martes, 24 de julio de 2012

Para reir, para llorar: Las locuras del mundo 2.0




El mundo del 2.0 es un lugar extraño. No creo que la frase llegue a sorprender a nadie, pero sin lugar a dudas, siempre desafiará un poco nuestra capacidad de asombro lo que encuentras, navegando un bajo la mirada benévola de San Google. Por supuesto, de vez en cuando ocurre algo, más extraño incluso de lo que  habitualmente suele suceder en la red y te hace preguntarte si esta compleja interacción de datos e ideas no es más que un reflejo de la mente del ser humano, imprevisible, extraña y sobre todo, por completo carente de sentido. Y es que la locura, la que consideramos habitual, esa que parece estar presente siempre a medias en nuestra vida, tiene en la red 2.0 una especie de reflejo tan perfecto como elusivo, o en palabras más sencillas: La red solo es un eco de lo que somos. O al menos lo que queremos ser.

Y si eso es así, siempre resultará divertido buscar esas pequeñas cosas que irritan, molestan o fastidian de lo que se llama - de manera muy general - el comportamiento social en la web, que me parece, son las mismas de toda la vida, solo que en esta vía electrónica, tan limpia y tan inmediata, toman otro cariz. En mi caso, se refieren a esa capacidad de la gente para contradecirse, hacer locuras, o lo que es lo mismo, seguir dándose tropezones con sus propias palabras. ¿Y cuales son esas cosas?

* Estoy solter@ / En una relación Complicada / En una relación: 

Hace poco, revisando el inefable  Facebook, me topé con el estado de una conocida donde anunciaba en negritas "Soltera". Más abajo, toda una serie de comentarios la consolaban, le deseaban una mejor relación futura e insultaban al causante del nuevo estado emocional en grandes y exorbitantes mayúsculas. Lo leí todo, un poco sorprendida hasta llegar al último comentario, donde como colofón, la soltera en cuestión decía algo como esto: "Tengo el corazón destrozado pero ya vendrán tiempos mejores donde amar a un hombre D E  V E R D AD". Traté de contenerme, juro que traté, pero terminé escribiendo: "Pero tan mal no estás si cambias de estado en Facebook". Por supuesto, nadie dijo nada al respecto y supongo me gané algunas antipatías por mi poca caridad.  Solo una valiente - una amiga que siempre se ha distinguido por su sardónico humor -  le obsequió un solitario "Me gusta" al comentario.

Y es que al final del día, la web parece el terreno propicio para el exhibicionismo y esa necesidad de gritar a los cuatro vientos nuestro dolor, angustia o en menor proporción, nuestra alegría. Yo misma he caído en el vicio - ¿que puedo decir si llevo un blog y utilizo el twitter a modo de telegrama mental? - pero además de lo habitual, hay una desmedida necesidad de mostrarse, de expresar de manera casi flagrante las emociones, como forma de identidad. Eso ya era viejo cuando Dios era joven, pensará alguno de mis lectores y es así, pero nunca fue tan obvio como ahora.

* Hago magia con el Necronomicón:

Cuando era una niña, pasé una etapa donde estaba obsesionada con cualquier leyenda o teoría conspiratoria que encontrara disponible para experimentación. Pasé noches enteras gritando frente al espejo Bloody Mary y otras tantas dibujando rayas de tiza y llamando a Cthulhu y otros entes aterradores nacidos de la imaginación de Lovecraft. Pero pronto abandoné todo aquello, aburrida y fastidiada. Cosas propias de la adolescencia, supongo. Pues pareciera que esa adolescencia se ha traslado integra a la web. Hace poco, investigando sobre otro tema, caí en un foro de "esoterismo", donde un usuario aseguraba, sin pudor alguno que "había logrado comunicarse con los muertos a través del viejo y peligroso Necronomicón". Tampoco pude sujetarme los dedos, y escribí un pulcro párrafo intentando no insultarlo para explicarle lo mejor que podía que el misterioso grimorio era tan ficticio como el conejito  de Pascua, obra de la imaginación desbordada de Hp Lovecraft. Claro que la respuesta no se hizo esperar y entre las muchas lindezas que el sujeto me arrojó a la cara, la más hilarante fue "enviaré a los espíritus del libro a castigarte"

Todavía los espero, claro.

Porque sin duda alguna, si algo ha despertado la web es la capacidad para la imaginación y la tergiversación del ciudadano común. Desde elaboradas teorías de la conspiración hasta información falsa y sin contrastar, la 2.0 está llena de lo que parece un lado demencial donde afloran desde vampiros que afirman su existencia en páginas web de ínfima calidad, hasta expertos en los más variados temas, cuyo conocimiento parecer provenir de ese gran templo del Saber Moderno como es Wikipedia. Cualquiera sea el caso, siempre me sorprenderá - y me hará reír - la capacidad para la locura que la web parece mostrar con tanta claridad.

