martes, 15 de febrero de 2011

La Divinidad y el Sexo





La prostitución sagrada fue una extendida y honrosa forma de culto religioso en muchas civilizaciones antiguas - como Oriente próximo, Grecia y Roma - y restos de esta práctica perduran en la en la India Moderna, donde el culto a la Diosa no ha desaparecido. Los apelativos de prostituta, llamada devadasi en India y Hieródula en Grecia, indican que se trata de una "sierva de la divinidad". Sin embargo, tanto la naturaleza del servicio como la deidad varían de una cultura a otra. En la Antigua Mesopotamia, la Qadishtu se consideraban siervas de Isthar y sostenían relaciones sexuales con cualquier devoto a cambio de honorarios. Las devadasis de la ciudad india de Puri son criadas del Señor Jagannatha y presuntamente sólo se acuestan con los brahmanes que celebran oficios en dicho templo.

En todas sus manifestaciones la prostitución sagrada, fundamentalmente, la encarnación de la una diosa. Casi todas las deidades del amor fomentaron esta tradición y, aunque sobreviven pocas pruebas sobre los orígenes de dicha práctica, teorías no faltan. Es posible que el acto sexual de la Diosa en el matrimonio sagrado con su hijo y amante fuera imitado por los adorados y estuviese consagrado a ella. También cabe la probabilidad de que los generales victoriosos de la antigüedad dedicaran las prisioneras a los templos de la diosa. Una tercera hipótesis sugiere que la tradición surgió del sistema tribal que incorporó la Jus primae noctis, por el cual el jefe tenía derecho a desflorar a la recién casada.

A menudo los jefes eran representantes de la deidad, en cuyo caos el proceso se consideraba una variante de la purificación ritual, idea que se repite en la práctica de la prostitución sagrada. El historiador griego Estrabón, que escribió en Roma en el siglo a.C, describió que ofrecían al dios "una bellisima virgen del linaje más distinguido" con la que se mantenía relaciones sexuales hasta que "se cumplía la purificación natural de su cuerpo".

Por lo general, la joven era ofrecida al templo en cuanto llegaba a la pubertad y, para salir, tenía que sostener relaciones sexuales al menos con un hombre. En el templo corintio de Afrodita Pandemo, los hombres hacían cola para elegir a las jóvenes. El rito comenzaba cuando la mujer, preparada por los sacerdotes y las sacerdotisas, bañaba al hombre y luego rendían juntamente homenaje. Como ofrende a la diosa, el individuo depositaba dinero en el regazo de la prostituta. El proceso de purificación se cumplía a través del acto sexual y la pareja representaba los principios divinos masculino y femenino. Según relata un comentarista griego: "las prostitutas sagradas...suavizaban el carácter del hombre".

1 comentarios:

HANIEL dijo...

TANTRA una manera de obtener la liberacion

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