miércoles, 15 de junio de 2011

Y van 100!!





Lo que comenzó como un pequeño experimento - de hecho, un pasatiempo de una noche de insomnio - se ha convertido en una de las experiencias más interesantes, hermosas e intensas que he tenido en mi vida. Realmente no podría decir como sucedió o que hizo posible que las piezas se encontraran en el lugar correcto, para construir este proyecto que ha tomado vida propia. Pero el hecho es que ahora mismo, mirando un ejemplar de mi libro, siento que muchas de mis ideas fotográficas tienen un sentido en sus hojas, en el concepto mismo que engloba. La creación como vehículo de comunicación, y más allá, como forma de mirar mi propia relación con la imagen.

Siempre me han cuestionado porque llevo a cabo autorretratos. Algunos lo consideran una expresión de vanidad, o una obsesión fotográfica que tiende a repetirse. Incluso me han hecho comentarios sobre la viabilidad de tomar fotografias "simples", "Solo tu rostro". Por un tiempo, esas ideas me atormentaron y de hecho, durante algunos meses, decidí recorrer un camino contrario, reformular mis ideas visuales para intentar comprender cual es mi proceso en la busqueda de una respuesta visual. ¿La respuesta? Que amo hacer autorretratos, no solo por motivos meramente personales - esa busqueda del yo, esa expresión infinita de los rostros de mis ideas más intimas - , sino además que los autorretratos crean una tensión y una capacidad de elaboración de ideas muy concreto y profundo. Mirando mi trabajo personal, analizandolo con toda la objetividad y critica de quién desea crecer, llegué a la conclusión simple que los autorretratos que realizo son una manera de recrear mi mente, mis vivencias, mis ideas, mis deseos, mis temores y de una manera tan cruda que resulta dolorosa, tan elemental que casi podríamos decir roza lo ingenuo. Pero que cada foto, cada idea que elaboro en una imagen, le da sentido a mi forma de crear y amar a la imagen. De sentirme profundamente vinculada a lo que hago.


De manera que sí, tomo autorretratos. Y me defino, con todo honor y humildad, como autorretratista. En crecimiento, en aprendizaje, en constante busqueda. Todos los rostros de la Eva primigenia, en mi.

Y aqui mi libro :) Mi gran orgullo y sobre todo, mi manera de expresar esa inquietud profundamente creativa que me hace sentir la fotografia.



3 comentarios:

Vito dijo...

¿Ves? Cada día un poquito más hada, más gloriosa.

Señorita Cometa dijo...

chísimo. bravo por hacer realidad un pensamiento, una idea. Felicitaciones!

Amenlugo dijo...

me gustó mucho saber todo eso que sentiste y lo mucho que te enorgullece tener ese libro en tus manos. Es dificil el camino porque siempre entramos en duda sobre lo que queremos hacer, pero hay que seguir.

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