* "La vida es una rosa con espinas sangrantes" y otras menudencias de la autoayuda a gotas:

Me suele pasar. Sufro de un insomnio pertinaz que hace que mis mañanas sean difíciles, lo que suele traducirse en un agrio malhumor. Y nada peor para ese particular estado mañanero que interminables tweet de autoauyuda a cuenta gotas que parecen pulular en la red social de microblogger. Porque no hablamos ya de los consejos amables y bien intencionados de amigos y conocidos, sino esa insistencia de cuentas sin otro nombre al estilo  @LavidaHermosa y @YoSoyTanFeliz en sermonear, ametrallar y sin duda insistir en consejos tan masticados, conocidos e insistentes que terminan torpedeando cualquier buena intención. Pero esa necesidad del consejo que nadie pidió, viene sin duda de una especie de tendencia dentro de la web de intentar dar por sentado que todos necesitamos una cuota de palabras más o menos amables a diario. Así que todos recibimos infinidad de correo cargado de sermones morales, grandes epicas altruistas y toda una serie de locuras sentimentaloides que terminan logrando justamente el efecto contrario. De hecho, no hay nada que empeore mi humnor más rápido que esa insufrible cadeneta de sonrisas y pensamientos inspirados que parecen pulular a la distancia de un click.

* Todos sabemos de todos: La biblioteca de las maravillas.

Depende del día, la red parece moverse de un lugar a otro: en un momento todos somos expertos en medicina - en mi país y debido a la enfermedad presidencial, específicamente oncologos - y al siguiente: grandes conocedores de cualquier disciplina deportiva que esté de moda. Siendo así,  pareciera ser que el conocimiento rebota de aquí para allá, estrellándose de vez en cuando con los limites del tema diario. Y eso no seria tan malo - ningún conocimiento lo es - si los disparates que se expresaran no fueran tan temibles, sin sentido y la mayoría de los casos absurdos que llenan de punta a punta la web. He leído desde maneras de diagnosticar el cáncer con bolitas de cebolla hasta ideas muy formidables para instalar antenas de alta recepción televisiva con zapatos usados. Y todo eso pasa por la intención de crear alternativas, por las ideas que nunca se contrastan, por la insistencia de conocer de un tema del que sin duda no se sabe nada. Siempre me hará reír sobre todo, que de vez en cuando estas locuras parecen rebotar en supuesto saber popular y pasar a formar parte de la  "verdad" relativa de la red. Hace poco, de nuevo investigando cualquier cosa, encontré un "informe médico" donde se prevenía sobre los elementos cancerígenos que poseen las sopas instantáneas a la que soy adicta. Después del sobresalto, llamé de inmediato a mi médico de cabecera - a quién por cierto he fastidiado mucho los últimos días - y quién solo le faltó soltarme una carcajada burlona en la cara cuando escucho mis nerviosas explicaciones.

- Niña, esas sopas son poco saludables, nada nutritivas y repletas de químicos, pero por supuesto eso no quiere decir que sean cancerosos - me explicó - lo que si me parece más peligroso, es que escuches consejos "médicos" de la web.

De nuevo los "expertos" habían hablado, pensé con cierto fastidio. Y esta vez, como tantas otras veces, los escuché con bastante fe crédula. Como Probablemente volverá a ocurrir en el futuro sin duda. Pero el caso es que este conocimiento, salido de la nada y sin ningún peso real, se esparce por la red con una facilidad preocupante. Parte de la maldición de la liberalidad, se suele decir con cierto aire cansino y no dudo que sea cierto.

Esta lista, por supuesto es muy simple y bastante incompleta. No incluí los rumores, las noticias falsas, las noticias incompletas o con información sin sentido, los opinadores de oficio, los famosos de quince minutos que parecen haber encontrado su reino en la web, y toda esa pequeña tragicomedia que vivimos a diario los habitantes - asiduos y no tanto - del mundo 2.0. Pero supongo que incluso esta desordenada reflexión, escrita a la carrera y de manera casi caótica, pasará a engrosar esa desfile interminable de opiniones,  de ideas y retazos de conocimiento que vadean de un lado a otro en la red. No podría ser de otra manera, supongo.

C'est la vie.




2 comentarios:

Licoa Salazar dijo...

Internet es la fuente de información mas grande y peligrosa de todas porque cada quien escribe como verdad sus creencias y "Conocimientos". Aunque creo que es bastante divertido hasta cierto punto la cantidad de cosas que se pueden leer derivado de esto.

Miss B dijo...

Es una locura. Y pareciera que a diario, el nivel de ese caos - tan divertido como inquietante - se desborda, se hace más incontrolable. Personalmente, soy de las que cree que de hecho DEBE ser incontrolable, pero si estoy convencida también que todos debemos desarrollar un cierto criterio sobre esa información y sobre lo que leemos por estos lares.

Gracias por leer y comentar!

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