viernes, 13 de julio de 2012

Y Sí, las tengo: Mis películas románticas favoritas.





Detesto las películas románticas. Es un hecho conocido por cualquier lector hipotético de estas apresuradas memorias y mis amigos más cercanos - que quizá es la misma cosa -. No tengo un prejuicio concreto, sino simplemente no es mi género favorito, como podría serlo el de comedia o cualquier otro. No obstante, ocurre algo muy concreto cuando me atrevo a decir en voz alta que me aburro terriblemente cada vez que por casualidad, compañía, amistad o aburrimiento, debo ver una película romántica: la persona que me escucha me dedica una mirada que va a desde franca incredulidad - Como pueden no gustarle?! - hasta algo más torvo y cercano probablemente a la critica - Seguro si le gustan y no lo admite - . Pues no, no me gustan, pero eso no quiere decir que no haya visto - como dije más arriba, por deber - unas cuantas, y que algunas de ellas me hayan gustado. Y mucho.

¿Cuales son entonces, esta lista de pequeñas elegidas que considero no solo buenas películas sino soportables películas románticas? Las siguientes:

* Actually love: Alguien llamó a esta película del director Richard Curtis, la "madre de todas las películas románticas" y debo decir que la frase concuerda con mi opinión sobre ella. Recuerdo que comencé a verla una madrugada en pleno insomnio, esperando aburrirme lo suficiente para dormir y terminé llorando sin vergüenza alguna frente al televisor, con una almohada apretada contra el pecho y cubierta con mi edredón favorito. Es una película tramposa, como todas las historias de amor, porque a pesar  que el guión tiene cierta clave de comedia, hay mucho drama - y del bueno - en las historias que se entremezclan unas a otras para crear una especie de gran narración única que debo decir disfruté al máximo. Con un elenco de actores y actrices multipremiados, es una pequeña joya emotiva para los que aman la empalagosidad y la disfrutan. O lo que no, como yo, y quieren disfrutar de una gran película llena de momentos exquisitos.

La gran escena: Sin duda, Hugh Grant bailando en el pasillo vacio del numero 10 de Downing Street de Londres. De antología.

* Non ti muovere: No recuerdo como fue que comencé a ver esta película, pero si sé que desde la primera escena ( descarnada, dura y electrizante ) la adoré, la atesoré, decidí que sería una de las películas que vería una y otra vez. No es una historia de amor clásica - la historia comienza con una violación - pero si es extraordinaria a todo nivel. Inteligente, exquisita, dura, poderosa, tiene tantas escenas formidables que la historia en sí, es una pequeña joya para el recuerdo. Maravillosa Penelope Cruz, afligida, frágil y enloquecida por un sentimiento devastador. Y el director - actor Sergio Castellitto  crea un personaje de los que se recuerdan luego de acabada la película. Una historia que no te dejará indiferente y que además, probablemente recordarás por muchos años más.

La gran escena: El estremecedor plano amplio, que parece abarcar un mundo radiante y bello,  donde el protagonista escribe en la arena de la Playa, a espaldas de su esposa: "He violado a una mujer". La última ola de una tarde radiante, destroza la palabra y en medio del silencio que ocurre después, hay tanta belleza que solo puedes llorar.

* El Amante: La película del director Jean-Jacques Annaud,  basada por supuesto, en la novela de Margarite Duras, es una de esas historias perdurables que te estremecen, no solo por su ingrediente puramente erótico sino además, ese poder gigantesco para evocar algo más que la mera emoción, el sentimiento, la abstracción del amor. Hay tanta dureza y belleza en la pasión descarnada de esta pareja de amantes inverosímiles, que la historia parece crear un silencio casi trascendental en cada mirada, en cada momento a solas de la pareja. Recuerdo que la primera vez que la vi, sentí una sensación de profunda admiración por la historia. Y lloré. Y he vuelto a llorar todas las veces en que la visto desde entonces. Incontables, además.

