viernes, 26 de noviembre de 2010

De pequeñas Batallas y otros Menesteres: Sobre subidas y bajadas de peso.

Aunque comer siempre ha sido para mi un placer hedonista, con el correr de los años he llegado a la conclusión que el arte de degustar la comida - algo bastante distinto a simplemente masticar los alimentos - es un habito tan poderoso como significativo de la manera como te relacionas con el mundo. En mi caso, aunque siempre fui delgada, durante casi cinco años aumenté de peso hasta llegar a unos preocupantes ochenta y ocho kilos, lo que me trajo, además de problemas de salud, una especie de sacudida moral y animica sobre mi percepción de mi misma. Me llevó casi dos años superar las extrañas ideas que tuve con respecto a mi cuerpo durante ese período y dos años más, volver a mi peso normal ( unos estables cincuenta y ocho kilos ) pero durante todo ese recorrido, llegué a varias conclusiones valiosas sobre mi autoimagen y sobre todo, la forma de mirar el mundo sobre una percepción sobre tu propio cuerpo muy definida. 

De Flaquita a Gordita: autoestima y simple salud.

Aunque mi aumento de peso se debió especificamente a uno de mis vaivenes hormonales, mis habitos alimenticios también contribuyeron a empeorar el problema. Y es que, nunca habia notado hasta donde dependemos de la comida - o el placer y seguridad que nos produce comerla - hasta que lo haces de manera desordenada y caótica. Aumentar de peso para mi fue una especie de perdida de cierta responsabilidad sobre mi salud corporal: utilicé la justificación para dejarme llevar por esa necesidad que todos tenemos más o menos concientes de usar el acto de comer como expiación a toda una serie de ideas que poco o nada tiene que ver con la alimentación. Comía por depresión, por alegria, por tedio, por fastidio, por cansancio, por no tener nada mejor que hacer. Y finalmente, por haber desarrollado un ciclo donde la comida formaba parte de mi manera de expresar mis ideas emocionales más elementales. Literalmente, no podía dejar de llevarme comida a la boca.
Pero lo peor de esa compulsiva necesidad de utilizar la cómida como consuelo, fue deformar mi imagen personal de una manera que terminó haciendome daño. Y no solo me refiero al descuido estético, que puede ser preocupante y ocasiones doloroso, sino al general que llegó a afectar mi salud fisica y mental. Porque finalmente este ciclo enfermizo de comer por simple necesidad emocional, me dejó exhausta, cansada y desequilibrada: la mayoría del tiempo me sentía afectada por una serie de pensamientos nocivos sobre mi misma, sobre mi manera de verme como mujer, y la forma como construía mi visión sobre el mundo. Porque no hablamos solo del exceso de peso, sino la convicción de sufrimiento personal, el menoscabo animico y de estima personal, y lo que más grave aun, el convencimiento que el ciclo es imparable, terrible y finalmente destructor. 

De Gordita a Flaquita: La responsabilidad de madurar.


Como suele suceder, llegué al punto más bajo de todo este ciclo de manera fortuita. Un día intenté subir un tramo de escalones de un Centro Comercial y apenas pude hacerlo: sin aliento, temblando, permanecí casi media hora sentada en uno de los escalones, muy conciente que mi salud estaba atravesando tal vez su peor momento en mi vida adulta. Recuerdo que asumí y comprendí que necesitaba entender que el sobrepeso era un problema real, no algo meramente circunstancial y decidí, con esa actitud un poco desconcertada de los desesperados, que ese momento era tan bueno como cualquier otro para comenzar. De manera que, tomé la determinación de al menos admitir que tenía un problema - y bastante grave - y buscar una real solución.

Por supuesto, no diré que esta extravagante epifania, tuvo como resultados inmediatos y una escena final adulcorada por sonrisas y la estampa de una mujer esbelta levantando el puño. De hecho, pasarian todavia varias semanas hasta que tomé la primera determinación realista para empezar lo que sería un largo período de casi once meses de trabajo arduo: Tomé una cita médica con un nutricionista  - paso indispensable - y después con un endocrinologo - paso necesario - y a partir de allí, intenté comprender que tanta responsabilidad habia tenido sobre lo que ocurría a mi organismo. Y la respuesta fue obvia: Fui la única responsable del caos físico en que me encontraba. Asumir esa idea, me hizo entender perfectamente que lo que necesitaria a continuación era encontrar una forma de balancear el sentido común y la fuerza de voluntad necesarias para desandar el camino y lograr finalmente, un punto de equilibrio que me permitiera recobrar el equilibrio.

