a la otra y mucho menos, parecían tener alguna conexión entre sí. Pero de pronto, a fuerza de mirar las imágenes y degustarlas como quien paladea un vino añejado con cuidado, tuve la sensación que su autor intentaba comunicarme una idea muy clara sobre la soledad y el alineamiento social. Una pared blanca, abierta en un ángulo muy forzado, un rostro escondido entre una multitud que mira hacia la cámara, la sonrisa de una niña en medio de un grupo de siluetas adultas, apenas enfocadas. Y fue un sobresalto percibir esa intención, esa búsqueda que el autor persigue a través de sus imágenes. La conversación fluida, la conversación enormemente simbólica. La idea que construye puentes de comunicación tan precisos como personales. El concepto delineando el mundo en cuatro lineas que crean un idioma intimo.

La idea que persiste.

Y es que sin duda, el lenguaje fotográfico poco o nada tiene que ver con el "como" y si con el "porque". Tal vez, allí resida el mérito - la belleza - de un lenguaje fotográfico logrado a través de años de esfuerzo. Porque el lenguaje, esa conexión única entre el trabajo y su autor, se consigue luego de comprender tu manera de observar, de construir, de expresar. Un concepto, que se delinea con cuidado a través de la búsqueda de esa obsesión, de esa pasión, de la idea que subyace, que aguarda bajo la forma propiamente dicha. Durante todos estos años de educación fotográfica, lo más significativo que he aprendido sobre el lenguaje fotográfico - su valor - radica en el compromiso del fotógrafo, su capacidad para abandonar las zonas conocidas y sobre todo confortables, para rozar las ideas que cuentan una historia única, que comienza desde mucho antes de tomar la cámara entre las manos. Porque el fotógrafo, como creador, asume su perspectiva del mundo como imágenes a medio realizar, amplias en la interpretación, pero que para su personal conflicto, su deseo, su mirada personal, lo simboliza todo.

Sentada, en silencio, imagino mi propia capacidad de expresión como una extensión púrpura, ilimitada en el limite de mi mente. Y más allá, todo lo que quiero decir, que comencé a construir desde hace años, incluso antes de saberlo, antes incluso de pensarlo como una imagen que se sostiene. Pero más allá, es ese lenguaje lo que me permite continuar insistiendo en mi propia necesidad de crear y sobre todo, de comprender - me -  como una simple observadora del mundo que intento construir, en mi mente y en realidad, a través de imágenes.

Y eso, a fin de cuentas, es lo realmente importante ¿No es así?

C'es la vie.

1 comentarios:

TEPILTZINYUPANKI dijo...

A mi parecer en las artes como en el resto de las actividades en que la creatividad y la intuición conforman la dupla perfecta para un espíritu inquisidor (Uso ese término a falta de uno mejor cuando buscamos mostrar eso que puede llegar a ser único e independiente de otra corriente) El mensaje de la Sra. Arlette Montilla lo descifro en dos lecturas porque difiero en la forma expresada, más no en el fondo
A.- Creo como ella que todos insistimos en la búsqueda para plasmar una cosa, más los temas pueden ser diferentes, como igual o distintas las formas.
B.- Prueba de ello o es su evidencia “La variedad que resulta de todo lo que se hace” y que permite congratularnos con las nuevas expresiones”; resultan ser estas el eslabón que une lo antiguo con el presente y conforman una nueva propuesta cultural, el ojo del artista es vinculo, puente, entre la causa y el fenómeno de la concreción, puesto que este (el fenómeno) subyace entre él y quienes reconocerán en su arte si es un nuevo modelo o una variable de una representación ya expuesta.

Entre luz y sombra comparto el contenido del segundo segmento del texto siendo relevante el término de este.
“Una gran conversación entre el mundo del autor y el que le rodea; aunque en ocasiones resulta infinita y agotadora “(para mí es así por momentos)

El tercer segmento lo sintetizo para no excederme en el comentario con dos palabras que dan a la expresión del artista su “Idioma Íntimo”. El cual se puede estar de acuerdo o no
El desenlace de tu escrito me permite dar gracias por tu iniciativa, empeño, entrega y visión, que no me cabe dudas ampliarás con el correr de los años, me fascina que reflexiones sobre el arte fotográfico y con más o menos alcances a otras áreas, me entretiene y permite amar esa virtud que posees.

El epilogo es para recrearse en ti realmente, lo encuentro bello, bueno y verdadero mis parabienes… A.B.

Maht

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