La gran escena: Cuando la pareja se conoce, a bordo del coche de él. Una fragilidad y sensualidad exquisita.

*Sleepless in Seattle: Sí, lo admito sin empacho, me encanta esta película de la recientemente fallecida Norah Ephron. También me encantó "algo para recordar" - película a la cual se hace referencia constantemente dentro de la trama de historia - y creo que una cosa tiene relación con la otra. Como sea el caso, amo la sencillez, la ternura, esa idea del amor como algo magia, pero si caer en efectismos baratos o clichés aburridos. De hecho, siempre me ha parecido que esta es una de las mejores actuaciones autoparódicas de un Tom Hanks amable y sensible, rodeado de un elenco coral que dotó a la película de real belleza. Es una de esas que siempre veo y vuelvo a ver, y si, la volveré a ver.

La  gran escena: Tom Hanks, discutiendo con su hijo en la ficción - de nueve años - sobre la vida sexual del hombre en los años 90.

* El Piano: de hecho, es una de mis películas favoritas, en cualquier género. Una prodigio de habilidad y fuerza de una Jane Campion en estado de gracia, con una Helen Hunt increíblemente poderosa y un Harvey Keitel espléndido como la encarnación del amor brutal, animal, inconcebiblemente hermoso. El guión es redondo, las actuaciones de antología, pero hay algo aun más poderoso en la película, más tremendo: esa salvaje belleza del alma de la mujer, encarnada a la perfección por Helen Hunt, con largas miradas penetrantes y una poderosa capacidad para expresar dolor y furia. Nunca miedo. Amé cada detalle, admiré esa versatilidad de cada uno de los actores - donde la actual Sooki de la serie de HBO True Blood,  Anna Paquin  ganó un Oscar por su formidable actuación como la hija de la protagonista - y sobre todo la recreación del amor como lo concibo: sin matices, de las entrañas, lleno de valor y fuerza.

La gran escena: Cuando Helen Hunt, pálida y mutilada por su marido celoso, se arroja al mar, en busca de expiación junto a su piano. Poesía pura.

* Eterno resplandor de una mente sin Recuerdos: En la misma medida que detesto la mayoría de las películas románticas, detesto a Jim Carrey. Y en la misma medida de esa furia que me despiertan ambas cosas, sentí amor por ambas ideas en  esta proeza de imaginación, belleza y sí, por supuesto romance, que es la película de Michel Gondry. Con un argumento extraño, devastador, duro y tan precioso que conmueve hasta las mismísimas lágrimas, la pareja Carrey y la siempre espléndida Kate Winslet   no solo lograron otorgar sentido a esa añoranza del amor perdido, sino a ese dolor, tan duro e insoportable de la vida después de la pérdida. Y si faltaba algo en la película, la maravillosa participación de Zuccero en la banda sonora, la hizo una de mis películas infaltables en mis maratones de cine más querido.

La Gran Escena: No hay una, todas. Es una película extraordinaria de principio a fin.


Haciendo la lista, noté que me faltan algunas más: Jerry Mcguire por tramposa, el Violín Rojo por estremecedora, La amada Inmortal por impecable. No obstante, siempre hay una constante en todas mis historias preferidas: el amor, más allá que el estereotipo, es puro poder de creación.

C'est la vie.

2 comentarios:

Juliana Gutierrez dijo...

Que lindo post el del dia de mi cumpleaños jajaja :P un excelente post para un viernes 13! Me encanto y sabes cada una de las que mencionaste me encanta, solo una no la he visto ( Non ti muovere) y ya la tengo anotadita para este finde!
feliz viernes bella
muak

Miss B dijo...

ajaja Pues que bueno que te gustó mi bella! Sobre Non ti muovere, recomendadisima! Una de mis películas favoritas. Extraordinaria por donde se le mire.

Un besote, gracias por leer y comentar!

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