Delgada y sana: Porque comer es un placer.

Durante once meses, reformulé mi estilo de vida en todos los aspectos, y descubrí, que adelgazar - y recobrar la salud - no es tanto una idea de comer menos, sino de saber comer. Por supuesto, estoy conciente que esta idea no es ni mucho menos nueva o recién descubierta, pero para mi fue toda una revelación. Comenzar a comprender que la comida es una forma de placer pero no una manera de consolar ciertos niveles de angustia fue determinante en el éxito de este necesario proyecto de vida. Asi que me obligué  a comer por apetito, en lugar de hacerlo por cualquier otra razón y el resultado fue inmediato. Me hice muy conciente que tener hambre y tener deseos de comer son cosas muy diferentes, y comprender esa diferencia me permitó construir una idea mucho más sana sobre mi alimentación. 

Finalmente, llegué a mi meta: mi peso normal. Porque en realidad, una vez que has superado ciertas ideas fantasiosas sobre la estética femenina, comprendes realmente el valor de saber que tu cuerpo es sano y normal en su medida individual. Nunca podrás mantener un peso anormalmente bajo y mucho menos llegar a tenerlo, sino conoces tu cuerpo, te responsabilizas por él y comprendes que tu organismo tiene un equilibrio propio que debes encontrar. Durante este año, encontrar ese equilibrio fue mi objetivo y llegar a lograrlo - aun me pregunto si lo he hecho - una satisfacción personal inmensa. Porque no me refiero a bajar de peso como perder kilos, sino llegar a un punto de comunión con tu propia naturaleza que te permita, sentirme feliz y pleno dentro de tu propia manera de comprenderte como ser humano y como individualidad. 

En otra entrada, intentaré hacer una recopilación de los Tips alimenticios que me permitieron construir un esquema balanceado de alimentación. Por supuesto, jamás sustituiran una visita a un buen nutricionista, pero estoy convencida, que si lees esto y te sientes identificado (a) con mi historia, te permitiran comenzar a recorrer ese extraño - y necesario - camino de autodescubrimiento hacia tu propia manera de entender tu cuerpo. Una personal forma de fe.


8 comentarios:

adal23 dijo...

Excelente artículo. De revista médica. Espero sea leido por muchas personas que necesitan resolver problemas semejantes. Yo que soy una persona delgada (hasta donde la edad lo permite9 me preocupo por el sobrepeso insano de la gente.

Miss B dijo...

Gracias mi bello! En lo particular, fue una forma de madurar: creo que en mi caso - no generalizo - el problema devino por descuido y desorden. Gracias por pasar y leer!

Angelitox5 dijo...

Aglaia esta excelente... y me identifico bastante con tus palabras y me imagino que muchos otros también lo harán... ya pase la etapa del desorden alimenticio (empece a comer por hobby)... aunque es difícil al principio dejar de comer todo lo que se atraviese, ahí vamos poco a poco... Saludos!!!

Miss B dijo...

El secreto Cariño, es justamente poco a poco. Me llevó casi un año, pero alli vamos :) Un besote, gracias por leer y comentar!

Señorita Cometa dijo...

una maravilla! no podría identificarme mas!
Mi meta son 58, que sería mi peso normal...con el que llegué hace 12 años a este pais...Llegué a pesar horrendos 98 y cada una de tus palabras expresa perfectamente el camino al "gordor" y la decisión de regresar a la salud...Llevo 3 meses y van 17 Kg...wish me luck ;) un abrazo

Miss B dijo...

ajajajaja No tengo dudas que llegaras a los 58 kl bella :) si algo te regala esta lucha es fuerza de voluntad. Besoootes!

IARANAVI NAVARRO MACHADO dijo...

wooooow...que historia tan maravillosa excelente manera de describir esos cambios q no se limitad a solo el modo de alimentación, es casi q un cambio de vida hasta tu manera de ver las cosas cambian...q bueno es encontrar ese camino sano donde vivir...yo hasta me encontré conmigo mismo, fue una lucha pasar de 103 a 65k un besos, q linda manera de narrar las cosas tienes

Miss B dijo...

Me alegro que te haya gustado Iara!! Creo que de alguna manera, estas experiencias nos permiten no solo cambiar la manera de ver las cosas, sino que son un crecimiento personal. G e n i a l!

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