martes, 26 de abril de 2011

Porque si me gusto "Vanishing on 7th Street" a pesar que todo el mundo parece odiarla.





Como he repetido hasta la saciedad en este, su blog de confianza, soy una asidua a las peliculas de Terror. Me gustan todos los géneros y subgéneros que explotan el miedo como forma de expresión y de hecho, como cinéfila de hueso rojo, podría decir que me obsesiona un poco la temática: la manera de recrear algo tan abstracto como el miedo, el temor, el pánico de manera visual siempre me ha obsesionado. Por ese motivo, cuando vi el preview de Vanishing on the 7th Street" decidí darle una oportunidad, a pesar de las criticas despiadadas que leí sobre ella y sobre todo, su decepcionante paso por las salas de cine. Me pareció un tema que a pesar de lo evidentemente trillado - esa idea de la oscuridad amenazante - tenía posibilidades de la mano de un director meticuloso e inteligente como Brand Anderson, cuya corta pero consistente filmografia incluye peliculas muy interesantes como Session 9 (2001) y  "El Maniquista" (2004). De manera que cuando comencé el visionado, dejé un poco a un lado la indiferencia del gran público para tener mi propia opinión sobre el metraje.

Pues bien, la pelicula me gustó. Por supuesto, no es una obra de arte del  cine de terror y jamás lo será, pero tampoco se trata del bodrio aburrido y tedioso que dejan entrever la mayor parte de las reseñas que leí sobre ella en la red. De hecho, es una pelicula infravalorada, quizá por sus elementos disimiles y muy probablemente, por el pobre desempeño de un guión con muchas más posibilidades que las plasmadas en el film. Pero aun así, me gustó y podría decir que por las siguientes tres  razones:

1) La oscuridad como metáfora de la soledad humana: 

Porque creo que el principal error de Vanishing on 7th Street fue haber sido publicitada y comercializada como una pelicula de terror puro, cuando en realidad se trata de una historia profundamente existencialista. La trama, comedida, tensa, lenta, limitada a la visión de 4 personajes, crea una atmosfera profundamente claustrófobica y pesimista. Los personajes deambulan en medio de una tragedia inimaginable e inexplicable, perdidos en su propios conflictos, derrumbandose lentamente en medio de sus propias visicitudes. Y aunque la narración jamás profundiza y de hecho, se queda en un análisis superficial y poco eficiente de las motivaciones de su universo cuántico, la sensación de soledad, aislamiento, terror y tristeza que envuelve la pelicula son lo suficientemente fuertes como para sostener el primer tramo de la narración  de una manera cuando menos elegante.

2) La incertidumbre y el miedo como piedra ángular:

El film no le brinda concesiones o explicaciones al espectador: a la manera de las peliculas del terror de la década de los años 80, Vanishing on the 7th Street no ofrece explicaciones sobre lo ocurre, ese cataclismo silencioso que parece haber asolado ciudadades enteras sin que exista una motivo comprensible. Y mientras la pelicula avanza, más evidente se hace que el guión intenta tocar varios puntos de vista a la vez, analizados desde la perspectiva de  sus personajes, sobrevivientes accidentales de lo que sea que haya sucedido. Aun peor, la pelicula avanza en esa soledad extrema del miedo, sin intentar siquiera brindarnos una lógica sobre lo que ocurre en este mundo rodeado de sombras destructoras. Simplemente ocurre, y nuestros personajes deben enfrentarse a esa realidad como pueden. Y aunque, en el último tramo de la pelicula, la historia decae en un anticlimax lamentable, el mismo hecho que el guión se niegue a salidas sencillas es un mérito en estos tiempos de monstruos digitales e historias repetitivas y sin sentido, es algo de agradecer.

3) El miedo como expresión del yo:

Nuestros personajes (  interpretados por los actores Hayden Christensen, Thandie Newton, John Leguizamo en correctas actuaciones ) son por completos distintos pero comparten un aspecto en común: sobrevivieron sin saber como a lo que parece ser una catrástrofe inimaginable: luego de un repetino apagón, todo hombre, mujer y niño de la ciudad de Detroit, parecen haber desaparecido sin explicación. Con historias distintas a cuestas, todos huyen de la amenaza que surge en la oscuridad, hasta llegar a un Bar en mitad de la 7th calle de la ciudad, el único lugar que posee servicio electrico - un faro de luz en medio de la nada desconcertante -  en lo que parece ser una penumbra cada vez más inquietante y peligrosa. Y sin embargo, esta interesante premisa, no describe exactamente la trama. La mayor parte de la pelicula se trata del miedo como expresión de la Individuo, ese silencio del terror que te aisla y hace emerger al desesperado y primitivo espiritu de supervivencia. Y si algo tiene de destacable la pelicula, a pesar de sus muchos fallos y  evidentes debilidades, es esa capacidad del director para concatenar las historias y sostener el suspense sin caer en la simplicidad de mostrar el miedo como un catalizador del eje argumental. Y de hecho, más allá del terror, es la tristeza, la perdida, la angustia, lo que construye el discurso visual de la pelicula: amplios planos donde la oscuridad parece surgir lenta y amenazadoramente, primeros planos comedidos, con una iluminación exquisita y leve. Una metáfora sobre esa cualidad animal del miedo en estado puro y aun más, nuestra percepción de él.


Como dije, la pelicula no es obra de arte ni creo que tenga aspiraciones de serlo: los dialogos débiles y simplistas, la escenas que se alargan indefinidamente sin sentido algo, la perdida de la tensión de la última media hora que nos conduce a una escena final cuando menos ridicula, destruye la cuidadosa puesta en escena que su director sostuvo en la premisa inicial. Con todo, la pelicula me parece en absoluto descartable y por eso motivo la recomiendo, aunque con reservas. Si decides verla, debes estar conciente que es una historia menor, pero cuyos elementos inusuales la hacen probablemente más interesante que otras propuestas mucho más efectistas que rondan las salas de cine ultimamente.

1 comentarios:

Valentín Begazo dijo...

Muy deacuerdo en lo que dices, pero iría un poco más allá catalogando a esta película como una de las obras incomprendidas que se adelantan a su tiempo, personalmente me morí de miedo en varias situaciones, el solo hecho de pensar que las sombras me persiguen y que me siento atrapado en una oscuridad donde estoy cara a cara con mis miedos y mi verdadero ser, creo que solo algunos son capaces de comprender ese miedo sin necesidad de vivirlo.

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