viernes, 22 de junio de 2012

Diez lecciones que he aprendido comprendiendo que la vida es simple.





Una vez leí que una de las características más importantes del conocimiento, es que no lo puedes olvidar o lo  que es lo mismo, una vez que sabes algo, te cambia para siempre. Nunca había meditado suficiente sobre la máxima hasta que la comprendí. Y esa comprensión es algo reciente: de unos meses para acá he descubierto que estrenar los treinta me ha traído además un tipo de sabiduría, torpona y un poco a lo loco, que sin embargo, comienza a dar sus frutos. Es lo que me ha enseñado vivir, con mis errores y virtudes, de correr algún que otro riesgo, aprender a decir que no o continuar diciendo que sí. De manera que, si algo he obtenido en esta tercera década de vida que apenas comienza, es conciencia sobre mi misma y una profunda sensación que estoy construyendo algo bueno todos los días de mi vida.

Tal vez por ese motivo, hoy me hizo sonreír un pequeño dibujo que encontré casi de manera casual: dibujado con una simplicidad conmovedora, expresa esa idea de la vida que he venido construyendo poco a poco desde casi una década y un poco más. Y me sentí íntimamente satisfecha de comprender, que estoy recorriendo un camino que construyo a diario, que es la consecuencia de mis errores y aciertos, cualquiera que sean y que de alguna manera, me está obsequiando algo que hace mucho tiempo, consideré casi quimérico tener: paz. Porque la paz no nace de una decisión consciente ni tampoco tiene mucho que ver con un esfuerzo de voluntad. Como veo las cosas, la paz es una manera de crear tu propia manera de mirar el mundo y tener fe, en que podrás llevarla adelante como un proyecto de fe. Así de simple, de fe.

¿Y que dice esa pequeña lista de cosas en las que me reconocí tan bien? Echemos un vistazo:

* Ser feliz: No siempre lo logro. De hecho, la mayoría de las veces me pregunto si lo soy. Pero hay ocasiones muy concretas, donde miro atrás y siento una profunda satisfacción por lo que he obtenido en mi vida, la manera como estoy avanzando hacia un futuro que aun no veo demasiado claro, pero sé será consecuencia de todas las ideas que intento llevar a cabo para componer mi propia manera de ver el mundo. Y es que con el correr del tiempo he descubierto que ser feliz, no es otra cosa que apreciar lo bueno, aprender de lo malo, tener la esperanza de continuar y lo más importante, reconocerte como una obra de todo lo bueno y lo malo que ha ocurrido mientras construyes tu propio camino personal.

* Dar amor: No resulta sencillo. Y no me refiero por supuesto, solo al amor romántico, que también es válido. Hablo de todos esos pequeños gestos que brindas y que te permiten creer que el mundo puede ser mejor de lo que es o simplemente, lo ayudas a lograr. Compartir un postre exquisito con tus amigos, reir a carcajadas con una buena película en buena compañía, obsequiar pequeñas muestras de cariño a la personas que forman parte de tu vida, te permite no solo comprender, cuan afortunado eres de ser miembro de la familia que la vida te obsequió, sino además, analizar el mundo más allá de ti mismo.

* Hacer lo que me gusta: Lo tengo muy claro desde los veintiún años de edad, cuando abandoné mi recién obtenida licenciatura en leyes para correr hacia las palabras y después las imágenes: hacer lo que amas te procurará un tipo de felicidad que muy difícilmente encuentres en otra parte. De manera que haz lo que amas siempre que puedas, disfruta de tus pequeños placeres, date la oportunidad de descubrir facetas de ti mismo que hasta ahora, te eran totalmente desconocidas. Y sobre todo, sé fiel a esa parte esencial de ti mismo que forma parte de una idea mucho más amplia y persona de quien eres y hacia donde te diriges. Es la manera más sencilla de crecer y madurar.

* Viajar: Es mi asignatura pendiente en este pequeño plan de vida. Pero a medida que todo en mi ritmo personal toma un cierto sentido, comprendo que para recorrer los lugares que deseo, debía llegar a cierta madurez mental que hasta ahora, no estaba del todo clara en mi vida. Y es extraño que cuando veo mi intimo mapa mental, encuentro que cada lugar que me espera, no tiene demasiado que ver con la belleza y el turismo, sino con una profunda búsqueda personal. Un encuentro con mis propias ideas. Veremos a donde me lleva.

* Terminar mis estudios: Lo que para mi se traduce como siempre aprender. Siempre buscar un aliciente intelectual y una manera de comprenderme más profunda y valida.  Es una de mis metas a largo plazo y de hecho, si pudiera definirme con una palabra, sería sin duda "estudiante".

* Conocer gente nueva: Soy una gran tímida. En realidad, me lleva esfuerzos socializar pero igualmente y en un esfuerzo consciente, intento serlo de la manera más sencilla y amable posible. Desde hace algunos años me prometí a mi misma conocer al menos una persona nueva cada semana y aprender algo bueno de ella, y aunque no siempre lo he logrado, si me ha permitido ampliar un poco mi perspectiva sobre muchas cosas y sobre todo, algo tan simple pero que en ocasiones olvidamos, recordar que el mundo está hecho de las experiencias que puedes compartir.

* Comprender mejor la vida: Cuando era más jovencita, siempre estaba disgustada, o enfurecida. O ambas cosas a la vez. Me dolía muchísimo la critica, me impacientaba por las cosas más pequeñas...y aun ocurre. Pero no con tanta frecuencia. De hecho, más son los momentos donde me tomo un pequeño momento para tomar una larga bocanada de aire y mirarlo todo desde cierta perspectiva. Y eso es de por si, un pequeño triunfo. De manera que entre todas las cosas, comenzar a apreciar la vida como lo que es ( una combinación de cosas buenas y otras no tanto, experiencias, dolores, alegrías y todo lo que pueda estar en medio de todas esas cosas ) es una manera de crear y construir lo que deseas obtener de tu experiencia como joven adulto.

* Ignorar las malas vibras: Durante estos años, he aprendido que las mejores cosas para construir un buen día, son gratis o tan sencillas que pasan desapercibidas: sonreír, caminar a solas en un día soleado, tomar un suculento café al despertar. De manera que vivir de la manera más placentera posible puede ser tan sencillo como obsequiarte esos pequeños placeres, olvidar las pequeñas ofensas y entender, tal vez con esa sabiduría del todo los días, que para mirar la vida en todo su esplendor, hay que comprender su absoluta y exquisita sencillez.

* Solo ser yo: Y que cierto, es esa idea de buscar la originalidad y la individualidad, no como ideas abstractas sino en un profundo reconocimiento de quien eres. Porque si algo me ha obsequiado estos recién estrenados treinta años, ha sido una sonrisa ante mis defectos y virtudes: los kilos de más, el cabello rebelde, las ojeras de mapache, la neurosis, la capacidad para reir hasta quedarme sin respiración, mi amor por la soledad y todas esas pequeñas particularidades que te brindan la oportunidad de crecer y construir algo mejor a diario.

¿Ideas simples? No tanto, pero en realidad, si lo son, es lo que las hace impecables: hay una cierta maravilla en descubrir que la sencillez del mundo, es probablemente su principal belleza.

C'est la vie.



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